El proyecto contiene disposiciones y modificaciones a las normas tributarias que afectan a nichos específicos de productores agrícolas “Hemos llegado a conclusiones que nos preocupan bastante”, declaró la gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura
Invitada como expositora en el seminario “Implicancias y desafíos de la reforma tributaria en las empresas”, estuvo en Los Ángeles el viernes recién pasado la gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Ema Budinich.
En la ocasión, Budinich dialogó con el diario la tribuna respecto a las limitaciones que, a su juicio, podría imponer la reforma tributaria que hoy se discute en el Senado.
“Efectivamente, la reforma tributaria significa un cambio en las reglas del juego bien importantes, que nosotros hemos estado analizando en profundidad y hemos llegado a conclusiones que nos preocupan bastante. Precisamente, esta fue la conversación que tuvimos con el ministro de Hacienda el día jueves (5 de junio), haciéndole ver básicamente los alcances que tienen los cambios fundamentales que introduce el proyecto en los regímenes de tributación a la renta, que en el caso particular de la agricultura afectan mayoritariamente a un 99% sector de Pymes”.
La gerente de Estudios de SNA sostuvo que “la restricción a la tributación a la renta presunta, que es el régimen que utiliza una parte importante de los agricultores, como también en la eliminación a todas las disposiciones que significan incentivo a la reinversión de utilidades, son dos factores que son fundamentales y que tienen un impacto enorme en las Pymes agrícolas, y ese yo diría que es el grueso de las preocupaciones”.
A su juicio, también hay otros temas que igualmente son impactantes y disposiciones que podrían tener efecto en los pequeños y medianos agricultores. “El proyecto contiene disposiciones y modificaciones a las normas tributarias que afectan a nichos específicos de productores agrícolas, como es el caso del impuesto a los alcoholes, al tabaco, que se introdujo en la Cámara de Diputados, el impuesto a las azúcares, que indirectamente afecta a un segmento de productores de remolacha en particular. También modificaciones a la ley que impactan en la ley de cooperativas, que es una de las formas de organización tradicionales entre los agricultores y que generan beneficios al asociarse en torno a esta figura que establece la ley desde hace mucho tiempo, que ha sido tradicional y fundamental para el desarrollo de la empresa agrícola”.
“Cuando hablo de las Pymes agrícolas –sostuvo- efectivamente estamos hablando de toda la actividad agrícola, extendida a lo largo del país, en particular en esta zona, productores de fruta, de cereales, de ganado, en fin, toda la agricultura, porque la ley lo que hace es modificar, por una parte, la base del impuesto a la renta. Entonces, ya no es pagar impuesto por las utilidades que uno se lleva para la casa, sino que utilidades que se generan en el negocio, y eso significa afectar en el fondo el capital de trabajo de los agricultores”.
A su juicio, también hay otros temas que igualmente son impactantes y disposiciones que podrían tener efecto en los pequeños y medianos agricultores. “El proyecto contiene disposiciones y modificaciones a las normas tributarias que afectan a nichos específicos de productores agrícolas, como es el caso del impuesto a los alcoholes, al tabaco, que se introdujo en la Cámara de Diputados, el impuesto a las azúcares, que indirectamente afecta a un segmento de productores de remolacha en particular. También modificaciones a la ley que impactan en la ley de cooperativas, que es una de las formas de organización tradicionales entre los agricultores y que generan beneficios al asociarse en torno a esta figura que establece la ley desde hace mucho tiempo, que ha sido tradicional y fundamental para el desarrollo de la empresa agrícola”.
“Cuando hablo de las Pymes agrícolas –sostuvo- efectivamente estamos hablando de toda la actividad agrícola, extendida a lo largo del país, en particular en esta zona, productores de fruta, de cereales, de ganado, en fin, toda la agricultura, porque la ley lo que hace es modificar, por una parte, la base del impuesto a la renta. Entonces, ya no es pagar impuesto por las utilidades que uno se lleva para la casa, sino que utilidades que se generan en el negocio, y eso significa afectar en el fondo el capital de trabajo de los agricultores”.
CRECIENTE INCERTIDUMBRE
Ema Budinich dejó en claro que los agricultores constituyen un sector que tiene dificultades enormes de acceso a fuentes de financiamiento alternativas, “y las opciones que tienen en el sistema bancario son alternativas de muy alto costo financiero, que, en general, los agricultores tratan de no ocupar porque, la verdad, es que la agricultura es de márgenes bastante reducidos, además de los enormes ciclos y fluctuaciones que tienen los negocios en términos de precios de los productos, insumos, en fin. Y la rentabilidad promedio del sector agrícola no da para endeudarse a 45% al año, que es la tasa de costo de capital del trabajo para las Pymes en general. Entonces, la reforma viene como a restringir el capital de trabajo de las Pymes agrícolas en particular, que son la forma a través de las cuales ellas pueden crecer, desarrollar sus negocios, ampliarse y gestionar los riesgos propios del negocio”.
Para la representante de la SNA, claramente el proyecto de reforma tributaria está generando un panorama incierto para los pequeños y medianos empresarios agrícolas. “Es absolutamente incierto, porque el negocio agrícola de por sí tiene altos grados de incertidumbre; además de los riesgos de cualquier negocio, tiene los riesgos climáticos y los riesgos de trabajar en la naturaleza con seres vivos que requieren cuidado sanitario, que se comportan muchas veces de manera impredecible, incontrolable. El fenómeno de las heladas de la primavera pasada fue una señal, con los primeros efectos se dimensionó una cierta magnitud de daño y después, en el transcurso de la temporada, se vio, en el caso de algunos, que el daño fue mucho mayor del estimado preliminarmente, porque, en definitiva, el agricultor trabaja con seres vivos, plantas, animales, árboles, que no siempre sabemos el comportamiento que tienen. Sometidos a las condiciones meteorológicas y del ambiente, y la característica fundamental que se trata de pequeñas empresas familiares que han seguido una tradición, la gran mayoría de los agricultores son de tradición familiar, es un patrimonio que traspasa de generación en generación, para muchas familias es el único capital disponible. Muchos de ellos no tienen más ahorro que el que han logrado incorporar a sus negocios, muchos agricultores no tienen alternativa de inserción, o sea, las personas mayores de la generación que está por salir del sector, es lo que tiene, y muchos de ellos no saben hacer otra cosa. Entonces, eso genera mucha incertidumbre”.
Finalmente, Ema Budinich advirtió que “cambiar las condiciones de la manera radical que lo hacen las reformas es bien preocupante, en nuestra conversación con el ministro él fue bien receptivo, tomó nota de todas nuestras observaciones y vamos a establecer un grupo de trabajo con sus asesores para ir viendo en detalle cada uno de los temas que nos preocupan”.
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