domingo, 27 de septiembre de 2015

Un tapón obstruye la salida del Salado


Obras inadecuadas, como los dos muros de tres metros de altura que sin compuertas actúan como diques de contención de aguas en las bocas de los canales 15 y 10, aumentan los riesgos de inundación en miles de hectáreas de toda la cuenca.
CASTELLI.- Las intensas lluvias que arrojaron un enorme volumen de aguas sobre la provincia de Buenos Aires dejaron en evidencia que lo realizado en el marco del Plan de Obras del Río Salado ha resultado insuficiente o inadecuado. Las aguas, aún en descenso como están en este momento, continúan inundando muchas hectáreas de los partidos de Pila, Castelli y Roque Pérez, entre otros distritos.
Atento a esta realidad, la parte más cercana a la desembocadura en la bahía de Samborombón y la más comprometida actualmente deberá ser tenida en cuenta para evitar episodios recurrentes.

Si bien en este tramo las obras de dragado ya están concluidas, en las últimas crecientes han demostrado ser insuficientes.
Sucede que en tiempos normales el flujo de agua que corre por el río Salado drena principalmente por el canal 15, una vía de descarga distante a unos treinta kilómetros de su desembocadura, que marcha en línea recta hacia el Río de la Plata. Del canal 15 en adelante, el río Salado va perdiendo caudal y profundidad (en este tramo no fue dragado), sobre todo tras el nacimiento del canal 10 o canal aliviador. Esta vía de descarga del río se construyó durante la segunda mitad de la década de los años ochenta. Desde ese punto, conocido como El Rincón Grande, hacia la desembocadura (15 kilómetros al Este), el río Salado no supera actualmente, en sus partes más profundas, un metro y medio de profundidad y su cauce marcha sobre un lecho barroso que choca con los bancos de arena de la ribera de la bahía y con las mareas del estuario rioplatense.

Varios productores, que aguas arriba tienen inundados sus campos culpan a ese escaso escurrimiento del río y observan también en forma muy crítica a las dos obras de control ubicadas en el nacimiento de los canales 15 y 10. Son dos muros de unos tres metros de profundidad, sin puertas, y que tienen el objetivo de retener las aguas dulces en tiempos de sequías y de no permitir el ingreso de las mareas que avanzan en sentido inverso al curso de las aguas dulces. Pero en tiempos de excesos de lluvia, al no tener compuertas terminan actuando como diques que sólo permiten el paso del agua una vez que son rebalsados.
Ante la incertidumbre acerca de los pronósticos que anticipan importantes lluvias antes de fin de año, LA NACION recorrió algunos de los sectores más comprometidos junto a productores de Castelli. “Se debe dragar el río Salado en este tramo porque cerca de la desembocadura está casi sin profundidad. A mi campo empezó a inundarlo el agua de este río porque entraba por los arroyos y lagunas de manera inversa a lo que tiene que suceder, porque esos arroyos están para desagotar. Creo que debe de haber cubierto más de un 70 % de mi establecimiento”, comenta Esteban Llavallol, propietario de El Arazá uno de los tantos establecimientos que integran las ochenta mil hectáreas inundadas por el río Salado en el partido de Castelli.

“Además, las obras de control del canal 15 y canal 10 no tienen compuertas y trabajan por rebalse cuando ya la creciente es un hecho. Estos muros que están en el fondo de los dos canales deberían tener puertas para que cuando vengan grandes torrentes no sean un escollo más”, agrega Llavallol.

Guillermo Aristizábal, también productor de la zona, observa que “desde las lagunas encadenadas de Chascomús hasta el canal 9 era todo un manto de agua que cubría los campos. Pero para salir primero tenía que pasar por los doscientos metros que tiene el puente de Guerrero, lo que sin dudas es un escollo importante, y después viene aquí y se encuentra con que el río Salado, que podría ayudar mucho en casos extremos como este, tiene un caudal mínimo”, comenta el productor y también martillero de una reconocida firma.

Otro productor de la región es Ignacio Sáenz Valiente que desde hace años viene alertando acerca de la desaparición del cauce del río Salado. “Creo que se descuidó al rio y se apuntó a los canales. Primero con el aliviador y luego con el canal 15. Para cuando se construyeron las obras de control ya el lecho del río Salado estaba seriamente obstruido. Primero fue el canal aliviador que le sacó mucho caudal y luego el canal 15. Después se hizo un dragado de ese tramo inferior del río Salado muy mal realizado, con un ancho de solo veinte metros. La draga sacaba de su frente 2 metros y cuando se medía en la parte posterior sólo tenía 1,5 metros de profundidad por todo el barro que iba cayendo a ese cauce. La obra de control, a mi criterio, se hizo muy tarde. Y llegando a la desembocadura hay una isla dentro del río donde este se divide en dos brazos. En épocas de verano las vacas van y vienen porque está casi borrado”, observa el productor que da cuenta de un dragado casi insignificante que se practicó sin resultados favorables ni evidentes.

“Creo que la solución no es inventar algo a medida que van surgiendo los problemas, cosas como hacer un dragado más chico, una compuerta que no alcanza y demás. Sino pensar de manera integral. Hay países que han con seguido manejar sus aguas de manera eficiente y nosotros, por lo menos hasta ahora, no lo hemos logrado. No hay ningún reservorio: pensemos que toda esta agua dulce se va al mar, cuando hay muchísimo países que están desesperados por agua dulce. No prevemos lo que puede suceder y cuando ocurre salimos disparados para ver como emparchamos cada cosa que va ocurriendo”, observa Sáenz Valiente.


Aguas que bajan lentas

Pila es uno de los distritos más extensos de la provincia de Buenos Aires con más de trescientas mil hectáreas. Fue seguramente el más afectado por la creciente. “En Pila se inundó un 80% del partido. Se movilizó muchísima hacienda, y en los lugares donde se va retirando el agua queda muy dañado el suelo. Tenemos aún mucha inundación en la zona de El Destino y por lo que se ve la tendremos para mucho tiempo más porque hacia el oeste se ve muy desbordado el río Salado”, comenta Erwin Swoboda, presidente de la Sociedad Rural de Pila, quien reclama enérgicamente el dragado del canal 9 y que se le quiten a este curso de agua la barrera que retiene el caudal a la altura de Dolores, en un lugar conocido como El Balneario.

En General Belgrano los sorprendió la rapidez con la que llegó el agua en relación a las crecientes anteriores. Según Samuel Ruch, un suizo que hace quince años se encuentra en Argentina como administrador de Agrovest, una empresa de capitales extranjeros que se dedica a la producción pecuaria, hay pedido por emergencia y desastre agropecuario de unas setenta mil hectáreas de las ciento ochenta y siete mil con que cuenta el partido. “De acuerdo a los registros, el agua llegó dos veces más rápido que en cualquiera de las crecientes anteriores. Hubo gente a la que no le dio tiempo a buscar lugares seguros y quedó aislada en pequeñas lomas. Nadie esperaba que llegara tan rápido”, afirma Ruch.


Daños en todos los partidos

Pila, con el 80% del partido inundado
Le ingresaron aguas desde una brecha por rotura de un terraplén del canal 9 y desde un vertedero que fue abierto para evitar el riesgo que corría la ciudad de Dolores. También por el desborde del río Salado

A General Belgrano el agua llegó muy rápido
“El agua llego dos veces más rápido que en cualquiera de las crecientes anteriores. Hubo gente que quedo aislado en pequeñas lomas”. dice Samuel Ruch, de Agrovest

Roque Pérez, aislado y muy complicado
Se encuentra sin obras, el dragado llega hasta la Laguna de Las Flores. “Esto superó todo. Ni siquiera durante 1980 el agua había llegado a rozar un puente ferroviario cercano a la ciudad, ahora le pasó por encima”, afirma Domingo Manga, contratista

En Lobos, el agua se llevó un puente militar
Elvira estuvo aislado por un torrente de agua que arrastro un puente de emergencia que reemplazaba desde 1993 al puente que comunica ese pueblo con la ruta 41


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