Aunque los alimentos son necesarios, indispensables para la vida; la mayor parte de los productores de son pobres; los precios relativos de los alimentos han decrecido en los últimos 60 años.
El 40% de la fuerza laboral del mundo trabaja en agricultura, produciendo solo un 4% del Producto Bruto Mundial. Un insignificante pastel a repartir entre un inmenso número de invitados. Esto indica que la mayor parte de la fuerza laboral podría estar trabajando en el sector equivocado.
Los académicos de la especialidad de agro negocios resaltan la importancia del efecto multiplicador del agro; el “Marketing Bill” en USA, indica que de 100 dólares pagados por un alimento por el consumidor final americano solo 19 van al agricultor, es decir los agro negocios tienen un efecto multiplicador de 5, por cada dólar producido por el agro en USA se generan 5 dólares en la economía total, por efecto del valor agregado de otras actividades a lo largo de la cadena. Lo triste es que esos 4 extras no van al agricultor sino que van, lógicamente, a los que generen el valor agregado, trasporte, industria, comercio, impuestos etc. Del dólar recibido por el agro parte va a insumos, agroquímicos, etc. El resto paga el trabajo, el uso de la tierra y el riesgo.
La paradoja más potente en el agro viene de la inelasticidad de la demanda de alimentos, si el azúcar bajara de precio a la mitad es poco probable que Ud. le ponga más azúcar a su café, por lo tanto un exceso de producción es muy malo para el productor ya que para poder vender el exceso, el precio debe bajar más que proporcionalmente. Lo opuesto también ocurre, si el azúcar costara el doble, Ud. probablemente no reduciría significativamente su consumo de azúcar. Esto hace que los precios de los alimentos oscilen fuertemente para el agricultor. Llamó la atención en estos meses el precio del limón en USA que normalmente es de 14 dólares la caja, subió a 120 pero (y porque) nadie tenía limón para vender y la gente quería mantener su consumo de limón.
Los programas de erradicación de la pobreza rural aunque son loables, tienen el gran reto de producir más y aumentar los ingresos netos del productor sobre la base de menores costos y no debido a los mejores precios que logren; los precios más altos para el productor tienen el perverso efecto de perjudicar al pobre urbano, la pobreza urbana puede ser peor que la pobreza rural. Asumimos que al pobre urbano no le interesa si el producto fue producido en el país o en el extranjero, le interesa un buen producto a buen precio, punto.
Es preocupante el reporte de la FAO que indica que el mundo desperdicia 1.6 de las 6 gigatoneladas de alimentos que se producen en el mundo anualmente. A lo largo de la cadena, aproximadamente el 54% se pierde en el campo, 24 en el tratamiento post cosecha y procesamiento y un 22% a nivel de los consumidores. La ONU valúa esta pérdida en 750 mil millones de dólares. Observe Ud. en el próximo congreso o reunión de trabajo a la que asista, la cantidad de desperdicios de alimentos muy caros que se arrojan a la basura.
Paradójicamente, en paralelo vivimos en un mundo en el que 3 de cada 10 niños están crónicamente desnutridos según UNICEF; para complementar la paradójica situación en que vivimos, hay muchos pases ricos y pobres que sufren de obesidad y diabetes causadas por el excesivo consumo de ciertos alimentos.
Continuemos con las paradojas, un cirujano en Tegucigalpa puede ganar 1,500 dórales netos en una hora en una cirugía simple, un agricultor en USA necesita cultivar 6 acres de maíz durante 4 meses para lograr ese ingreso. Un agricultor de Honduras necesitaría unos 20 acres y 4 meses para logar dicho ingreso.
Otra paradoja preocupante es que la agricultura rentable es uno de los negocios más riesgosos y complicados, requiere acceso al financiamiento para inversiones en activos fijos y capital de trabajo oportuno, contratos comerciales, capacidad de negociación, liderazgo, capacidad gerencial etc. Estos recursos gerenciales se pueden observar en las grandes empresas pero no en la inmensa mayoría de operaciones agropecuarias y tierras del país. Hace unos 50 años la reforma agraria en Perú entregó a las cooperativas de productores, inmensas y exitosas haciendas de todo tipo, con apoyo incondicional del Banco Agrario. Estas cooperativas, junto con el banco, fracasaron rotundamente muy probablemente debido a que los directivos no tenían la capacidad gerencial necesaria y suficiente para manejar negocios tan complejos y riesgosos. Las condiciones climáticas, los mercados y el calentamiento global hacen que el agro se muy riesgoso lo que implica un alto costo de capital, crédito y seguros.
Hablando químicamente, lo que produce el agro son las biomasas CHON+: Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, junto con otros micro elementos; la mayoría de estas biomasas son percibidas y utilizadas como alimentos; pero en el 2008, cuando el petróleo subió a 140 US$ el barril, los carbohidratos y los aceites se re direccionaron desde el sector alimentos al sector combustibles, convirtiéndolos en etanol y biodiesel para ser usados como combustibles; el agro mostró sus garras, el precio del maíz se triplicó y afectando a los sectores avícola y porcino, así como y al mercado de alimentos en general.
Los pobres, e históricamente sufridos, agricultores tendrían por fin la oportunidad de gozar de los altos precios en el mercado mundial, pero muchos gobiernos prohibieron o gravaron las exportaciones, para que el consumidor local no pague precios altos por los alimentos, a costa de los “heroicos” agricultores.
Hay muchos usos alternativos para las tierras agrícolas las llamadas en inglés las 12 F del Agro: food, feed, fiber, fuel, flowers, forests, furfural(bioplastic), fish, pharmaceitucals, fun (agroturismo), fauna&flora (servicios ambientales) y fools, (drogas); todas estas producciones compiten por la limitada disponibilidad de tierras cultivables y agua dulce.
La paradoja más grave puede ser el hecho de que la mayor parte del agro del mundo está en manos de operadores económicos que no tienen toda la capacidad empresarial necesaria y suficiente para gerenciar con éxito privado y social, tan complejo negocio. Ensamblar jeans, t- shirts o cables de vehículos puede ser más fácil, más rentable y menos riesgoso que el agro. Para un valioso joven con agallas el irse a USA de “mojado”, cruzando por tierra varias fronteras, puede resultar más conveniente, si en el país no hay oportunidades. Así exportamos valioso capital humano pagado con unas pocas remesas.
Brett Begemann Presidente y Chief Commercial Officer de Monsanto mencionaba en el último Borlaug World Food Prize, que la agricultura moderna no es un negocio de segunda clase sino que más bien usa niveles de ciencia, matemáticas y gerencia mucho más avanzados que en otros negocios.
Aprovecho la apertura de este editorial para enviar un saludo de felicitación a “El Productor”, agradeciéndoles por estos tres años de esfuerzo de mantenernos informados sobre lo que pasa en el agro de Ecuador y del mundo, en varias ocasiones me he enterado de temas antes de recibir otros informes de revistas de USA; su informativo es mejor que varios otros que conozco. Gracias también por el eficiente servicio de publicidad, para nosotros ha sido altamente rentable el difundir por su medio nuestro último evento ejecutado en Panamá.
AUTOR
Dr. Ernesto Gallo
Director de Agronegocios
Universidad Zamorano – Hondúras
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