
URUGUAY : La actividad de la industria frigorífica sigue bajando y la faena de este año no llegará a dos millones de vacunos, 4% menos que el año pasado; la faena más baja en 10 años es la de 2013.
Sequía es en el campo una mala palabra. Sinónimo de desastre, de retracción, de producción en baja. Por lo tanto al usarla hay que ser muy cuidadoso. Como las enfermedades a veces incurables. Pero tras la ola de calor de esta semana, el agro uruguayo en general y la ganadería en particular enfrentarán en enero el mayor desafío de los últimos tiempos en este verano, que ojalá no sea de sequía. El desafío deriva de una situación de falta de agua en la tierra al comienzo del mes más exigente del año: enero, que se supone será con temperatura mayor a la normal, encontrará a los suelos con poca agua disponible y pondrá a la nueva situación de una ganadería capaz de generar tres millones de terneros bajo su primer examen cuando todavía está faenando menos de dos millones de animales.
En parte el desafío deriva de la alta población vacuna. Aunque todo el destaque se lo ha llevado la alta cantidad de terneros de la parición de esta primavera, que se suma a los nacimientos récord de 2012, hay otro factor interesante en el balance poblacional ganadero que es la escasa faena. Como resultado de la sequía que afectó al país en el verano 2008/09 la oferta de ganado ha sido escasa desde mayo de este año hasta el presente. Pero el descenso ha superado las expectativas y en particular durante noviembre y diciembre cuando se esperaba que los productores vendieran más ganado presionados por las necesidades de dinero propias de la época o la baja en la calidad de las pasturas, eso no ha sucedido.
Por primera vez desde 2003 la faena de vacunos quedará por debajo de los dos millones de animales. La faena caerá 4% respecto a 2012 y sumará un descenso de 26% respecto a 2006, cuando llegó casi a 2,6 millones de vacunos. La actividad de este año, algo inferior a dos millones, será menor en 85 mil vacunos a la faena del año pasado. Eso no tendría de por si un impacto fuerte sobre la población de vacunos. Pero lo que sucede es que el descenso es explicado por una menor faena de vacas. Y eso es lo que lleva a que haya año tras año una mayor generación de terneros manteniendo con escasas variaciones la tasa reproductiva.
Al faenarse solo 870 mil vacas, 85 mil menos que el año pasado, y con una población de terneras y vaquillonas en ascenso, cabe esperar una persistencia en la cantidad de vientres que plantea un fuerte desafío. O aumenta rápidamente la oferta de vacas –previsiblemente ocurrirá en el transcurso de 2014– o la población de vientres se seguirá disparando ya desde hace tiempo en niveles récord. Al punto tal que puede darse un aumento fuerte en la oferta de vacas y aún así seguir creciendo el stock de hembras.
Pongámoslo en números. En el último Dicose se registraron 4,6 millones de vacas. Si cada año nacen 2,8 millones de terneros, como los ya contabilizados en el Dicose de este año (parición 2012) y los que seguramente se contabilizarán el año próximo, nacidos en esta primavera, ingresarán en el rodeo anualmente 1,4 millones de hembras. Algunas terneras y vaquillonas se faenan antes de parir. Aproximadamente 200 mil por año. Quiere decir que el ingreso de nuevos vientres al rodeo se ubicará cerca de 1,2 millones (1,4 millones destetadas menos 200 mil faenadas). Ese es el dato que está contrastando con la faena que no llegará este año a 900 mil animales. Una diferencia de unos 300 mil animales. Agreguemos algo de faena no registrada o de mortandad, el stock de vientres con el actual balance va en camino a incrementarse en unas 200 mil vacas por año. Y ese camino ya se está transitando. Luego de que el stock de vacas cayera por la sequía en 2009 y 2010, ha comenzado un ascenso que se va acelerando. Tras caer en 2009 y 2010, la población de hembras adultas creció en 108 mil animales en 2011. El crecimiento de las vacas se aceleró a 127 mil en 2012 y a 168 mil más en 2013. De modo que la población de vacas creció en 400 mil en tres años. La capacidad de producir terneros a una tasa de destete histórica creció en 300 mil y la faena en baja solo asegura que el proceso se acelere.
Las lluvias de enero y febrero serán determinantes de que el proceso continúe por un tiempo más, llevando la población de hembras que actualmente supera los 4,6 millones posiblemente a las cercanías de los 5 millones.
Claro que eso no solo depende de las condiciones meteorológicas. Ese aumento de la población vacuna ha inclinado los platos de la balanza y ante el aumento de la oferta de terneros, el precio de los mismos y de las restantes categorías de cría ha bajado. El precio de los terneros se ha recostado sobre los dos dólares tras llegar a tres dólares por kilo durante 2012.
La sequía y el ajuste de precios suelen ir de la mano, por lo que los pronósticos meteorológicos durante lo que queda de este año y comienzos de 2014 son fundamentales para delinear el año ganadero futuro. Sin lluvias suficientes y con precios flojos para las categorías de cría la oferta de vientres puede aumentar ya durante el verano y la expansión ganadera detenerse.
Todo es un dilema de oferta: una alta carga ganadera que enfrenta un comienzo de verano complicado luego de disfrutar una primavera muy favorable. Desde la demanda el panorama sigue invariablemente firme. Uruguay sigue exportando su carne a precios que oscilan entre US$ 3.500 y US$ 4.000 por tonelada y cierra un año más que positivo desde el punto de vista de su inserción global.
2013 más que el año chino
Indudablemente, que el país más poblado del mundo y con la economía de más crecimiento en el planeta se vuelque masivamente a comprar carne uruguaya es el principal suceso de este año. Las compras de carne vacuna de China crecieron 249% este año en toneladas y algo más que eso en valor, porque compraron a un precio promedio 7% más alto. Casi 90.000 toneladas colocadas que lo convirtieron en el principal mercado. Una ventaja amplia respecto a la Unión Europea (50 mil toneladas), EEUU, Rusia e Israel que siguieron en importancia.
Esta presencia tan fuerte de China, que pasa del 7% al 26% del total es lo que explica un muy leve descenso en el precio promedio de la carne exportada. Cortes de poco valor por unidad de peso, que antes quedaban en Uruguay, se van ahora en contenedores.
Aunque el precio de venta al gigante asiático mejoró, sigue siendo menor al promedio. El precio promedio de la carne exportada apenas bajó 2%, de US$ 3.826 en 2012 a US$ 3.764 este año. Pero en la carne que se exporta a los demás destinos el precio promedio sube 4% respecto a 2012, de US$ 3.912 a US$ 4.067.
Es decir que se hace un aprovechamiento más integral de la carcasa y que en los mercados que toman los cortes de mayor valor los precios están más que firmes. Algo esperable, ya que la baja en la oferta de EEUU y la Unión Europea son los datos más relevantes para el comercio exterior uruguayo. El precio de exportación a Europa –el más alto de todos– volvió a subir este año un 4%. No hubo crisis para las pulpas uruguayas que se pagaron en promedio a US$ 6.274, y en diciembre van promediando 6.991/ton.
Los precios bajaron un poco en el promedio de lo exportado a EEUU, pero con un crecimiento significativo en el volumen colocado que creció 10%.
Si esquiva a la sequía y hay una sana competencia en la industria frigorífica, la ganadería uruguaya puede seguir creciendo. En un extremo está la demanda empujando. En el otro están las vacas, que por ahora, ganan.
El contraste de los ovinos
La faena de los ovinos ha crecido en 2013 hasta más de lo deseable. La sostenibilidad del crecimiento de la población ovina es dudosa, algo paradojal, dado que el precio de los ovinos ha mantenido a lo largo de todo este año una firmeza mucho mayor. La faena de ovinos ha crecido 48% respecto al año pasado, pasará el millón y medio de animales y en particular la faena de ovejas que ha duplicado a la de 2012.
Un dato que encierra la paradoja de que el mercado ha estado mucho más firme para los lanares que para los vacunos y que el precio del cordero supera al del novillo en casi 20%, y mientras su precio está muy firme, el del novillo ha oscilado y ha estado más flojo.
Si los productores quieren amortiguar los efectos de la sequía, nada mejor que los ovinos. Pero son otras inseguridades las que afectan al rubro. Robos, ataques de perros y jabalíes siguen obstaculizando un desarrollo ganadero parejo.
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