A 43 kilómetros de Guayaquil está ubicada una de las explotaciones más grandes de ovinos en la Costa. Estos animales que por sus características físicas estaban siendo criados únicamente en la Sierra, ahora se presentan como una alternativa económica y de sustento para los pequeños productores del trópico ecuatoriano.
Jorge Intriago, encargado del manejo de los animales en la hacienda Chivería, explica que los ovinos con los que iniciaron hace 20 años la explotación llegaron de Cuba y los fueron adaptando de a poco al trópico del país, hasta buscar las características apropiadas para obtener carne de buena calidad y más saludable.
A diferencia de las ovejas de la Sierra, que son para producción de lana, las criadas en la Costa son de pelo para la explotación de carne.
En la actualidad, la hacienda Chivería cuenta con 1.730 animales de las razas pelibuey y katahdin, manejados bajo el sistema de pastoreo con alimentación balanceada, explica el técnico, quien afirma que son animales que aguantan temperaturas de 39 a 40 grados, por lo que se presenta como una buena alternativa económica para los productores de la Costa.
El éxito de una explotación de este tipo, indica Intriago, es tener potreros de calidad, buenas cercas y sacarlos con buen peso y muy rápido al mercado, lo que se logra con un buen manejo y alimentación balanceada, y a los 8 meses se pueden sacar animales de 40 kilos.
Para empezar el negocio, en su experiencia, se requieren 25 borregas y un reproductor de buena genética.
Carlos Galecio, encargado del programa de bovinos, ovinos y patos de la hacienda, recalca que el manejo genético es clave para el buen desarrollo de la explotación, por lo que ellos hacen cruces para lograr las mejores ganancias de peso y rusticidad.
Para su concepto, es una actividad más rentable y de menos cuidado y mano de obra que la cría de ganado bovino.
Uno de los éxitos de la hacienda, destaca Galecio, es que ellos elaboran la dieta alimenticia que deben consumir los animales, de acuerdo con cada etapa de desarrollo. Para el balanceado utilizan polvillo, arrocillo, algo de soya, afrecho y dan de tres a cuatro raciones diarias combinadas con minerales para darle la textura y calidad que necesita la carne.
La ventaja de los animales, explica el técnico, es que son rústicos, no requieren de muchos cuidados, pero se debe tener un plan sanitario.
En los últimos años la cría de esta especie ha tenido auge en varios países por las cualidades de su carne. En Perú se ha convertido en la caja de ahorro del poblador rural andino, por su rápida comercialización.
Esta actividad en ese país en un 70% se desarrolla para la comercialización informal y consumo en carne, lana, pieles y abono.
Su población ovina es de aproximadamente 14 millones de cabezas, lo que ubica a Perú en el segundo país de mayor población ovina en América después de Brasil.
Esta explotación produce 31.758 toneladas de carne, 12.938 toneladas de lana y 2’507.475 unidades de cuero por año, lo que genera ingresos económicos para la subsistencia de 535 mil familias campesinas, lo explica en un artículo técnico el médico veterinario Jorge Luis Aliaga Gutiérrez.
El experto indica que allá Los ovinos pueden pastorear conjuntamente con los vacunos sin que exista competencia por el alimento.

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