
URUGUAY : El tándem entre trigo, cebada o canola –durante el invierno– y soja –en verano– continúa siendo uno de los negocios más rentables del agro uruguayo, y en la zafra 2014/2015 continuará siendo favorable.
URUGUAY : Avanza con pocos tropiezos la cosecha de soja y los agricultores están ya realizando los preparativos para sembrar los cultivos de invierno. La inercia de crecimiento agrícola sigue. La cosecha de soja tiene alta chance de marcar un nuevo récord, en el entorno de 3,8 millones de toneladas. Los números de exportación en dólares entre marzo y abril marcan un leve descenso básicamente por una caída en torno a US$ 30 por tonelada en el valor FOB promedio respecto al año anterior.
Por un lado, una confirmación del excepcional momento de la oleaginosa. Por otro, un recordatorio de que su precio va en baja. Pero con el impulso de una muy buena cosecha ya levantada en una alta proporción, se sigue con la siembra de trigo, cebada y canola.
El área de cultivos de invierno podría ser levemente superior a la zafra anterior por una recuperación de la superficie dedicada a la cebada. En este cultivo se iría de algo más de 80 mil hectáreas de la zafra anterior a unas 120 mil hectáreas, mientras que el trigo podría crecer levemente.
El área de cultivos de invierno podría ser levemente superior a la zafra anterior por una recuperación de la superficie dedicada a la cebada. En este cultivo se iría de algo más de 80 mil hectáreas de la zafra anterior a unas 120 mil hectáreas, mientras que el trigo podría crecer levemente.
Como pasa en soja, no coinciden las estimaciones oficiales y privadas. A nivel privado se parte de una base de las algo más de 540 mil hectáreas mientras las estadísticas oficiales plantean un área de 462 mil hectáreas.
El gran motor del cambio es el doble cultivo. Es así que no habría cambios en la proporción área de verano/área de invierno. Se va a seguir destinando una superficie considerable a cultivos de verano, soja principalmente, de primera antecedida de coberturas. Los números, en los papeles, marcan que es cada vez más alto el rendimiento de equilibrio para la soja de primera. Una apuesta en la que el productor se juega a un solo tiro en el año agrícola.
El gran motor del cambio es el doble cultivo. Es así que no habría cambios en la proporción área de verano/área de invierno. Se va a seguir destinando una superficie considerable a cultivos de verano, soja principalmente, de primera antecedida de coberturas. Los números, en los papeles, marcan que es cada vez más alto el rendimiento de equilibrio para la soja de primera. Una apuesta en la que el productor se juega a un solo tiro en el año agrícola.
Una propuesta que, según los técnicos de los principales grupos agrícolas, se hace cada año más cara. Los números entre los márgenes esperados en un doble cultivo y en una propuesta de cobertura y soja de primera son contundentes. Como siempre, en los papeles tomando proyecciones promedio.
En la última jornada sobre cultivos de invierno de Fucrea se presentaron estimaciones sobre márgenes entre dobles cultivos y opciones de cultivos de verano de primera. Se tomaron valores esperados para los cultivos de invierno y de la soja para 2014/2015. También se establecieron proyecciones de rendimiento tomando la zona litoral sur, litoral norte y centro del país.
En cuanto al valor del trigo se asumió un precio de US$ 250 por tonelada y de US$ 275 para la cebada. Para el trigo se tomó un valor superior a la cebada a pesar de que la relación fue inversa la zafra pasada.
Para la soja se tomaron, en el litoral sur, estimaciones de rendimiento de 2.560 kilos/ha para el cultivo de primera y de 2.312 kilos/ha para el de segunda. Esta brecha aumenta en el litoral norte y en el centro del país. El valor tomando de probabilidad media fue de US$ 440 por tonelada.
Para la soja se tomaron, en el litoral sur, estimaciones de rendimiento de 2.560 kilos/ha para el cultivo de primera y de 2.312 kilos/ha para el de segunda. Esta brecha aumenta en el litoral norte y en el centro del país. El valor tomando de probabilidad media fue de US$ 440 por tonelada.
En campo arrendado el doble cultivo trigo/soja de segunda tendría un margen bruto de US$ 309/ha y de US$ 375/ha con cebada. En tanto, para la cobertura/soja de primera el margen ascendería a apenas US$ 14/ha.
Es así que en el litoral sur el rendimiento de soja debería ser 31% superior al promedio para alcanzar el margen del doble cultivo trigo/soja.
Según las previsiones de Fucrea, estas diferencias se atenúan en el litoral norte y en el centro, donde la diferencia esperada de rendimiento entre soja de primera y de segunda es mayor. Así, en el litoral norte la productividad de la soja de primera debería ser 11% superior para lograr el margen de trigo/soja de segunda, mientras en el centro tendría que ser 14% más alta.
Estos números reafirman en primer lugar el menor riesgo teórico del doble cultivo frente a la opción de cobertura más soja de primera.
Estos números reafirman en primer lugar el menor riesgo teórico del doble cultivo frente a la opción de cobertura más soja de primera.
Sin embargo, los resultados muestran que más al norte o en zonas marginales no relevadas por Fucrea (noreste-sureste del país), la apuesta del doble cultivo queda en papeles tomando en cuenta los altos costos de flete y los mayores riesgos agronómicos para los cultivos de invierno en cuanto a rendimiento y calidad.
Como muestran las cifras de Fucrea, a medida que nos alejamos del puerto de Nueva Palmira la posibilidad de una brecha mayor entre el rendimiento de soja de primera y de segunda se agranda. Y el riesgo de una demora en la cosecha de invierno –que retrasa la siembra del área de segunda para la soja– aumentaría aun más esa diferencia de rendimientos.
La experiencia reciente para la soja y los cultivos de invierno marcan escenarios que se apartan de las proyecciones teóricas, tanto en productividad como en precio.
En 2013 los técnicos de Fucrea manejaron un valor esperado para la soja de US$ 440 por tonelada y de US$ 221 por tonelada para el trigo. Lo cierto es que los productores pudieron cerrar negocios en US$ 500 por tonelada y el promedio de comercialización de la mitad de la cosecha estuvo sobre US$ 475-US$ 480 por tonelada.
Los rendimientos nuevamente fueron positivos a pesar de la fuerte restricción hídrica de diciembre –que se llevó puesto una parte importante del maíz de primera– y el exceso de agua desde fines de enero a las primeras semanas de setiembre. Los resultados en las primeras semanas de cosecha mostraron rendimientos de soja de primera que estuvieron por debajo de lo esperado previo a los trabajos de trilla tomando en cuenta el desarrollo de los cultivos y el número de vainas.
El clima pasó factura especialmente en el peso de mil granos sin, por suerte, afectar la calidad y proteína. Los rendimientos de las sojas de segunda implantadas temprano estuvieron muy cerca de las primeras. En tanto, el resultado de la soja que debió esperar el agua de fines de diciembre será previsiblemente bajo.
Frente a eso los agricultores vienen de una campaña de trigo en la que en el litoral norte del país supuso un segundo año con problemas de calidad. Se suma el hecho de que un abultado volumen de la zafra pasada no se comercializó o se debió vender por debajo de los precios previos a la cosecha ante la retracción de la demanda brasileña.
En las últimas semanas los precios internacionales del trigo han repuntado y mientras se inicia la siembra está latente el conflicto en el mar Negro entre Rusia y Ucrania, con una cosecha estadounidense que fue golpeada por el clima. Como contrapartida, están los pronósticos de aumento del área de trigo en Brasil y Argentina y la probabilidad de un nuevo episodio de El Niño. Un año con estas características suele ser de malos recuerdos para los productores de un cultivo como el trigo, que en Uruguay no logra posicionarse como una opción atractiva y segura para Brasil.
En cuanto a rendimientos de equilibrio, los principales grupos agrícolas estiman 3.500 kilos por hectárea tomando un precio de US$ 250 por tonelada y con costos casi sin cambios respecto a la zafra anterior.
El agua que traería El Niño marca un escenario propicio para cultivos de verano. Por más que han surgido algunas primeras referencias de precios –sobre comienzos de mayo– de US$ 415-US$ 420 por tonelada para la soja 2015, la historia reciente ha blindado la confianza del agricultor en el producto estrella. Aunque los números, en los papeles, digan otra cosa.
El agua que traería El Niño marca un escenario propicio para cultivos de verano. Por más que han surgido algunas primeras referencias de precios –sobre comienzos de mayo– de US$ 415-US$ 420 por tonelada para la soja 2015, la historia reciente ha blindado la confianza del agricultor en el producto estrella. Aunque los números, en los papeles, digan otra cosa.
Entre Odesa y El Niño
Al momento de la siembra del trigo, las señales para la implantación del cereal son fuertes y encontradas. Por un lado, la situación casi bélica en Ucrania es un nítido sostén para los precios. Lo complementa el mal estado de los cultivos en EEUU. Pero, si eso es un impulso para plantar, también pesa la amenaza de que se confirme la presencia de El Niño en el océano Pacífico.
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