lunes, 9 de junio de 2014

Uruguay y una discusión estratégica


En las últimas semanas se sucedieron las solicitadas y comunicados de federadas ganaderas a lo largo del país. Hasta el propio ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, se pronunció sobre los peligros de enviar señales negativas para la intensificación de la ganadería. Nadie quiere que los 3 millones de terneros sean vistos como un hito temporal […]
En las últimas semanas se sucedieron las solicitadas y comunicados de federadas ganaderas a lo largo del país. Hasta el propio ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, se pronunció sobre los peligros de enviar señales negativas para la intensificación de la ganadería. Nadie quiere que los 3 millones de terneros sean vistos como un hito temporal y que la incertidumbre haga que el productor decida retraerse e invertir menos.

Que aumente el número de vacas preñadas a faena o que se decida no invertir en suplementación porque los resultados son inciertos.
Las principales gremiales, la Asociación Rural y la Federación Rural, anunciaron su intención de tender un ámbito de diálogo con la industria frigorífica por fuera de ámbito de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes. Eso no significa que no dialoguen también con altos cargos de gobierno aunque sea en el último tramo de la administración con el país –luego del Mundial- inmerso en la campaña electoral.

No se quiere discutir solamente sobre datos de la coyuntura. Este año el presidente José Mujica y luego los representantes del Poder Ejecutivo en el INAC advirtieron sobre las señales negativas para la ganadería y, especialmente, para el sector criador. Eso llevó a que los precios tuvieran un repunte temporal pero que no se tradujera en una recuperación como la que los productores ven en los márgenes industriales de la mano de precios firmes en el mercado internacional.

Hay elementos estratégicos que algunos dirigentes quieren poner sobre la mesa. Uno de ellos es el peso que tienen en la industria cárnica local las grandes corporaciones brasileñas. En una lógica multinacional, consideran esos dirigentes, Uruguay no es un factor estratégico para estas grandes corporaciones que juegan el partido no solamente en la región sino en el mundo. Es así que pueda verse solamente la coyuntura y los márgenes y no las bases para seguir expandiendo e intensificando la ganadería. Desde la industria ha habido voceros que indicaron que los altos precios de la hacienda de primera mitad del año pasado obedecieron a una competencia irracional entre algunos de los grupos de origen brasileño a costar de sacrificar márgenes.

El propio presidente Mujica dijo que no veía con buenos ojos la concentración de la industria cuando se conoció que la brasileña Minerva se quedó con el Frigorífico Carrasco. ¿El gobierno comparte la visión de los dirigentes agropecuarios sobre que los grandes actores del sector frigorífico –esencialmente los de capital brasileño y los demás por añadidura- pueden no querer un crecimiento orgánico de la ganadería, el sustento de su negocio a mediano y largo plazo? ¿Está dispuesto a entrar en esa discusión en este momento o solamente se van a hacer anuncios genéricos sobre negocios con otros países para vender ganado o carne?

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