Así lo dejó explícito Dave Feist, Development Leader de Adama USA, en ocasión de la Jornada de expertos en malezas de MAGAN.
Dave Feist es Development Leader de Adama USA. Su expertise está del lado de los herbicidas y el desarrollo de productos. Fue uno de los invitados estelares a la Jornada de expertos recientemente convocada por MAGAN (próximo a ser ADAMA). Allí tuvo la oportunidad de conocer e intercambiar experiencias con otros especialistas en malezas del país y la región. Aunque según refirió en entrevista exclusiva con Maleza Cero: “si me pones un pañuelo en los ojos y me girás dos veces, podría estar en un campo en EEUU o en Argentina y tener la misma experiencia”.
Dave Feist es Development Leader de Adama USA. Su expertise está del lado de los herbicidas y el desarrollo de productos. Fue uno de los invitados estelares a la Jornada de expertos recientemente convocada por MAGAN (próximo a ser ADAMA). Allí tuvo la oportunidad de conocer e intercambiar experiencias con otros especialistas en malezas del país y la región. Aunque según refirió en entrevista exclusiva con Maleza Cero: “si me pones un pañuelo en los ojos y me girás dos veces, podría estar en un campo en EEUU o en Argentina y tener la misma experiencia”.
Acerca de lo que sería más tarde su conferencia, Dave adelantó: “He tenido el honor de ser invitado a la Argentina a hablar de la situación de las malezas resistentes a glifosato en USA. Y cómo los productores están lidiando con ella todos los días; la severidad de la problemática y lo que Adama está proponiendo para hacer más simple la vida del productor”.
La escala del problema. Durante su exposición, el especialista se ocupó especialmente del módulo de Amaranthus. Con pie sobre algunas estimaciones, Dave afirmó que el 75% de los productores dicen tener un problema de resistencia de malezas a glifosato. Entre ellos, más de la mitad está hablando de Amaranthus”.
Al respecto, afirmó que “lo que es importante con Amaranthus y otras malezas resistentes a glifosato es mezclar las prácticas”. Hacía referencia al hecho de no utilizar un solo herbicida una y otra vez, a rotar cultivos, y utilizar múltiples modos de acción herbicidas en el lote, dentro de un mismo año. “Por ejemplo, si el glifosato es utilizado como destructor, otros productos necesitan ser usados en el sistema del cultivo para minimizar la ocurrencia o el desarrollo de malezas resistentes, toda vez que estén presentes”, propuso.
Las principales recomendaciones para manejar las malezas resistentes, se refieren a reconocer el problema, en primer lugar. Entonces Feist se preguntó tácitamente “¿Cómo nos metimos en este lío?”. Marcó un antes y después del famoso glifosato: “antes del glifosato, los productores utilizaban una variedad de herbicidas pre y post emergentes, herbicidas con distintos modos de acción, y labranza para controlar las malezas. La mayoría cultivaba superficies menores, y estaban más cerca del lote.
Después del glifosato, muchos productores eligieron una lista acotada de herbicidas, dependiendo en gran medida de este herbicida, y realizaron menos labores para el control de malezas. Se dio una drástica reducción de herbicidas preemergentes y residuales, especialmente en soja y algodón. Aparecieron grandes productores que cultivan tierras arrendadas a más de 50, 100, 150 kilómetros”.
Lo cierto es que las especies de malezas resistentes continúan aumentando globalmente, al tiempo que el número de nuevos modos de acción disminuye.
¿Cómo afecta esto al productor? En EEUU, la carga de herbicidas aumentó de 4.25 a 10.625 lb de I.A./ A. En costos esto se traduce en, Usd 27.80/A entre 2000 y 2005; y Usd 68.00/A, en la franja que irá desde 2006 a 2019. Pero además, esto disminuye el valor de alquiler de la tierra y la superficie efectivamente manejable.
Hay otras aristas menos exploradas sobre cómo impactan las malezas sobre el ánimo del productor y valió que Dave las mencionara: “El productor se enfrenta al estigma social que le dicta: tengo resistencia, soy un mal productor. Se dan demandas judiciales y conflicto entre productores vecinos. Los mayores costos de producción y menores rendimientos redundan en stress para el productor”.
Las claves. Diversificar el sistema es el primer y obligado paso, en los términos de Dave Feist. Esto se traduce en:
- Usar múltiples modos de acción.
- Usar herbicidas pre emergentes en un sistema de manejo de malezas.
- Rotar herbicidas y cultivos.
- No depender de uno o pocos MA para el control de malezas.
- Usar herbicidas pre emergentes en un sistema de manejo de malezas.
- Rotar herbicidas y cultivos.
- No depender de uno o pocos MA para el control de malezas.
El Development Leader de ADAMA USA también habló de realizar un Manejo Integrado de Malezas. “Manejar el banco de semillas de malezas, empezar limpio y controlar desde un principio. No hay que permitir que los escapes lleguen a la siembra”, advirtió. Por último alentó a los presentes a conocer sus malezas. Para ello hay que monitorear cambios en la población de malezas del lote continua y sistemáticamente.
¿Sobre dónde deberíamos poner el foco a futuro? Frente a una audiencia de expertos en malezas sus recomendaciones fueron oportunamente recibidas. Trabajar en nuevos modos de acción, pero también en mejores prácticas de labranza. Feist se refirió a un temido punto para muchos en un país como Argentina que tuvo un fuerte avance de la agricultura merced a este sistema de producción y lo convirtió en poco más que bandera. Mencionó prácticas como la labranza de precisión y la labranza de alto residuo, por casos.
“Poner una ficha fuerte a los cultivos de cobertura- profirió-, entender cómo se insertan en las prácticas del productor y su utilidad, y evitar el escepticismo”.
Además apuntó a la simplicidad como clave mayúscula en esta problemática. “Procurar un mejor manejo del banco de semillas, elegir formas de medición más fáciles y capturar y destruir las semillas de malezas. ¡Hay que simplificar!”. Y en ese sentido apuntó que hay que revivir viejas prácticas, mostrar a los productores cómo integrarlas a sus programas.
Además apuntó a la simplicidad como clave mayúscula en esta problemática. “Procurar un mejor manejo del banco de semillas, elegir formas de medición más fáciles y capturar y destruir las semillas de malezas. ¡Hay que simplificar!”. Y en ese sentido apuntó que hay que revivir viejas prácticas, mostrar a los productores cómo integrarlas a sus programas.
Se sabe: “El tiempo es el problema”. Sin embargo, el especialista fue insistente sobre la importancia del largo plazo en esta problemática: “es deseable que se aplique manejo de sitio específico, que se realice aplicación localizada. Desarrollar Manejos Integrados de Malezas de largo plazo, holísticos; conducir estudios de largo plazo para proveer datos. Hay que convencer a los productores que la planificación a largo plazo realmente funciona”.
Dave Feist fue claro en su mensaje: la superficie de malezas resistentes a glifosato se ha disparado en EE.UU. La alta adopción por parte de los productores de los cultivos tolerantes a glifosato (RR) ha cambiado el manejo de malezas. Y eso se espeja con nuestro país. “Argentina es un país muy interesante, lleno de vida. He aprendido que los productores por todos lados son mucho iguales, que diferentes. También he aprendido que los problemas son los mismos y por tanto, las soluciones”.

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