Una fuga de amoníaco en dependencias del frigorífico Esquel, obligó ayer por la madrugada la rápida intervención de los Bomberos Voluntarios
Según fuentes de la institución bomberil, el alerta se dio alrededor de las 0:30 horas del lunes con una llamada efectuada por operarios de la empresa que referían un escape de amoníaco en el sistema de cámaras frigoríficas en un sector al que no podían acceder por sus propios medios.
La razón era que los empleados no contaban con las máscaras especiales de protección para ingresar al recinto, ya que las mismas se encontraban bajo llave en una oficina a la cual no tenían acceso. Por tal motivo se le dio intervención a los servidores públicos que utilizaron sus equipos de respiración autónoma. Según trascendió la pérdida no era de importancia como para generar algún perjuicio al vecindario por la emanación del nocivo gas, aunque para poder trabajar en el cierre de válvulas en el tramo afectado de los radiadores de enfriamiento, era indispensable hacerlo con protección por los riesgos de inhalación.
La tarea de los Bomberos Voluntarios de Esquel demandó el servicio de una autobomba, un móvil de rescate y siete servidores públicos afectados al operativo, que resolvieron en menos de una hora la situación cerrando las válvulas del sector que ocasionaba pérdidas.
En diciembre de 2012, según consta en nuestros archivos, se produjeron fallas similares que obligaron a realizar un plan de evacuación sin incidentes mayores. En tanto que en marzo de 2013 se registró la explosión de un tubo que también contenía amoníaco y según dijo a Diario El Chubut en la edición del 13 de marzo de ese año el propio gerente de la empresa, José Petey «Tuvimos este incidente con la explosión de un tubo sin ninguna consecuencia personal. En lo material, se rompieron un par de vidrios que estaban a dos o tres metros de donde fue la explosión. Por supuesto que cada vez que hay una fuga de amoníaco el olor es muy fuerte y molesto. Si hubiera sido un escape de aire no hubiera pasado a mayores pero esto ocurrió de esta manera», dijo Petey, quien subrayó que al momento de la explosión «no había personas cerca, y las personas que estaban dentro de la planta procedieron de acuerdo al plan de evacuación, como está previsto en todas las capacitaciones y en nuestros manuales de evacuación». Advirtió que «las causas de la explosión no podemos precisarlas nosotros, se trata de un material que viene de una Química de Buenos Aires.
En concentraciones elevadas inhalar amoníaco irrita la garganta, inflama los pulmones, daña las vías respiratorias y los ojos. Según aumenta la concentración puede llegar a producir edema pulmonar (El edema pulmonar a menudo es causado por insuficiencia cardíaca congestiva. Cuando el corazón no es capaz de bombear sangre al cuerpo de manera eficiente, ésta se puede represar en las venas que llevan sangre a través de los pulmones hasta el lado izquierdo del corazón).
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