viernes, 20 de junio de 2014

Cómo aumentar el peso de faena


Tras el anuncio de que se extremarán los controles para cumplir con la norma oficial, el especialista Oscar Melo resaltó que volver a recriar es indispensable para lograr el objetivo. “Si exigimos un peso mínimo de faena sin estimular la recría vamos a producir más grasa que carne”, advirtió.
El Ministerio de Agricultura de la Nación anunció que se intensificarán los controles en los frigoríficos y se incrementarán las penalidades para lograr que se cumpla con los pesos mínimos de 300 kg en pie para la faena, de 165 kg en el gancho y de 83 kg para la media res. Valor Carne entrevistó a los especialistas en nutrición animal de MBG Ganadería para conocer si tal medida podrá lograr su propósito.
“El cambio más importante es que ya no se puede entrar con animales de destete directamente al feedlot, alguien le tiene que agregar más tamaño, recriándolo. Si se quisiera hacer más kilos a corral, se pasarían de gordura”, planteó Oscar Melo.
La recría es completamente diferente desde el punto de vista biológico que la terminación. “El animal crece y esto es algo que no se puede provocar, es inherente a su biotipo y sólo podemos hacer que exprese su potencial. En cambio, en el engorde, hay deposición de grasa y eso sí se puede estimular con una comida más energética”, explicó.


Una actividad programada
Según Catalina Boetto, “si se quisiera llegar con un peso de faena de 350 kg habrá que ingresar al corral un animal que tenga suficiente edad como para que se termine con el nivel de gordura justo para carnear y no esté faltón ni excedido”.
Con respecto a la edad del ternero recriado, agregó que “no es lo mismo uno de diez meses con 180 kg, que otro con el mismo peso pero de seis. El de mayor edad tiene una estructura más grande y le caben más kilos sin que, necesariamente, se pase de gordura”, aseguró.
A su vez, la duración de la recría se determina por el peso de terminación al que se quiere llegar, el sexo y el tamaño racial. Combinando estos factores se calcula cuántos meses se debe recriar para que pueda ingresar al feedlot y alcanzar el peso de faena programado.  Siguiendo con el ejemplo, “a lo mejor, para llegar a esos 350 kg finales debería ingresar al corral con 10 meses. Y, si lo desteto a los seis, tendría que recriar cuatro meses”, indicó Ana Gómez Demmel, otra profesional de la consultora.
Para cumplir con la normativa, es decir llegar a faena con 300 kg en pie, se podría hacer una recría más corta pero, en la mayoría de los casos, imprescindible. “Si me manejo con una raza chica, como el Aberdeen Angus típico de la Cuenca del Salado, habría que entrar al feedlot por lo menos con ocho meses. Y, si lo desteté a los seis, hay que recriarlo dos meses”,  indicó Gómez Demmel.
Además, los especialistas resaltaron otros ítems a tener en cuenta para hacer una recría eficiente. “Hay que llevar adelante un buen plan sanitario porque los atrasos de crecimiento por problemas de salud no son compensados en el feedlot. También, cubrir las carencias de minerales y de vitaminas, y ofrecer una adecuada alimentación proteica para que haya un buen desarrollo muscular y ganancias de peso sostenidas”, subrayó Boetto.


Quién va a recriar
Melo piensa que el abandono de la recría está relacionado con años de desestímulo a la ganadería. “Se continúa con la cría porque es imprescindible para la reproducción y con la terminación que pide el mercado. Ahora, hay que preguntarse quién va a retomar la tarea de recriar” señaló.
“El feedlotero podría hacerlo a corral pero le sale demasiado caro. Si en lugar de que los animales aumenten 1,2 kg por día ganan 600 gr, tiene los mismos costos fijos pero produce la mitad. Entonces, no le conviene”, analizó.
Tampoco hay campos de recría porque en los últimos años los novillitos tienen un precio por kilo inferior al destete. “Por un ternero destetado me pagan 17 pesos por kilo y, si lo recrío, me dan 16. Nadie va a hacer una actividad en estos términos”, argumentó Melo.
Hoy, la opción está en los campos de cría que tengan áreas para desarrollar una cadena forrajera y puedan producir kilos a bajo costo, que después se valoricen en el feedlot. “Entonces, si estamos dispuestos a recriar, llegar a 350 kg o 400 kg finales es una cuestión de dos meses más o dos meses menos”, señaló.


A nivel país
Lo importante, es que tiene que volver a aparecer la recría porque es la etapa más eficiente y, al haberse salteado, se le quitó eficiencia biológica a toda la ganadería. Por eso, los países productores de carne terminan animales con más peso.
La duda es si esto se podrá promover vía resolución oficial, controlando el peso mínimo de faena. “Si exigimos un peso mínimo sin estimular la recría vamos a producir más grasa que carne. El ganadero que no le encuentre la vuelta a la recría dejará los animales un mes más en el feedlot y en vez de sacarlos con grasa 1 o 2 los venderá con grasa 3. O sea que utilizará más alimento pero para producir grasa, encareciendo el producto final que es la carne”, apuntó.
Para Melo, lo lógico sería trabajar con premios por peso agregado. “Si se estableciera que los kilos ganados por encima del mínimo no pagaran impuesto a las ganancias, el impacto sería importante. Por ejemplo, los que produjeran 400 kg por cabeza pagarían por 300kg, ahí sí se agregaría peso a sus animales”, propuso.
En síntesis, más allá de mejorar el destete, el gran desafío de la ganadería argentina de los próximos años será promover una recría eficiente que permita producir más kilos por cabeza con alto impacto en la oferta de carne del país.

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