La falta de políticas agravan las inundaciones.
Desde el año 1983 participo en el gremialismo confederado y asisto al
mismo debate por el tema de las inundaciones. No cambiaron las
políticas ni hay una propuesta consensuada por toda la dirigencia
pública y privada.
No asumen que la falta de políticas de estados para cubrir los
riesgos climáticos, que castigan al sector rural como las zonas urbanas,
agrava las perdidas por inundaciones.
La ley de emergencia agropecuaria ha quedado totalmente obsoleta para
atender en tiempo y forma la magnitud de la actual inundación. Según
los cálculos de CARBAP las perdidas actuales superan los 11 000 millones
de pesos.
Es realmente preocupante que el país no tenga una política anticiclica
moderna para atenuar los riesgos climáticos y comerciales como los
provocados por la actual inundación.
El escurrimiento por canales aliviadores, si estuvieran terminados, es
para sacar los excesos de agua. La teoría dice que el agua hay que
retenerla en los reservorios naturales para mantener un equilibrio de
humedad en las napas y que el productor debe asumir los riesgos de su
explotación a cielo abierto acompañado por políticas de estado
específicas.
La idea central de esta iniciativa que vengo difundiendo y que no practicamos
, es que los productores tengan una cobertura integral por diferentes
riesgos agropecuarios como tienen los países que planifican y diagraman
pensando en el largo plazo. No le sirve al productor tener un Estado y
una dirigencia
que sigue actuando como bombero ante cada evento climático.
Una política que proteja al productor y a la agroindustria, la más
importante y eficiente de las industrias argentinas, debería diseñarse a
través de dos instrumentos principales:
- Política para incentivar el mayor uso de los seguros agropecuarios , para pasar de la actual cubertura del 55% del área sembrada a un 70% y una mejora en los montos de la cobertura, cambiando de esa forma al mismo tiempo, la vocación aseguradora del productor y de los proveedores de insumos que son los directos damnificados
- Fondo Permanente por ley para poder atender exclusivamente a los productores que tengan asegurados todos sus bienes asegurables. Tiene que haber premios y castigos con el que cumple asegurando, para generalizar un sistema que debe ser solidario pero no obligatorio.
Estos fondos se construyen en momentos de excedentes con ingresos extraordinarios
, como fue la suba de la soja el último año o con parte de los 60.000
millones de dolares recaudados de derechos de exportación de los
ultimos 10 años,
para consolidar un fondo de arranque y por medio de un mecanismo de
recaudación permanente que se establezca, poder generar una reserva
específica que dispare en forma inmediata y automática los beneficios
al productor afectado, sin sesgo partidario y en forma ecuánime a todos
los productores que les corresponda en cantidades proporcionales al
fondo acumulado.
Un país que
siembra más 32 millones de hectáreas que esta para producir 100 millones de toneladas de granos
manifiesta las siguientes contradicciones:
(a) que
los bancos oficiales sigan dando créditos sin seguro,
(b) que
se siga vendiendo insumos sin asegurar su cobranza con dicho instrumento y
(c) que
muchos productores inviertan sin tomar previsión alguna considerando
que es una explotación a cielo abierto. Después, todos reclaman, como
está ocurriendo actualmente por las inundaciones,
por los 500 millones de pesos del fondo de la ley de emergencia
agropecuaria, que no alcanza para atender los riesgos no asegurables
de todo el país.
Todos los países desarrollados aplican este tipo de políticas activas.
Algunos ya tienen seguros para los ingresos proyectados como en
EEUU. Dichas políticas potencian los intereses del conjunto al
conseguirse más altos niveles de producción y exportación; a la vez que
aumentan los recursos del Estado para que éste pueda atender en tiempo y
forma problemas de índole social. No es casual que esta política para
cubrir los riesgos climáticos esté reconocida por la
Organización Mundial
de Comercio (OMC)
: con subsidios de hasta el 50% a la prima en los seguros individuales y
de hasta el 80% en el seguro colectivo a pequeños productores.
Los países que implementaron este tipo de políticas concluyeron que era
más barato para el Estado la ejecución de un sistema mixto. Dicho
sistema -público y privado- actúa con éxito como responsable
de atender en forma directalos efectos de los riesgos climáticos.
Siempre repito que la argentina política ha manejado su relación con el campo bajo un doble supuesto. (a)
Si los riesgos se transforman en siniestros son exclusivamente a cargo
de los productores, incluso al costo de su propia quiebra,
(b)
Si el éxito acompaña la gestión de esos productores el Estado participa
de las ganancias, no sólo a través de impuestos, sino mediante
retenciones exorbitantes.
Para que todos lo entiendan: “si hay perdidas no te conozco, si hay ganancias somos socios
”.
Si estamos dispuestos a cambiar esta relación del estado con el sector agropecuario
, ha llegado la hora que nuestra dirigencia gremial ponga en agenda
este tema y empecemos a trabajar en una propuesta para el largo plazo.
Para la actual coyuntura no hay solución concreta y posible en el
actual contexto económico, salvo quienes tenían cubierto sus bienes con
seguros en la actual inundacion, que lamentablemente por mi
información, son muy pocos.
Esta no es una propuesta para que el Estado
sacrifique recursos fiscales
. Todo lo contrario:
darle previsibilidad al productor implica finalmente, mayores recursos para ese mismo Estado.
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