Días pasados, Cabrera sostuvo en relación al déficit de la balanza comercial, que “el problema no es tanto el nivel de importaciones, como el de las exportaciones”. Aquí juegan un rol clave los acuerdos comerciales, ya que en un mundo sobreofertado y con tendencias proteccionistas, es muy dificil abrir nuevos mercados si los productos argentinos deben pagar aranceles de importación para poder ingresar.
Hasta el momento no hay mucho para mostrar en este terreno, salvo los acuerdos suscritos en 2017 con Egipto y el convenio automotriz con Colombia. En el plano externo, la buena noticia viene por el lado de Brasil y la mayor demanda de una economía que vuelve a crecer luego de tres años.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea aún es una promesa y Estados Unidos tiene barreras para el biodiésel y las carnes (se abrió para limones) y ahora impondrá aranceles al acero y el aluminio.-
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