
La Dirección de Recursos Naturales Renovables (Renare) busca que 12.000 hectáreas agrícolas, que representan apenas del 5% del área y no presentaron planes de uso y manejo del suelo, se pongan al día. Por ahora, descarta sanciones.
La presentación de planes de uso y manejo responsable del suelo es obligatoria en la agricultura uruguaya, sean los cultivadores propietarios de la tierra que plantan más de 100 hectáreas o tenedores bajo cualquier título. Se trabajó en una fase piloto desde parte de 2010, 2011 y 2012 y posteriormente pasó a ser obligatorio en 2013.
“Hemos detectado 12.000 hectáreas agrícolas -representan apenas el 5% del total plantado con cultivos agrícolas- que no han cumplido con este requisito y buscamos que se pongan al día”, explicó a El País la titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables (Renare), Mariana Hill.
Por ahora, desde la secretaría de Estado se está descartando sancionarlos y vía notificaciones se apunta a que presenten los planes de uso y manejo responsable del suelo como todas las empresas agrícolas. Sin embargo, a partir de la zafra que viene se comenzará a sancionar, adelantó la jerarca.
Por otro lado, Renare sigue monitoreando el cumplimiento de los planes presentados, donde los agrónomos privados son responsables, pero siempre se tienen en cuenta los problemas climáticos que puedan registrarse en cada zafra.
Este año es muy particular, el clima no sólo retrasó las cosechas de soja, sino que también demoró la implantación del trigo. Uruguay precisa 200.000 hectáreas de trigo para poder solventar el auto consumo; ese sería el piso del área de cultivo. Sin embargo, nadie sabe cuánta área abarcará este cereal en la actual campaña de cultivos de invierno (trigo y cebada), porque los valores y la caída de la demanda, desestimulan a los productores a plantarlo. Lo que sí está claro es que el área caerá.
Por otro lado, se pasó la fecha agronómica óptima para implantar el cultivo y eso reduce todavía más la superficie.
Hill adelantó que el MGAP será flexible y tendrá en cuenta los factores climáticos que implican que muchos predios no puedan cumplir a rajatabla con sus planes de uso y manejo responsable del suelo, pero negó rotundamente que fueran a modificarse.
“Si se hace una planificación de un área determinada en invierno y viene llovedor, no se podrá cubrir toda el área que está previsto sembrar, pero eso no implica una modificación en el plan de uso”, explicó.
Un plan de uso y manejo responsable del suelo establece una rotación de cultivos, buscando preservar el recurso suelo y evitando su degradación por campañas reiteradas de agricultura mal hechas.
Además de la degradación, el principal problema que tienen los suelos uruguayos es la erosión.
Sin cambios.
“A lo largo de un plan, la rotación establecida se mantiene en el largo plazo. Si hay un año en que no se sembró un cultivo de invierno y el cultivo que estaba previsto hacerlo en segunda lo hago en primera, la planificación del uso del suelo en el mediano y largo plazo no está alterada”, destacó la directora de Renare.
Basándose en este fundamento, el MGAP “será flexible”, porque “sabemos perfectamente los problemas climáticos que se dieron en el otoño -cuando se implanta el trigo- pero eso no implica el cambio del plan”.
Asimismo, Hill adelantó que está por abrirse “una nueva etapa para la presentación de planes de uso y manejo responsable del suelo, pero cuando deban ser modificados”.
En la campaña agrícola anterior se plantaron entre 400.000 y 450.000 hectáreas con trigo y cebada y los planes presentados cubrieron el 95% del área. Hubo, como máximo, unas 15.000 o 20.000 hectáreas que no fueron declaradas por estar fuera del rango de obligatoriedad. También a nivel de cultivos de verano (sorgo, girasol y soja) se cubrió un área muy grande y el grueso de las grandes empresas agrícolas cumplieron todas con la obligatoriedad de presentar sus planes de cultivo ante el MGAP.
Son 393 los ingenieros agrónomos que están acreditados ante la secretaría de Estado para la presentación de los planes, en el marco de un acuerdo con la Facultad de Agronomía y la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay. Para ser incluidos en el listado, los profesionales agronómicos debieron realizar una prueba específica, donde se mostró un alto nivel profesional.
Uruguay es el único país en el mundo donde el Estado aplica la obligatoriedad a los privados de declarar los cultivos que plantarán buscando preservar un recurso natural para las futuras generaciones y eso llama mucho la atención a varios países con alto potencial agrícola. A la vez, hace un fuerte monitoreo evitando contaminación en suelos y aguas.
Avanzan planes para la lechería
Mientras tanto, se sigue trabajando para la puesta en práctica de planes de uso y manejo responsable del suelo en predios lecheros, donde la agricultura es moneda corriente.
“Ya comenzamos a trabajar con los agrónomos privados. No serán obligatorios para el productor lechero, al menos por un año, pero se comenzarán a ver los modelos”, explicó Mariana Hill, directora de Renare. En este caso, se revisarán los padrones, se analizará el tipo de suelo, las pendientes y seguramente se mida la erosión. Los modelos serán hechos por los agrónomos privados con el acompañamiento de la Renare, comprometiéndose más a los profesionales privados que serán los responsables en respaldar que la lechería que se aplica en esos predios, no afecta, ni degrada el suelo que es la herencia para las futuras generaciones.
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