En medio del escándalo de la carne adulterada en Brasil, la Secretaría Nacional del Consumidor (Senacon) ordenó a tres de los frigoríficos involucrados en el caso que retiren del mercado sus productos ante la sospecha de que representen riesgos para la salud pública.
Se trata de las firmas Souza Ramos, Transmeat y Peccin, que formaban parte de los 21 frigoríficos bajo investigación de la Policía Federal en el operativo Carne Débil, que el viernes 17 desbarató una banda de empresarios de carne vacuna y de pollo que pagaba sobornos a inspectores para que permitieran irregularidades en su producción.

La decisión de la agencia llega luego de una semana en la que el gobierno de Michel Temer desplegó una intensa campaña para evitar que el escándalo repercuta en la economía de Brasil, principal exportador de carnes del mundo. Sin embargo, desde que estalló el caso, China, Hong Kong, Japón, la Unión Europea, Suiza, Egipto, Sudáfrica, México, Chile, Jamaica, y Trinidad y Tobago detuvieron sus importaciones de productos cárnicos brasileños, mientras que los Estados Unidos, Corea del Sur y Arabia Saudita aumentaron sus controles de calidad.
Según el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, el perjuicio económico este año deberá ser de unos US$ 1500 millones por estos embargos; desde la semana pasada hasta ahora, el volumen de exportaciones promedio cayó de US$ 63 millones por día a apenas US$ 74.000.
Ayer mismo, el presidente Temer volvió a cargar contra los investigadores de la Policía Federal, a quienes muchos criticaron por la exageración de sus datos, y aseguró que las tensiones con los compradores internacionales comenzaron a ser reducidas. “La carne brasileña no es débil, la carne brasileña es la mejor del mundo. Nuestro mercado son 150 países”, resaltó sin tener en cuenta las naciones que ya no dejan ingresar productos cárnicos brasileños.
“Por la experiencia de otras crisis sanitarias, ningún competidor podría decir que se vaya a beneficiar”, dijo días atrás a LA NACION Miguel Gorelik, director del sitio valorcarne.com y con una amplia experiencia en la actividad frigorífica. Según el especialista, “más tarde o más temprano, esto termina salpicando a todo el mundo, con diferentes grados”. Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra), consideró que “estas cosas no son buenas noticias porque se desprestigia la seguridad alimentaria”.

El escándalo le costará a Brasil US$ 1500 millones este año.
China, Hong Kong, Japón, la Unión Europea, Suiza, Egipto, Sudáfrica, México, Chile, Jamaica, y Trinidad y Tobago dejaron de comprarle productos cárnicos
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