CHILE : Dado el desconocimiento sobre la bacteria, resulta clave invertir en investigación. No detenerla pone en riesgo a una industria que es la tercera del mundo.
Los productores de kiwis, con ayuda del sector público, esperan combatir al que se ha convertido en el enemigo público número uno de este fruto. Es que no están dispuestos a que ocurra lo mismo que en Nueva Zelandia y en Italia.
En el país oceánico, el líder mundial en kiwis, la bacteria Pseudomonas Siryngae Patovar Actinidiae (PSA) causó pérdidas por US$ 410 millones en cinco años y ha obligado a arrancar prácticamente el total de las plantaciones de kiwi amarillo, la variedad más susceptible. además de una buena cantidad de los verdes. En Italia en los últimos tres años, la plaga ha afectado principalmente a las plantaciones amarillas, en el centro y norte del país.
En Chile, en tanto, ya cobró sus primeras víctimas. De un total de 13 mil há plantadas -la mayor parte con la variedad verde Hayward-, 878 presentan la bacteria, según los resultados de la prospección realizada por el SAG. De los 30 focos detectados 29 son en la Región del Maule y uno en la del Biobío.
“Debemos aumentar las acciones de contención y prevención de manera masiva y nacional, por lo que estamos trabajando con el SAG para la implementación de las medidas que corresponda en forma oportuna”, dice Ronald Bown, presidente de Asoex.
Lo que está en riesgo es una inversión por US$ 1.000 millones que los productores han materializado en sus huertos y en infraestructura, además de lo que dejaría de venderse.
“Hoy hay cerca de tres mil hectáreas amenazadas en la zona de aparición de la plaga. Sólo el costo de reposición de ellas alcanzaría a los US$ 9 millones, a lo que habría que agregar el costo inherente a la producción que no se vende, por un espacio de al menos tres años”, explica Bown.
Hasta ahora no está claro cuánto han sido los costos y las pérdidas. “El costo total dependerá de cómo se desarrolle la enfermedad en Chile, pero sabemos fehacientemente que todo lo que hagamos hoy será una inversión que ayudará a reducir pérdidas futuras”, recalca el presidente de Asoex.
Hasta ahora la enfermedad implicado aumentos de costos por el arranque de plantas infectadas, rebajes y el reinjerto.
Otros costos, no menores, están asociados a la necesidad de establecer sistemas de desinfección para ropa, calzados y herramientas de los trabajadores; así como de los vehículos que circulan en los huertos. A ellos hay que sumar el uso de agroquímicos y productos biológicos de carácter preventivo. El tema es que la mayor parte de los productores de kiwi son pequeños y medianos empresarios, por lo que estas medidas los complican desde el punto de vista financiero.
“Hemos planteado a las autoridades que se evalúe un apoyo directo o a través de algún proyecto de los organismos pertinentes con recursos regionales a estos productores, de manera que puedan implementar las medidas de prevención y control necesarias”, dice Elizabeth Köhler, coordinadora del comité de kiwis.
El desafío ahora es cómo aprovechar lo aprendido por Nueva Zelandia. El kiwi implica para el país ventas por cerca de US$ 200 millones FOB, y de acuerdo con Manuel José Alcaino, gerente general de Decofrut, representa el 8% del total de frutas que exporta el país, después de la uva (853 mil 520 toneladas) y la manzana (800 mil 834 toneladas).
Los desafíos que vienen
En Chile los focos están concentrados en la Región del Maule, por ello uno de los objetivos de las medidas es detener su diseminación.
Dado que hasta ahora no existe una fórmula para erradicarla, si llega a extenderse en el país, habría que buscar medios eficientes para convivir con ella. pues si no, “los efectos serán altamente significativos por la pérdida de plantas o incluso huertos y consecuente baja de volúmenes de producción”, recalca Köhler.
Tres armas son claves para luchar contra la PSA: conocimientos, coordinación y recursos. “Si nos enfocamos en forma mancomunada todos los actores en mantener la plaga acotada en la zona actualmente afectada y a manejar estos huertos positivos de manera de bajar la incidencia de la bacteria, podría ser una oportunidad para Chile considerando la situación altamente compleja que enfrenta nuestro principal competidor que es Nueva Zelandia” señala Elizabeth Köhler.
Desde la industria se insiste en que el Estado debe destinar recursos a este tema antes de que sea tarde. Una necesidad es para las prospecciones y fiscalización, tareas que recaen en el SAG.
“Si se actúa rápido es posible que podamos detenerla y quizás erradicarla, pero si se deja pasar un año o dos, de un caso pasamos a veinte, de una región pasamos a dos regiones, y es imposible echar pie atrás”, dice Juan Carlos Sepúlveda, gerente general de Fedefruta. E insiste en que les preocupa que en el presupuesto del Minagri la asignación para el SAG disminuye.
El otro gran problema es es el bajo conocimiento que existe, a nivel global, sobre la enfermedad. Por ello resulta urgente destinar recursos para investigar respecto de ella. De hecho, en Nueva Zelandia se estableció un fondo para eso de $ 50 millones de dólares NZL.
Dada la emergencia que implica la situación, los privados se han organizado para aportar en ese sentido.
Precisamente en ese sentido están las acciones que está realizando la industria que fijó una cuota inicial por tonelada que permitirá apalancar ese aporte con el del Estado a través de programas estatales, a los que están postulando los privados a través del Comité de Kiwi, como un PDT de Innova Corfo para transferencia tecnológica, u otro, que ya obtuvieron en el FIA para concretar un modelo de determinación del riesgo y estudio de los factores que lo componen.
“Es un primer y sólido paso el iniciar un plan coordinado, ahora se requiere que se implemente correctamente y que no aparezcan sorpresas ni atrasos. Debe haber un actuar coordinado”, dice Carlos Cruzat, gerente general del comité de kiwis.
En el intertanto, los productores deben ir aplicando las medidas y siguiendo las indicaciones del SAG y, como plantea Juan Carlos Sepúlveda, gerente general de Fedefruta, es importante no pretender aumentar las hectáreas plantadas.
“Deberíamos mantenernos en las 12 mil hectáreas y no crecer en el corto plazo, hasta que tengamos la investigación y sepamos realmente cómo se comporta esta bacteria en nuestros huertos y con nuestras condiciones climáticas”.
Una industria en crecimientoDesde que Chile comenzó a producir kiwi, la industria ha pasado por altos y bajos.
En la década del noventa el país llegó a tener 12 mil hectáreas plantadas, igual que ahora. Sin embargo, hacia fines de la década la sobreproducción impactó en los precios y comenzó la caída de la superficie plantada.
Según las cifras de Odepa, en 1998 las exportaciones alcanzaron los US$ 101 millones FOB, con 127 mil 37 toneladas, pero al año siguiente el volumen de exportación cayó a 91 mil 833 toneladas y los retornos fueron de US$ 67 millones. Recién en 2004 la producción comenzó a repuntar, alcanzando los US$ 106 millones FOB con 132 mil 556 toneladas exportadas. Desde entonces se ha mantenido un volumen de exportación superior a las 100 mil toneladas.
Las proyecciones para esta temporada son auspiciosas. “El crecimiento en volumen en relación a la anterior es de más del 17%, pasando de 175 mil 956 toneladas a 205 mil 693 toneladas con un crecimiento de más 54% para Hayward y 152 % para la variedad amarilla Jintao al Lejano Oriente”, explica Köhler.
Avances en investigación mundial
Investigadores italianos están desarrollando una nueva herramienta para detectar la bacteria. Para ello estudiaron los genomas de las principales poblaciones mundiales de PSA y las estrategias adoptadas por la bacteria para infectar las plantas. A partir de ahí se creó un método de diagnóstico para la identificación molecular de la PSA. Esta herramienta podría discriminar entre las diferentes poblaciones de Pseudomonas syringae pv. actinidiae aisladas en las diferentes áreas de kiwi a nivel mundial. Los expertos señalaron que la herramienta es útil para verificar el origen geográfico del patógeno y útil para probar un gran número de muestras vegetativas, tanto sintomáticas como asintomáticas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.