Las células embrionarias de mango traídas de vuelta a la Tierra por la nave espacial tripulada Shenzhou XI en noviembre del año pasado, después de la misión espacial de 33 días, han brotado nuevos tejidos en un laboratorio de la provincia de Hainan, sur de China.
Estas células se desarrollaron en un experimento diseñado para cultivar una nueva variedad de mango a través de mutaciones del medio ambiente en el espacio.
La siguiente etapa de los científicos es estudiar cómo la mutación puede afectar a la fruta y cómo continuar desarrollando esta especie hasta convertirla en mango "espacial".
"Se espera que los mangos espaciales sean resistentes a los insectos, de mayor calidad y proporcionen una mayor producción", dijo Peng Longrong, responsable del proyecto.
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