Es Héctor Espina, acusado de ser espía en la dictadura. En los próximos días habría más renuncias. La amenaza de Pérsico
Peleas, discusiones, campañas de prensa, acusaciones, renuncias, sospechas y amenazas, son, entre otros aspectos, los ingredientes de un cóctel explosivo por el que atraviesa por estos días el Ministerio de Agricultura.
La mayoría coincide: la falta de autoridad y cintura política por parte de Carlos Casamiquela llevó a convertir la cartera del campo en un verdadero cabaret hasta un punto tal que la crisis a esta altura se tornó inmanejable.
Es que la guerra entre los más altos funcionarios pareciera no encontrar su techo. Primero fue la polémica interna entre Carla Campos Bilbao y Emilio Pérsico. Luego las sorpresivas renuncias de Marcelo Yasky y Luciano Di Tella. Y ahora una durísima acusación contra Héctor Espina.

Sucede que el jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura figura en el listado oficial del “personal civil de inteligencia” que trabajaba en el Batallón 601 durante la dictadura militar, según una investigación publicada por un periodista cercano a Ramiro Fresneda (la mano derecha de Pérsico).
En este sentido, según pudo saber La Política Online, el encargado de filtrar esa información fue el propio Pérsico. Es que el líder del Movimiento Evita está muy molesto con Espina porque considera que viene retrasando adrede su ascenso a secretario de Agricultura Familiar.
Lo cierto es que, en este contexto, Espina ya puso a disposición su renuncia a Casamiquela, que ahora debe decidir si reivindica en su cargo al funcionario sospechado de actuar como una suerte de “espía” en la dictadura o finalmente acepta su partida.
Sorprendido por la repercusión mediática que tuvo su caso, cuentan que el jefe de Gabinete y mano derecha de Casamiquela lo único que atinó a decir a su entorno fue: “¿Por qué ahora?”, quizás, un tanto desorientado respecto a la dimensión de las internas en Agricultura.
Pero eso no es todo. Las fuentes consultadas aseguran que Pérsico está dispuesto a jugar una carta de mayor tenor si el decreto que oficializa su nombramiento no se publica en el Boletín Oficial en el transcurso de la presente semana. “Es una auténtica bomba de tiempo”, adelantan.
Al parecer, el ex piquetero tiene información sobre otro colaborador de Casamiquela que habría tenido una activa participación durante la última dictadura (un tema muy sensible que ha sido una bandera política del kirchnerismo durante la última década).
En tanto, en los pasillos del edificio de la Avenida Paseo Colón aseguran que Casamiquela sintió, a su manera, el impacto de las internas y que la semana pasada (quizás la más difícil desde que está en el cargo) no se mostró públicamente.
Recién este martes el ministro de Agricultura intentará mostrar unidad en el marco del relanzamiento del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) en Puerto Madero, una iniciativa que cuenta con el sello de la gestión de Julián Domínguez.
Así las cosas, otro alto funcionario de Agricultura que está en la cuerda floja es el histórico Oscar Solís. El subsecretario de Valor Agregado y Nuevas Tecnologías, quien fue uno de los máximos colaboradores de Domínguez, ya no tiene un lugar preponderante en Agricultura.
Inclusive, cuentan que la semana pasada buscaron removerlo, pero que, justamente, el propio presidente de la Cámara de Diputados (todavía con un cierto grado de influencia en el Ministerio), intervino para frenar la salida de su hombre de confianza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.