Ya lleva 20 años por el mundo aquella frase de James Carville, asesor político de Bill Clinton, con la cual aludía a la situación económica como único factor de importancia, en aquella elección presidencial en la que el demócrata le arrebató la presidencia de Estados Unidos a Bush.
Utilizada actualmente la frase para enmarcar contextos de análisis sectoriales, deberíamos hablar sobre el sector avícola de “Es el plan, estúpidos”, para dejar en evidencia que si se sabe hacia dónde se quiere ir, es posible que en el sector agropecuario se pueda llegar.

Ya que en sectores como el vitivinícola o el avícola, con sendos planes estratégicos, se marcan diferencias. Por ello no debería causar sorpresa para los que siguen de cerca el día a día de las actividades agropecuarias, lo que marcan las estadísticas de exportación de carnes.

El ciudadano común se sorprenderá seguramente al ver como las exportaciones de carne aviar superan ampliamente las exportaciones de carne vacuna, pero la realidad marca que hubo desencuentros de todo tipo en torno a la cadena de ganado bovino.

Es cierto que los incentivos oficiales ayudaron a que las exportaciones de carne aviar superen a las vacunas en lo que va del año. Pero también es cierto, y es importante destacarlo, que la cadena aviar es una de las pocas que cuenta con un plan estratégico con metas al 2017, que ya han sido superadas.

Desde enero hasta agosto de este año se han vendido al exterior unas 220 mil toneladas de carne aviar y se estima que para fin de año el número ascienda a 330 mil toneladas, de acuerdo a lo expuesto días pasados por Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) en Agrotendencias 2012.

En el mismo seminario, mas tarde, Víctor Tonelli, especialista en carnes y ganados, informaba que en el mismo período, Argentina ha vendido más de 125 mil toneladas de cortes de carne vacuna y para fin de año se llegará a exportar entre 180 mil y 200 mil toneladas.

Se podrá comparar el nivel de retenciones (5 por ciento el pollo contra 15 por ciento la carne bovina), o la intensidad de los incentivos o subsidios (maíz para los polleros y subsidios para los feedlot), o los controles o planes oficiales para las distintas actividades (control de exportación para cortes vacunos y hasta cierre de exportaciones), pero la clave es que los avicultores saben bien adónde quieren llegar. Y que frente a contingencias, analizan acciones para superarlas en el marco de un plan Estratégico, algo del cual carece el sector ganadero, que no logra unificar su cadena de valor.

La avicultura argentina presenta uno de los ejemplos de competitividad más destacados, con alto crecimiento exportador.

El plan estratégico avícola 2010-2017 implica un 6 por ciento anual de crecimiento. Para 2017 se espera 2,5 millones de toneladas de producción, un consumo interno de 1,9 millones de toneladas, 600 mil ton de exportación y un consumo de 44 kg, por habitante al año.

En 2001, Argentina exportaba 2 mil toneladas a 5 destinos y se consumían 24 kilos por habitante, al año de pollo. En 2011 son 330 mil toneladas a 70 destinos, con un consumo de 39,5 kilos por habitante al año.

En 1970 tomaba 75 días engordar un pollo usando 6,3 kg, en 2010, 46 días con 5,53 kg. Para 2017, se esperan tardar 38 días utilizando tan sol 4,7 kg. Eso surge de un plan. Y allí radica la diferencia. Hoy , en el país de las vacas, por cada 4 kilos de carne vacuna se comen ahora cerca de 3 kilos de pollo. Los números hablan por sí solos.