lunes, 18 de abril de 2016

Las nuevas alícuotas para exportar balanceados tornarían inviables a las empresas de crushing de soja


La problemática impactará en la ecuación económica de una planta industrial de capitales tucumanos que opera en la ciudad de Frías. Las empresas asociadas a Caena avizoran crisis
Debido a las nuevas aplicaciones de alícuotas arancelarias por parte del Gobierno Nacional, empresas vinculadas a la producción de biodiesel y derivados de la harina de soja hicieron llegar su descontento a las autoridades para que revean dichas resoluciones.
Por tal motivo, LA GACETA Rural entrevistó a Pablo Cianci, gerente general de Viluco SA -grupo empresario tucumano que posee su planta de biodiésel en Frías, Santiago del Estero-, para conocer en profundidad la situación.

– ¿Cuál es el problema que actualmente les aqueja?
– La modificación de las posiciones arancelarias de exportación de alimentos balanceados, que tornaría inviable la actividad de nuestra empresa, como así también afectaría a muchas de las empresas pertenecientes a Caena (Asociación Cámara Argentina de Empresas Navieras y Armadoras) y a otras empresas regionales dedicadas a los alimentos balanceados.

– ¿En qué consiste la planta industrial de Frías?
– La planta industrial creó más de 300 empleos directos y varios cientos indirectos. El proyecto consiste en una planta de crushing de soja, que básicamente produce aceite de soja y harina de soja, una planta de biodiesel para trasformar todo el aceite que produce el crushing, y finalmente una planta de alimentos balanceados, que agrega valor a la harina y hace sustentable el proyecto en su conjunto (totalizan unos U$S 130 millones de inversión).
Teniendo en cuenta que el mercado de engorde en el NOA está todavía en desarrollo (pollos, cerdos, ganado vacuno, etc) y el volumen de harina que puede comercializarse en la zona es menor, buscamos la forma de agregarle valor a nuestra harina con el fin de ser sustentables, mientras esperábamos el lento desarrollo de los proyectos de engorde en el NOA, transformado una parte de ella en alimentos balanceados invirtiendo en una planta más de U$S 7 millones para exportar balanceado al mundo, principalmente a Chile.
Este proyecto claramente ‘biodieselero’, pero integrado a su propio crushing, es en rigor indivisible, ya que no puede ni podría sostenerse sino con la sinergia obvia entre ambos negocios (biodiesel y harina/alimentos balanceados).

– ¿Cuál es el problema hoy?
– El derecho de exportación correspondiente a los alimentos balanceados, antes de que asuma el nuevo Gobierno, era del 5%. Primero lo bajaron al 0%, junto con los derechos de muchas otras partidas arancelarias, pero al poco tiempo tomaron la decisión de subir la alícuota al 20%.
Ante este aumento injustificado, las empresas afectadas, incluida Viluco SA, comenzaron a buscar el diálogo con los funcionarios, con el fin de que revean la medida, pero lejos de hacerlo, en este momento el Ministerio de Agroindustria de la Nación está a punto de modificar las alícuotas nuevamente, agravando la situación y poniendo en riesgo la viabilidad de nuestro proyecto y a muchas otras empresas del rubro.

– ¿Esta medida y sus consecuencias están alineadas con la política económica que viene manifestando el actual Gobierno?
– Conocemos y compartimos que la Argentina del interior, y especialmente del Norte, es una preocupación permanente del Presidente, y nosotros (Grupo Lucci), siendo un grupo empresario nacido y asentado en la región, deberíamos ser considerados un importante vector de desarrollo para la misma.
El propio presidente Mauricio Macri ha declarado una y muchas veces, y últimamente en televisión que: “Si las economías regionales no funcionan, no se va ha generar trabajo y se seguirá perdiendo puestos de trabajo en todo el país. Hay que tener una visión federal de la Argentina. Yo tengo que pensar en los tucumanos, santiagueños, cordobeses. Las medidas que tomó el Gobierno anterior estaban destruyendo las economías regionales. Lo que estoy buscando es que el campo genere nuevos puestos de trabajo” (sic)
Por todo ello, creemos que urge dar coherencia política, técnica y económica a las palabras del Presidente con el accionar de los Ministerios y sus técnicos específicos, y evitar enviar al Norte, precisamente, un mensaje de desindustrialización, cerrando un proyecto innovador en la región que desestimará cualquier otra iniciativa del tipo en esta y en todas las cadenas de valor asociadas en los años por venir.

– ¿Cuáles serían las consecuencias inmediatas y directas de estas medidas?
– Si no nos escuchan, la producción de alimentos balanceados será inviable para muchas de las empresas nucleadas en Caena, incluyendo a Viluco SA, ocasionando esto el inmediato cierre de la planta de alimentos balanceados, el despido de más de 50 personas, entre empleados propios y de terceros, solo afectados a la producción y exportación de alimentos balanceados.
Además, otro de los efectos será que se vuelva poco sustentable el proyecto de Frías en su conjunto, atentando contra uno de los proyectos más emblemáticos del NOA de los últimos años, y actuando en contra de la federalización de la producción y de la creación de empleos genuinos en el interior del país que tanto pregona este Gobierno Nacional.

– ¿Qué necesita la planta de Frías para ser sustentable?
– Hoy, Viluco SA requiere de la consolidación y sostenibilidad de las siguientes medidas:
a) La política del biodiesel a nivel nacional, hoy bien encaminada por el Ministerio de Producción y el Ministerio de Energía, que tomaron la decisión de recategorizar a nuestra firma dándole fin a una injusticia cometida por el gobierno anterior hace tres años y que no habíamos podido revertir hasta ahora;
b) Una política regional en cuanto a la producción de alimentos balanceados, hoy muy mal encaminada y a punto de ser modificada por los analistas del Ministerio de Agroindustria de la Nación, agravando aún más la situación de los proyectos chicos y regionales en beneficio de las grandes empresas del puerto.
Todas estas medidas van en contra de la agregación de valor en origen en la Argentina profunda, y a favor de la centralización de la producción en los puertos a favor de las grandes empresas.

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