
La Unión Europea otorgó a Argentina el acceso a la cuota feedlot a través de la cual podrá ingresar al bloque europeo con carne vacuna de alta calidad. Ello constituye un desafío para Uruguay pero también para la propia Argentina. Analista del vecino país estima que no habrá desplazamiento de la competencia ya que ello […]
La Unión Europea otorgó a Argentina el acceso a la cuota feedlot a través de la cual podrá ingresar al bloque europeo con carne vacuna de alta calidad. Ello constituye un desafío para Uruguay pero también para la propia Argentina. Analista del vecino país estima que no habrá desplazamiento de la competencia ya que ello implicaría deterioro de los precios.
El sábado la Comisión Europea anunció que autorizaría a Argentina el acceso a la Cuota 481 con 48.200 toneladas sin pagar arancel
Uruguay forma parte de los pocos países que venden ese tipo de carne a la Unión Europea, y la suma de Argentina podría perjudicar las exportaciones uruguayas. Esos países son, además del nuestro Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Argentina logra la cuota luego de una gestión de seis años y la decisión final de la UE se esperaba desde hace semanas,informó radio El Espectador.
En la pasada Expo de Palermo se había adelantado que se colocarán ocho cortes. El problema para Uruguay radicaría en el reconocimiento de la carne argentina en el viejo continente, que sería mayor al que tiene el producto uruguayo.
En 2014 Uruguay vendió 18.000 toneladas de carne vacuna en el marco de la cuota 481.
LOS DESAFÍOS QUE ENFRENTA ARGENTINA
Argentina tiene todo para lograr un mercado exitoso y poder operar en el cupo 481 de carne a grano para la Unión Europea, dijo Miguel Gorelik (foto), director del portal argentino Valor Carne. Agregó que el país tiene “una amplia disponibilidad de granos y subproductos, el conocimiento para hacer las recrías y los engordes necesarios y los canales comerciales para protagonizar un rol activo en este segmento”.
Sin embargo Argentina también enfrenta varios desafíos. “Las políticas sectoriales y macroeconómicas de los últimos años llevaron a que cada vez haya menos novillos, categoría por excelencia para los mercados externos, y a que su precio se haya encarecido en relación a nuestros competidores inmediatos. Todo esto hace que el premio que se lograría con la 481, de hasta el 20 % con respecto a la Hilton, resulte más acotado”.
Gorelik cita el caso uruguayo donde “un novillo apto para la cuota Hilton, cotiza US$ 3,25 por kilo en gancho, mientras que el de la 481 alcanza los US$ 4. Como hoy en la Argentina el Hilton ya vale US$ 4 por kilo, considerando el tipo de cambio oficial y las retenciones, no habría margen para premiar el 481 o éste sería muy reducido”, razonó.
Por otro lado recordó que “el alimento necesario para la cuota de feedlot es un 25 % más barato que en Uruguay, como resultado de los derechos de exportación sobre los granos”. Mientras que en Uruguay “el precio es de US$ 200 la tonelada” en Argentina “es de US$ 150, siempre tomando el mismo tipo de cambio neto”.
Otra dificultad señalada por el analista es “la poca disponibilidad inicial de novillitos jóvenes de 300/350kg para encierre, categoría que disminuyó en línea con la retracción de la oferta de novillos”.
“Los operadores tendrán dificultades para contar con el financiamiento para engordar un número sustantivo de animales. Además, rondará la incertidumbre de qué pasaría si, tras los cien o más días a corral, no se aprueban los roes” (registros de operaciones para la exportación, dijo.
Y añadió: “de ahí que sólo una fórmula creativa, que pueda aunar los esfuerzos y riesgos del negocio entre diversos eslabones de la cadena, podrá eludir este tipo de inconvenientes. De lo contrario, en un principio, sólo se encerrará un número pequeño de animales, mayoritariamente a riesgo de la industria exportadora”.
ARGENTINA JUGARÁ UN ROL DISTINTO.
La Unión Europea ha autorizado con esa cuota a un pequeño número de países (Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Uruguay), tan pequeño que no cubre sus necesidades. “Esto significa que la carne argentina no necesitará desplazar competidores, lo que redundaría en un deterioro de los precios”, consideró Miguel Gorelik.
Esos países, entre todos colocan entre 75 y 100 kg por animal en la cuota, es decir que “utilizan todos los cortes, con excepción del asado, matambre, garrones, brazuelos y recortes. Esta estrategia va en línea con el hecho de que en Estados Unidos, Canadá y Australia los animales engordados sin hormonas son escasos y se necesita maximizar su aprovechamiento; y en Uruguay, por el tamaño del rodeo, la cantidad de feedlots y la disponibilidad de granos, sucede lo mismo”, estimó.
En ese marco, “Argentina estaría en condiciones de jugar un rol distinto. Sin intervenciones oficiales, con su amplio stock libre de hormonas, los frigoríficos podrían destinar a la 481 los cortes más valorados en Europa y enviar a terceros mercados los que no resultan tan atractivos”, aseguró el director de Valor Carne.
UN AÑO.
De todas formas las colocaciones argentinas no iniciarán ya, sino que pasará un tiempo tras la regularización del mercado, que se espera para dentro de una año y medio, para que los productores, los feedlots y los frigoríficos adopten los cambios en los procesos, hagan las inversiones exigidas y se logren las sinergias necesarias para aceitar el negocio, advirtió.
Pero en realidad un año, o un año y medio no es tanto tiempo
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