viernes, 22 de noviembre de 2013

Extraño negocio con toros entre Yauhar, Moneta y Catamarca


El gobierno provincial le compró reproductores al ex financista. Intervino el ex ministro.
A simple vista se nota que es un negociado”, dispara un productor agropecuario. De lo que habla este hombre de campo es del acuerdo que suscribió a principios de año el gobierno de Catamarca con el recientemente renunciado ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, para la compra de 500 torosgenéticamente elegidos para la mejora de las razas. Esos toros fueron distribuidos a pequeños productoresde la provincia del noroeste.
Según pudo reconstruir Clarín de acuerdo con varias fuentes, para evitar una licitación y así realizar una compra directa a un solo proveedor, el ministro de Producción catamarqueño, Angel Mercado -esposo de la gobernadora Lucía Corpacci y hombre fuerte del Gobierno- acordó en persona con el entonces ministro Yauhar que la cesión de los animales se realizara a través del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) y bajo el paraguas de la Agencia de Desarrollo de Catamarca (ADeC).
A casi un año de su llegada, la distribución de los toros para reproducción resultó un fracaso.
Muchos animales murieron y otros tantos fueron devueltos por los pequeños beneficiarios.
Sin embargo, resultó un negocio para pocos. La operación, monitoreada por el ministro Mercado contempló que la Nación co mprara en forma directa los 500 toros a la cabaña “La República”, que el financista Raúl Moneta tiene en la localidad bonaerense de Luján. Por esta compra, el financista menemista con negocios en medios oficialistas K habría embolsado cerca de $ 10 millones.
El secretario de Ganadería catamarqueño, el ingeniero Daniel Zelarrayán, sólo firmó los decretos que le ordenó su jefe Mercado. La gobernadora Corpacci, esposa del ministro, recibió de “regalo” un caballo criollo de pedigrí; que paradójicamente no tendría su documentación en regla, según las fuentes consultadas que pidieron reservas de sus nombres.
Hubo tratativas con otra gran cabaña, pero su dueño no quiso saber nada del pago de retornos, pese a que tiene una relación personal con el vicegobernador Dalmacio Mera.
Cada uno de estos animales, de unos 750 kilos de peso y desarrollados con genética de alta calidad, fue pagado a unos $ 20 mil. “No necesito un toro de $ 20 mil, necesito que ese dinero me lo den para mejorar mi campo”, se quejó un pequeño productor de la zona del Gran Catamarca, que tuvo la desgracia de que muriera el animal que le cedió la Provincia.
Por estar incluido en el programa de promoción animal, este productor fue excluido de otros programas provinciales. Además, tuvo que presentar a las autoridades del Ministerio de Producción, un certificado de defunción del animal, y para ello un veterinario le cobraba $ 800. “Yo no tengo esa plata para pagar un veterinario; en vez de ser una ayuda, el toro me complicó la vida”, se quejó el pequeño ruralista.
Además, las vacas locales pesan en promedio 360 kilos, lo cual es un despropósito para esos machos.
En el verano pasado, cerca de medio centenar de estos animales criados en la pampa húmeda bonaerense comenzaron a sufrir los trastornos del desarraigo: en pleno monte catamarqueño fueron atacados por garrapatas. Algunos murieron. Otros fueron devueltos y sobreviven en los corrales de la Sociedad Rural de Catamarca.

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