El conocimiento de los mecanismos que regulan la producción de leche en marranas es importante para los criadores de porcinos para tomar las decisiones de manejo más adecuadas durante el periodo de lactación. El acto de amamantamiento de las glándulas mamarias por los lechones es esencial para el desarrollo de estas glándulas durante la lactación […]
El conocimiento de los mecanismos que regulan la producción de leche en marranas es importante para los criadores de porcinos para tomar las decisiones de manejo más adecuadas durante el periodo de lactación. El acto de amamantamiento de las glándulas mamarias por los lechones es esencial para el desarrollo de estas glándulas durante la lactación y para el mantenimiento de la lactación.
El proceso de desarrollo mamario no es estático dado que tiene lugar en el tercio final de gestación, continua durante la lactación, seguido por una involución durante el destete y comienza de nuevo en la siguiente gestación.
Durante la involución, las glándulas mamarias sufren una rápida y drástica regresión en el tejido parenquimal, y esto también puede ocurrir durante la lactación si la glándula no es amamantada regularmente. De hecho, el patrón de regresión es similar para las glándulas que involuciona al destete o durante la lactación.
El amamantamiento durante las 12 a 14 horas post parto es insuficiente para mantener la lactación y el proceso de involución que ocurre al inicio de lactación es reversible dentro de las primeras 24 horas de parición, pero es irreversible si una glándula no es “usada” por tres días. Sin embargo, la producción de leche de una glándula que es “rescatada” dentro de las primeras 24 horas se mantiene bajo durante la lactación.
El amamantamiento no solamente afecta la producción de leche durante la lactación sino también parece afectar la producción de leche en la siguiente lactación. Así, glándulas mamarias no amamantadas en marranas de primer parto presentan un menor desarrollo y menor producción de leche de esa glándula en el segundo parto.
El comportamiento de los lechones al inicio de la lactación también es afectado, ya que los lechones del segundo parto parecen más hambrientos cuando amamantan glándulas que no fueron “usados” previamente.
No se tiene conocimiento si los mismos efectos ocurren entre la segunda y tercera lactación. Además, no se conoce el periodo mínimo de amamantamiento que se requiere para asegurar una máxima producción de leche de una glándula en la próxima lactación. Farmer, C. 2013. Animal 7:1964-1968.
El conocimiento de los mecanismos que regulan la producción de leche en marranas es importante para los criadores de porcinos para tomar las decisiones de manejo más adecuadas durante el periodo de lactación. El acto de amamantamiento de las glándulas mamarias por los lechones es esencial para el desarrollo de estas glándulas durante la lactación […]
El conocimiento de los mecanismos que regulan la producción de leche en marranas es importante para los criadores de porcinos para tomar las decisiones de manejo más adecuadas durante el periodo de lactación. El acto de amamantamiento de las glándulas mamarias por los lechones es esencial para el desarrollo de estas glándulas durante la lactación y para el mantenimiento de la lactación.
El proceso de desarrollo mamario no es estático dado que tiene lugar en el tercio final de gestación, continua durante la lactación, seguido por una involución durante el destete y comienza de nuevo en la siguiente gestación.
Durante la involución, las glándulas mamarias sufren una rápida y drástica regresión en el tejido parenquimal, y esto también puede ocurrir durante la lactación si la glándula no es amamantada regularmente. De hecho, el patrón de regresión es similar para las glándulas que involuciona al destete o durante la lactación.
El amamantamiento durante las 12 a 14 horas post parto es insuficiente para mantener la lactación y el proceso de involución que ocurre al inicio de lactación es reversible dentro de las primeras 24 horas de parición, pero es irreversible si una glándula no es “usada” por tres días. Sin embargo, la producción de leche de una glándula que es “rescatada” dentro de las primeras 24 horas se mantiene bajo durante la lactación.
El amamantamiento no solamente afecta la producción de leche durante la lactación sino también parece afectar la producción de leche en la siguiente lactación. Así, glándulas mamarias no amamantadas en marranas de primer parto presentan un menor desarrollo y menor producción de leche de esa glándula en el segundo parto.
El comportamiento de los lechones al inicio de la lactación también es afectado, ya que los lechones del segundo parto parecen más hambrientos cuando amamantan glándulas que no fueron “usados” previamente.
No se tiene conocimiento si los mismos efectos ocurren entre la segunda y tercera lactación. Además, no se conoce el periodo mínimo de amamantamiento que se requiere para asegurar una máxima producción de leche de una glándula en la próxima lactación. Farmer, C. 2013. Animal 7:1964-1968.
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