viernes, 23 de noviembre de 2012

¡A regular el cabezal triguero! (Para no perder calidad de grano)



Teniendo en cuenta que los granos dañados afectan directamente la calidad de las harinas, luego de la molienda, INTA Manfredi nos brinda consejos para “afinar la puntería” a la hora de la cosecha.
En años con elevado promedio de precipitaciones o tipo “Niño”, como se presenta en esta campaña de cosecha de trigo 2012, es normal detectar la presencia de elevados porcentajes de espigas con granos dañados por el hongo Fusarium sp, que trae como consecuencia el desarrollo de granos anormales que quedan junto a los granos sanos y limpios al momento del almacenaje o comercialización, superando muchas veces las tolerancias permitidas. Es importante tener en cuenta, además, que los granos dañados afectan directamente y en gran medida la calidad de las harinas, luego de la molienda.
Es por eso que durante la etapa de cosecha la regulación de la máquina no debería generar demasiada molienda en la paja de trigo y trillar solamente la porción de la espiga con granos sanos, para posteriormente facilitar el trabajo del sistema de limpieza y provocar el volado de los granos de menor peso hectolitrito durante la limpieza.
Regulación del cabezal
Si el cultivo se presenta en posición erecta o “normal”, intentar que la cuchilla de corte trabaje unos 30 cm por debajo de la espiga y no más abajo, de esta forma se disminuye la relación paja/grano y se facilita la labor de trilla en el rotor o cilindro. En días ventosos, esta altura de corte más cercana a la espiga obliga a utilizar una pantalla protectora de tejido, tipo “sorguera”, para evitar el volado de las espigas desde el cabezal, ya que las mismas tienen menor peso al poseer menor paja. Por esta misma razón, se debe tener precaución en la regulación de la velocidad de giro del molinete, para que el trabajo del mismo, no sea una causa más del voleo de espigas.
Sistema de trilla
Es importante regular la agresividad del sistema de trilla tratando de trillar solo los granos con calidad comercial. Como primer punto, sería importante iniciar el trabajo con un 17 a 18 % de humedad del grano, de forma tal de lograr una mayor diferencia en el peso específico entre el grano sano, entero y con mayor humedad y el grano atacado por Fusarium, que va a estar mucho más seco. De esta forma la cosechadora puede trabajar con esa diferencia de peso específico entre granos sanos y granos enfermos.
Es importante lograr esta diferenciación porque los sistemas de limpieza de las máquinas cosechadoras están diseñados para diferenciar el grano de la paja, y no granos de diferentes características. Al momento de regular un rotor o cilindro, se debe evitar un excesivo desmenuzado de la espiga, tratando de trillar el grano sano y dejar adherido a las puntas y colas de espiga a los granos enfermos de Fusarium o afectados por heladas tardías, algo que también ocurrió en determinadas zonas del país durante esta campaña.
Tomando como promedio un cilindro de 610 mm de diámetro (trilla convencional), trabajando con 17-18% de humedad del grano, se debe intentar comenzar el trabajo con 1.000 rpm o menos del cilindro y una separación cilindro/cóncavo de 15 mm. Para estas condiciones, en la trilla axial, se recomienda comenzar el trabajo con 100 a 150 rpm menos y cerca de 20 mm de separación entre rotor/camisa. Esta recomendación es un punto de partida, a partir de la cual por prueba y mediciones de pérdidas se debe ir ajustando la regulación de acuerdo a cada lote en particular, recordando siempre la idea de realizar una trilla lo menos agresiva posible en lotes atacados por Fusarium sp.
Para ambos sistemas de trilla, se debe tener presente siempre que se esta trabajando con material más húmedo, por lo tanto se deberá reducir el flujo en tonelada/hora procesado por la máquina y reducir la velocidad de avance por lo menos en un 20% como mínimo, a lo habitual.
Sistema de limpieza
La velocidad del ventilador o turbina de limpieza se deberá trabajar en el rango desde los ¾ de velocidad hasta el máximo, ajustando la regulación del zarandón a esas condiciones. Partiendo con una apertura en la primera mitad del zarandón de « a ¾, y la segunda parte del zarandón con una apertura de « a menos.
Durante las primeras mediciones de pérdidas, se deberá analizar si las colas y puntas de espigas que estén saliendo por cola poseen algún grano todavía de valor comercial. De no tenerlo, no se cambiará nada en la regulación, pero si aún quedan granos con valor comercial, el tercer sector del zarandón se deberá abrir lo necesario como para enviar a retorno esa cola y punta de espiga para recuperar ese grano de valor comercial.
En condiciones normales del cultivo se aconseja una zaranda de 8 mm, pero para el caso de lotes afectados con Fusarium, hace falta una presión de limpieza mayor, por lo tanto se aconseja usar una zaranda de 7 mm.


Trabajo de equipo
Regular la máquina cosechadora para eliminar la presencia de granos con Fusarium en tolva, significa indefectiblemente el aumento del promedio de pérdidas por cola de la máquina con respecto a los valores de pérdidas logrados en un cultivo normal. Para cada situación en particular se deberá analizar en conjunto entre el contratista, el productor y el técnico asesor, y decidir cuál es la situación de equilibrio entre la pérdida por cola de la cosechadora y el descuento que se aplicará en la comercialización por presencia de granos afectados por Fusarium.

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