CHILE : INIA impulsa protocolos para una correcta aplicación de plaguicidas en cítricos. Programa de difusión y transferencia INNOVA de la PUCV, con la participación del INIA, “Reducción de residuos de plaguicidas a través de Difusión y Transferencia en Manejo Integrado de Plagas en cítricos en la región de Valparaíso”, realizó un taller demostrativo en huerto de cítricos de la comuna de Nogales dando a conocer ante un grupo de productores los protocolos y prácticas, que son imprescindibles para mejorar la eficiencia y eficacia de los equipos de aplicación.
Entre los principales problemas que enfrenta hoy el sector frutícola destaca la ineficiencia en las aplicaciones de plaguicidas. Como señaló el ingeniero agrónomo y extensionista del INIA Rayentué, Patricio Abarca Reyes, de 100 L. aplicados, sólo entre el 50 y 60 % de éstos llega a la planta, el resto se pierde tanto por condiciones desfavorables del cultivo, ambientales como por falta de regulación de  la maquinaria. Además, señaló que a diferencia de lo que se cree, el problema en Chile no está asociado a un tema de antigüedad de las máquinas, sino más bien se debe a la falta de mantención y regulación de los equipos pulverizadores.

Sin embargo, no es el único problema. Un diagnóstico país realizado por INIA, reflejó que los agricultores tienden a sobreproteger los cultivos con exceso de agua y agroquímicos. “Las pérdidas en un huerto frutal pueden llegar a un tercio del volumen aplicado, sólo por falta de calibración y mantención de la maquinaria”.
En Chile, la mayoría de las aplicaciones en huertos frutales, entre ellos los cítricos, se realizan con pulverizadores hidroneumáticos. Éstos producen gotas por presión hidráulica (de líquido) y un ventilador de flujo axial ubicado en la parte posterior del equipo tiene la función de transportar las gotas hasta el objetivo. “El volumen de aplicación en el huerto debe ser estimado sobre la base  del volumen de follaje (considerando la altura de las plantas, ancho de copa y distancia entre las hileras); técnica conocida como TRV, que relaciona el volumen del follaje respecto del volumen de aplicación. Este último debe ser ajustado, además, dependiendo del tipo de tratamiento (plaga, tipo de producto) y densidad de follaje”.

Patricio Abarca explica que calibrar un equipo significa aplicar lo que el cultivo y las plagas realmente necesitan para que éstas últimas sean controladas. ¿Cómo?, “Regulando la maquinaria para generar  un buen cubrimiento de gotas en toda la planta y evitar al máximo las pérdidas por deriva y escurrimiento al suelo, apuntando a aplicaciones eficaces con el menor costo económico y ambiental posible”.

Al regular correctamente un pulverizador hidroneumático, por un lado, se mejoran los parámetros operativos como el caudal de boquillas y de viento producido por el ventilador, para que la aplicación sea más eficiente, mejorando el cubrimiento de gotas en zonas centrales y altas de las plantas, por otro lado, se disminuyen las pérdidas por deriva y escurrimiento.

Actualmente los problemas de las aplicaciones de plaguicidas en fruticultura, incluyendo a los cítricos, recaen en utilizar; tractores de baja potencia (bajo 80 HP), bajas revoluciones a la toma de fuerza, un bajo número de boquillas (7 a 9 por lado del equipo), excesivas presiones de trabajo, altas velocidades de avance, y desconocimiento del volumen de aire del ventilador (en pulverizadores hidroneumáticos) que se necesita para lograr un buen cubrimiento en partes centrales y altas de las plantas.

Por su parte, la ingeniero agrónomo y entomólogo del INIA La Cruz, Paola Luppichini Blu, coincidió en que hay que mejorar la calidad de aplicación de plaguicidas en el control de plagas en cítricos.

Mostró resultados de evaluaciones realizadas en mosquita blanca de los cítricos y chanchito blanco y subrayó la  importancia de contar con un manejo integrado de plagas (MIP) como una estrategia económicamente viable para reducir los niveles de plagas a niveles tolerables y, a su vez, permite disminuir los efectos adversos en el medio ambiente.  La investigadora afirma que los manejos tradicionales de plagas tratan de manera a priori el problema mediante la aplicación de productos químicos. “Para ello se considera normalmente el estado fenológico de la planta, sin tomar en cuenta la presencia y/o densidad de las plagas, lo que justifica realmente la aplicación”.

Otro de los puntos importantes que mencionó  es que se busca utilizar productos de menor toxicidad y más específicos al problema detectado, y a su vez, aprovechar la acción de enemigos naturales presentes y/ o integración de insectos benéficos al sistema.

Según Luppichini, todas estas medidas (combina varias basándose en el conocimiento de la relación entre planta, plaga y ambiente agrícola) permiten una mayor eficiencia en el control de plagas junto con disminuir los residuos tóxicos en la fruta y en el medio ambiente. “La combinación de un control químico, biológico y cultural, junto con un buen monitoreo, permiten cumplir con la normativa y disminuir el ataque de plagas gracias a una mayor estabilidad en el sistema”.

Cabe recordar que Chile tiene varios casos en que ha sido sorprendida superando los Límites Máximos de Residuos (LMRs) o presentando residuos químicos no prescritos para determinadas variedades de frutales.
En un mercado exterior cada vez más competitivo y con normas y límites máximos de residuos cada vez más exigentes, es de vital importancia tomar conciencia de este problema y buscar soluciones que le permitan al sector citrícola fortalecerse y seguir creciendo frente a sus principales competidores.

La Universidad Católica de Valparaíso quedó conforme con esta actividad entregando a los socios del proyecto herramientas concretas que permitan a la industria citrícola aumentar la productividad de su negocio. Así lo destacó el académico de la PUCV, director de este proyecto, ingeniero agrónomo Pedro García.

Para el INIA compartir esta información con un proyecto ejecutado por la Universidad Católica de Valparaíso fue positivo ya que, como dijo Luppichini, “nuestros estudios están a disposición no sólo de los agricultores sino también están al servicio de otras entidades que también hacen investigación”. Como centros de investigación, agregó, “todos apuntamos al mismo propósito que es aumentar la competitividad de la industria de los cítricos”.