sábado, 5 de julio de 2014

El congreso de Maizar : La verdad… y toda la verdad


La cadena del maíz dice que el agro tiene que contar mejor qué hace. Transgénicos, en el centro del debate.
De repente, casi sin darse cuenta, el sector agropecuario llegó al centro del escenario. Los productores, acostumbrados a trabajar silenciosamente lejos de las miradas ajenas, hoy se ven obligados a pararse frente a la opinión pública y defender sus métodos para la producción de alimentos, un tema que durante unos cuantos años estará en el centro del debate.
Fue con esa premisa que la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) organizó su congreso de 2014, que tuvo lugar esta semana en la ciudad de Buenos Aires y que puso el foco en la necesidad de mejorar la comunicación sectorial.
“Estamos convencidos de que la incomunicación con la sociedad es culpa nuestra”, afirmó el presidente de Maizar, Gastón Fernández Palma, encargado de abrir el evento. Maizar, que este año cumple su décimo aniversario, se reunió con el resto de las asociaciones por cadena, las empresas y los gremios de productores para comenzar a generar acciones de comunicación conjuntas, intentando mostrarle a la población urbana el lado científico de los problemas de la sustentabilidad.
“Cualquier acción antropogénica (resultado de las actividades humanas) no es gratuita. Sabemos que existe malapraxis muchas veces en lugar de lo que llamamos las buenas prácticas agrícolas, y que debemos trabajar mucho sobre el tema de la salud. Hay grandes mitos vinculados al cáncer y teratogénesis (malformaciones) -dijo Fernández Palma, que es médico-. El desafío es lograr un equilibrio entre la producción de mayor cantidad de alimentos y la cuasi certeza de la inocuidad. La inocuidad total es una utopía”.
En línea con la búsqueda de respuestas científicas, Maizar invitó a su congreso a Mark Lynas, un periodista británico que tras ser uno de los líderes de la lucha anti transgénicos desde Greenpeace, cambió su punto de vista y hoy recorre el mundo defendiendo los beneficios de los organismos genéticamente modificados (OGMs) y su importancia para el futuro de la población mundial.
“Argentina es un campo de batalla importante en la lucha de los OGMs, porque es una superpotencia en la producción de alimentos”, dijo Lynas en el comienzo, abonando un dato interesante que un rato antes había aportado el especialista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) Ramiro Costa: el movimiento de la cadena nacional de maíz es de nada menos que 21.000 millones de dólares al año. Se trata del tercer complejo exportador de la Argentina.
Luego, Lynas explicó: “No dejé de ser ambientalista, sino que hoy lo soy más que nunca, pero sí cambié mi punto de vista respecto a la biotecnología y los OGMs.Hoy está claro desde el punto de vista científico que los OGMs son una historia de éxito. Por ejemplo, gracias a su utilización se redujo en 500 millones de kilos el uso de agroquímicos”, afirmó Lynas.
“A su vez, hay buenas perspectivas para lograr semillas resistentes a sequía y desarrollar la agricultura en Africa, Bangladesh… Los OGMs nos permiten pasar de la era de la química a la era de la biología”, se entusiasmó.
Para finalizar, el británico trazó un lineamiento general sobre el que, según su opinión, debería transitar la producción global de alimentos: “El gran desafío será alimentar a los 9.500 millones de personas que poblarán el mundo en 2050 y, a su vez, reducir el uso de herbicidas, pesticidas y fertilizantes químicos. En síntesis, intensificar la producción. En ese sentido, los OGMs son parte de la solución”.

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