domingo, 1 de septiembre de 2013

Los parásitos, cada vez más resistentes en bovinos y ovinos

En todas las provincias de la Pampa húmeda y sub-húmeda, se ha observado un crecimiento en el número de casos de resistencia parasitaria en bovinos y ovinos. Las principales causales de resistencia deben establecerse, entre otras, en la frecuencia de dosificaciones de las drogas utilizadas.


Los parásitos, cada vez más resistentes en bovinos y ovinos
Seguimiento y control realizado en campos de la Cuenca del Salado
 
 GANADERIA - BOVINOS
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La resistencia parasitaria es la capacidad que adquieren los parásitos de resistir a los tratamientos con productos que intentan eliminarlos. El desarrollo de resistencia a los productos por parte de los nematodes que parasitan a los bovinos, parece estar incrementándose rápidamente en la Argentina.

Según registros comparativos en todas las provincias de la Pampa húmeda y sub-húmeda, se han observado un crecimiento en el número de casos de resistencia, tanto en ovinos como en bovinos. Las principales causales de resistencia deben establecerse, entre otras, en la frecuencia de dosificaciones, en especial cuando la carga parasitaria del campo es baja, generalmente en verano.

En este sentido, es posible que los primeros casos de resistencia se presenten en aquellos establecimientos que tienen un alto número de desparasitaciones anuales, con el mismo principio activo, independientemente de las necesidades reales de tratamientos.

Con el fin de registrar la evolución de las enfermedades parasitarias, infecciosas y tóxico-metabólicas que afectan la productividad de los bóvidos para producción de carne y leche, técnicos de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA desde el año 2003 vienen haciendo un registro en campos de los distritos de Lezama, Chascomús, Pila, General Belgrano, Magdalena y Punta Indio.

Mediante el trabajo los profesionales del INTA comentan que “las parasitosis tienen su mayor incidencia en animales jóvenes, desde el destete hasta los 18 meses de edad, puesto que a partir de allí los animales adquieren cierta inmunidad”. Si el recurso forrajero (campo natural, pastura o verdeo) está muy contaminado con parásitos, “los animales tienen mayor riesgo de enfermarse lo que trae aparejado menor ganancia de peso vivo”.

Debido a la importancia de la producción bovina, y a la fuerte dependencia del control químico de los parásitos, se requiere de la implementación de diagnósticos continuos para identificar poblaciones resistentes en los diferentes sistemas ganaderos.

Las técnicas diagnósticas actualmente en uso se basan en características fenotípicas de las poblaciones parasitarias resistentes, que se expresan cuando las fallas terapéuticas y productivas generalmente ya pueden haber ocurrido. Por tal motivo mientras no se encuentren disponibles técnicas diagnósticas para identificar características genotípicas de estas poblaciones, que permitan anticiparse a estas pérdidas, se hace necesaria la implementación periódica de evaluaciones, para detectar los problemas de eficacia de los antiparasitarios.

Para medir la respuesta de los animales a los tratamientos con productos antiparasitarios desde el INTA se ha realizado un ensayo comparativo en ovinos y bovinos utilizando 3 drogas diferentes, Levamisol, Fenbendazol e Ivermectina.

Mediante el análisis de los datos registrados se pudo observar que la mayoría de los parásitos de bovinos y ovinos son resistentes a las drogas usadas. Según informan los técnicos del INTA “el 62 % de los rodeos ovinos posee resistencia a alguna droga, siendo la mayoría resistente a ivermectina y benzimidazol, mientras que el 60 % de los rodeos bovinos posee resistencia a alguna droga; siendo el  55% resistente a  ivermectina”.

Frente a esta situación desde los técnicos del INTA Cuenca del Salado sugieren “controlar el efecto de los tratamientos, asegurando la correcta aplicación, para ello podemos emplear la sencilla práctica de sacar muestras de MF el día del tratamiento y 14 días después y enviarlas al laboratorio para hacer el HPG”. Esto permite diagnosticar ineficacia precozmente, es por eso que desde el año 2006 grupo de trabajo del INTA viene realizándolo en varios campos de productores.

Para prolongar la vida útil de los antiparasitarios se aconseja disminuir la frecuencia de los tratamientos, como también “no importar parásitos resistentes”, cosa que ocurre cuando se compran animales, por lo que antes de trasportarlos, habría que tratarlos con la droga antiparasitaria que tenga menor frecuencia de casos de resistencia. Esto disminuirá las probabilidades de introducir cepas de parásitos resistentes en el establecimiento de destino.

Dado que no existen nuevas drogas próximas a aparecer en el mercado que puedan reemplazar a las actuales, “no debemos saturar el sistema con antiparasitarios para ganar más kilos; el antiparasitario no puede reemplazar a la alimentación, señalan los referentes del INTA al tiempo que enfatizan en que “es imprescindible para revertir este problema establecer la existencia de resistencia a los antiparasitarios como un hecho real que debe ser tenido en cuenta por veterinarios y productores en el momento de controlar los parásitos del ganado”.

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