sábado, 14 de junio de 2014

URUGUAY: Ganaderos y frigoríficos apuestan al diálogo


URUGUAY : Hay otra competencia planetaria en la que Uruguay ha emergido como uno de los líderes, prestigio que ahora deberá ratificarlo en el Congreso Mundial de la Carne que comenzará mañana en Beijing.
Mañana empieza otro Mundial: a partir de este sábado se llevará adelante  el 20º Congreso Mundial de la Carne. La elección de la sede es significativa, porque esta vez no estará, como es habitual, en un histórico y ejemplar país productor y exportador de carnes. El país que oficia de sede tiene en realidad un stock vacuno en descenso que cubre una proporción cada vez menor de su consumo interno. Depende en forma vertiginosamente creciente de la carne producida en otros países.  Es históricamente y por mucha diferencia el mayor consumidor mundial de carne de cerdo y el gran consumidor emergente en carne vacuna, ovina y pollo.
Para Uruguay el congreso de la carne en China es importante por lo menos por cuatro razones.
En primer lugar, Uruguay se convertió en dos años en el principal comprador de la carne que Uruguay exporta. Desde no existir como comprador a llevar 100 mil toneladas por año en un abrir y cerrar de ojos. Y no lleva más porque no hay más para ofrecer.
En segundo lugar porque en la feria de la alimentación de Shangai realizada el mes pasado Uruguay fue el país estrella, el stand del Instituto Nacional de Carnes (INAC) fue galardonado por su excelencia y de esa forma estamos –afortunadamente– en la mira de este gigante de 1.300 millones de personas con una economía en vertiginoso crecimiento.
En tercer lugar este congreso es el previo al que dentro de dos años tendrá a Uruguay como sede. Después de realizarse en el país importador estrella le tocará al país exportador estrella.
En cuarto lugar será un ámbito reservado e íntimo en el que los productores e industriales podrán evaluar su nivel de relacionamiento buscando los acuerdos básicos que le permitan sostener el crecimiento que ha permitido a la producción de terneros alcanzar cifras cercanas a los tres millones, algo que nunca se había alcanzado.
Para eso es importante dar un shock de ánimo, porque la faena de vacas está disparándose. En la última semana el ingreso de vientres a frigoríficos fue 68% mayor al de la misma semana del año pasado. Una parte es una oferta genuina luego de años de faenas muy bajas de vientres. Pero otra parte es indicador de desánimo ante el bajo precio de terneros y terneras.

La oportunidad
A los logros y ventajas que Uruguay tiene por ausencia de aftosa y vaca loca –las grandes pesadillas del comercio cárnico hasta hace pocos años– el país suma otras ventajas que lo han vuelto único: sin uso de hormonas por ley, con el ganado pastoreando  a cielo abierto y un complemento de grano para dar terneza en algunos casos. Proveniente del país que está de moda en el mundo y con un bagaje tecnológico de trazabilidad a nivel de campo y cajas negras para el trazado a nivel industrial, con una genética de punta. Está todo para dar más saltos hacia delante.
Uruguay domina junto a Australia el mercado de China. En muy poco tiempo el país ha pasado a ser el principal comprador de la carne uruguaya y cruzará este año las 100 mil toneladas de carne vacuna exportadas al país más poblado del mundo. En 2013 Uruguay colocó 92 mil toneladas, lo que significó un salto de 221% respecto a las ventas de 2012. Las ventas eran poco significativas en 2011 y nulas antes de eso. Fue en volumen el destino más importante con 26% del total colocado y el crecimiento se mantiene este año.  En lo que va de este año las exportaciones hacia China van aumentando 12% y en el pasado mes de mayo el crecimiento se aceleró, con ventas 16% superiores a las de mayo de 2013. Y en la reciente feria de la alimentación realizada en Shangai los vendedores de Uruguay no daban abasto ante tantos pedidos, mientras que el uso de hormonas en la ganadería Australiana significaba una desventaja a la hora de vender. El cuestionamiento a hormonas y promotores del crecimiento que se usan en muchoas países crece y aumenta así la oportunidad ante la que está la carne uruguaya, cuyo crecimiento en ventas parece sin tope.
Porque además China no crece en su producción interna de carne vacuna. El país asiático llegó a superar los seis millones de toneladas, pero ahora va en descenso al igual que la población de ganado vacuno que según estimaciones del Departamento de Agricultura de EEUU la población vacuna cae por séptimo año consecutivo. Desde 2007 la población ha disminuido en dos millones de animales, de 106 a 104 millones de vacunos. Menos producción, más consumo y más importaciones. Una ecuación en un país gigantesco de la que Uruguay es protagonista.
Un panorama similar tiene la carne ovina. Aunque China todavía no es el comprador principal, las ventas van en aumento. En lo que va de este año han crecido 28%, pero en mayo superaron en 74% lo vendido en mayo  de 2013, con lo que el país quedó como el segundo destino en importancia para la carne ovina por volumen exportado superando a un comprador histórico como Europa. Solo es superado por el mundialista Brasil, donde la demanda desde el sector de hoteles y restaurantes tiene una zafralidad derivada del turismo deportivo.
China empuja a todo el sector cárnico y abre oportunidades históricas. Eso genera un compromiso. Casi que  obliga a todo el sector cárnico a lograr un armisticio con algo de parecido al relacionamiento  que los productores lecheros tienen con sus industrias. Un acuerdo de paz que le permita ganar a todos.  El sector para crecer en el largo plazo no puede regirse por la ley del más fuerte. A veces los productores se ven tentados a retener novillos de más de US$ 4 por kilo de carcasa –como en 2011– y en el presente  la vaca de invernada valer un dólar y monedas por kilo como es ahora. No pueden vacas jóvenes preñadas ir al matadero porque los terneros y las terneras valen demasiado poco, como se afirma está sucediendo en cantidades crecientes. No solo por una consideración ética y de imagen. Sino porque en el largo plazo no es un buen negocio para nadie.

La amenaza
No hay cifras disponibles, pero si como se rumorea en el sector la proporción de vacas preñadas que van al frigorífico van en aumento, eso quiere decir que algo está funcionando muy mal en la cadena. ¿Cómo explicarle a un extranjero maravillado por el excelente posicionamiento de la carne uruguaya libre de aftosa, vaca loca, hormonas y demás que con una excelente demanda los criadores están empezando a achicar sus rodeos decepcionados?
¿Cómo explicar que los mismos empresarios que han tenido la inteligencia de generar una institucionalidad sofisticada y eficiente, que han resuelto la trazabilidad y están embarcándose en los confines de la genética molecular para sostener una competitividad de largo plazo, dejan el corto plazo librado a que se salve el que pueda? El sector está cruzado de información por todos lados. Se sabe con exactitud a qué precio se exporta, a qué precio se vende en el mercado interno, a qué precio se paga el ganado.
El novillo nunca se mantuvo tanto tiempo en un mismo precio. Según los consignatarios de ganado, desde hace muchas semanas el precio tiene un eje de US$ 3,25. Los novillos se pagan 15% menos que un año atrás. Peor es la situación del mercadao para la vaca, cuyo precio está 20% por debajo de los del año pasado.
A cada semana que estos precios se mantienen el desánimo se acentúa. La faena de vacas de la semana pasada fue 68% mayor que la de igual semana de 2013 y mayor que la de novillos. El gran riesgo es que los rodeos se desarmen y los productores decepcionados apuesten más a las alternativas del sector ganadero o  a bajar costos radicalmente aún cuando la producción baje.
En ovinos ya hubo una caída de la población que hoy tal vez –con el cordero cotizando 20% por encima del novillo– tal vez algunos lamenten. Los productores enviaron la semana pasada una cantidad mínima de ovejas  los frigoríficos, 54% menor que un año atrás.
¿No puede establecerse un acuerdo de caballeros por el cual el precio del novillo gordo estándar de pasturas y la vaca bien terminada no caigan por encima de determinados parámetros? Fácil no es. Porque sino ya se habría logrado y este conflicto ha reaparecido una y otra vez a lo largo de la historia de la ganadería.
Si Uruguay disfruta de un precio estable de US$ 4.000 por tonelada exportada y un camión de novillos bien terminados a pasto se pagan un 15% menos, es decir US$ 3,40 como mínimo, se logra un buen balance de  precios para la industria, los invernadores y se le dan señales tranquilizadoras a los criadores.
Cómo lograr esa estabilidad es un desafío difícil de concretar. Pero esta semana los productores e industriales dieron el primer paso dialogando en la sede de la Asociación Rural del Uruguay. Tal vez en China se den más pasos en el camino de las alianzas estratégicas. Uruguay podría así lograr una participación histórica en el otro Mundial de este junio.

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