La Bolsa de Comercio de Rosario expresó ayer lo que se palpitaba para los granos en relación a las condiciones climáticas de los últimos meses. Los ajustes son mínimos -en subas y bajas repartidas según los cultivos-, pero ponen alerta y precaución sobre el impacto que aún podría tener el clima al final de la campaña. A la vez deja un signo de interrogación acerca la necesidad de replantear nuevos escenarios productivos en adelante por un cambio climático que parece haber llegado para quedarse.
La actualización de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) indica una ligera baja para la soja de 55,7 a 55,6 millones de toneladas, con una recolección retrasada en 11 puntos respecto del año pasado. “ El rinde promedio nacional desciende de 28,2 a 28,1 quintales por hectárea. El avance de cosecha de la oleaginosa es del 87%, cuando en la segunda semana de junio del año pasado la recolección estaba prácticamente finalizando”, puntualiza el informe.
Aunque con retrasos más marcados en las tareas de recolección (33 puntos con respecto al año pasado), la producción de maíz se ajustó a la suba en 500 mil toneladas más: llevándola a 24,5 millones por mejores rindes en el NOA.
“A pesar de los severos problemas climáticos, el ciclo 2013/14 alcanzaría rindes muy similares a la campaña precedente por la elevada proporción de siembras tardías y de segunda que escaparon al estrés termo hídrico de diciembre y enero”.
Sobre estos cultivos, el Ing. Eduardo Sierra comentó el último fin de semana: “Si no hubiera anegamientos hubiéramos tenido un súper record. Es un panorama muy desigual porque quienes sí pudieron cosechar, han podido hacerlo con muy buenos resultados económicos en sus campos”.
En el caso del trigo, GEA arrojó las primeras estimaciones. “Con el panorama de precios del grano a cosecha y de los insumos, los rindes de indiferencia son mucho más atractivos que los de junio del año pasado. Ello permite afianzar la tendencia a un incremento de superficie triguera, en torno al 22% respecto al ciclo pasado, proyectándose el área en 4,4 millones de hectáreas”, puntualiza el reporte. Así y todo advierte que los excesos hídricos retrasarían la implantación e incluso podría mermar la intención de siembra en zonas saturadas.
El retraso de las labores es común a todas las producciones, marca una cuota extra de incertidumbre – la comercialización es otra variable- porque como viene remarcando el especialista en agroclimatología: Una cosa son los rindes, los estimados de la producción; otra es la posibilidad de sacar la cosecha de los campos.
En este ítem, se dispara la necesidad de mejorar la infraestructura en el marco de un nuevo escenario climático que apuntale los esfuerzos productivos. Es decir: que acompañe. Y recordar (no para los productores pero si de cara a la opinión pública en general) que para hablar de buena cosecha en toda su integralidad se requiere afinar la sintonía en todas sus variables.
Agro-noticias.com
Alejandro Cánepa
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