
Molke Mendoza, director de Control de Recursos Pesqueros, explicó que los componentes son manejo y sostenibilidad financiera, control y vigilancia, monitoreo e investigación y la comunicación y extensionismo de esta iniciativa, que cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Pesca (INP) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).
“El objetivo de los componentes es establecer la normativa que permitirá la conservación y uso de manera sustentable del camarón pomada, que lo tenemos con mayor incidencia en el Golfo de Guayaquil”, indicó Mendoza.
En el encuentro se desarrollaron mesas de trabajo entre pescadores y representantes de la Subsecretaría de Pesca, para analizar las actividades que comprenden el plan e incluir algún pedido del sector pomadero.
Posteriormente se firmará el acuerdo ministerial que establecerá oficialmente la implementación de este plan, que se estima estará listo a finales de este mes o principios del próximo (junio).
Del proceso se beneficiarán las 36 embarcaciones que integran la flota pomadera industrial, que usa red de arrastre, y los 35 barcos pequeños pomaderos (entre Playas y Posorja) que utilizan redes de arrastre artesanal o también llamadas changas.
También se beneficia el tercer subsector, que son las naves que utilizan bolsos para capturar el recurso (arte de pesca estacionario), y que trabajan en el Golfo de Guayaquil, por la isla Puná. Este plan de acción establecerá cuántas personas se dedican a esta actividad.
“En la actualidad hablamos de un aproximado de 800 a 900 bolsos que interactúan en esta zona. En esto trabajan 3 personas por cada bolso”, indicó Mendoza.
Miles de personas dependen de esta actividad pesquera en Posorja.
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