domingo, 8 de marzo de 2015

MÉXICO: La panela y el café, la crisis anunciada


HUATUSCO, Veracruz. Los cafetaleros tiran sus fincas y siembran caña, mientras los paneleros cultivan café. Los productores cambian de cultivo buscando mejores beneficios en medio de una crisis que golpea a ambos sectores.
A los pies del cerro del Acatepec, que mira a lo lejos al templo de San Antonio, cientos de microempresarios luchan día a día por mantener en funcionamiento sus trapiches. En el caso del café, mejorar sus siembras y evitar que se pierdan a causa de las plagas. La división y falta de apoyos del gobierno son sus principales debilidades.
Al cierre de la cosecha de café 2014-2015, el precio de café no cubrió las expectativas de los campesinos. Las pérdidas provocadas por la roya fueron hasta del 40 por ciento. La cosecha de este año vaticina cosas peores.
En el caso de la panela, la CNC nacional anunció la integración del consejo nacional para promover la producción y unidad de un sector, que poco a poco se desmorona. La crisis ya había sido profetizada, pero la incompetencia de los supuestos líderes solo la agilizó.
El café, secuestrado por líderes
En medio del frío, que se agudiza en las fincas de café, la humedad y el hambre, los cortadores recolectan en sus cestos el grano maduro. Más kilos se traducen en más dinero. Al nivel de las dirigencias cafetaleras, los kilos se olvidan, la producción también, el “secuestro” los millones de recursos oficiales es el único objetivo de quienes deberían representar a los cafetaleros.
En la zona de Huatusco, primer lugar en producción a nivel estado, hay más de 13 mil campesinos que se dedican al cultivo del café. En la presente cosecha no hubo ganancias, solo para las grandes empresas y los coyotes. La única preocupación de algunos mercenarios, es aterrizar recursos para manejarlos a su antojo.
De entre las filas de organizaciones cafetaleras un nombre resuena con más eco, el de José Julio Espinosa Morales, a quien se acusa del presunto fraude y desvío de recursos del programa de Cobertura de Precios. Más de $10 millones fueron canalizados a los campesinos, la mayoría recibió “rasurados” esos apoyos o en su caso, alguien más cobró a su nombre.
En la zona cafetalera de Huatusco, funcionaron hace años más de 40 beneficios que hoy ya no trabajan porque la Conagua les impuso multas por contaminar los ríos y arroyos. Esa medida solo benefició a las grandes empresas, que acaparan el aromático y lo pagan al precio que quieren. De acuerdo a datos oficiales, hasta el 70 por ciento del café que se consume es soluble, lo producen empresas como Nestlé.
En medio de las dificultades que enfrentan los cafetaleros, lo único que logran los hábiles líderes, es agravar el complicado panorama. La roya, la broca, fincas viejas y abuso de comercializadores y empresas transnacionales quedaron en el olvido. El objetivo de los “liderazgos” es el dinero.
Desmantelado, el consejo de piloncillo 
En la zona de Huatusco se estima que hay más de 350 trapiches, que representan el 50 por ciento de la producción total a nivel nacional, pero contrario a lo que se podría pensar, eso no significa bonanza para nadie.
El kilogramo del endulzante se cotiza en $4.50, pero para que sea negocio, tiene que valer cuando menos $8 pesos. Los coyotes y grandes comercializadores, lo compran al precio que quieren y son los únicos beneficiados. La historia se vuelve a repetir año con año.
Mientras las miles de familias que viven de la panela se encuentran en la incertidumbre, el supuesto líder del Consejo Veracruzano del Piloncillo, Jorge Espinosa Jácome, sigue sin devolver más de un millón de pesos de un fideicomiso, dinero que al parecer, se transformó en propiedades y vehículos adquiridos por el flamante personaje.
El Consejo Veracruzano del Piloncillo se creó en febrero del 2006 con Santiago Zúñiga Marini al frente. Apoyos a decenas de productores fueron aterrizados a través de la Sedarpa. La maquinaria fue construida por Santiago Zúñiga Sampieri, empresario zentleco, que se enriqueció con los acuerdos pactados con la Sedarpa. Apenas dos años después de conformado, la ambición llevó a Jorge Espinosa Jácome a secuestrar la dirigencia del Coverpiloncillo, quien pensó que encontraría una mina de oro. Hoy, hasta la oficina de la organización fue cerrada.
De cada trapiche viven en promedio 15 familias, pero por desgracia, muchas de ellas atraviesan por una difícil situación, pues la panela no vale. La ley que en su momento pudo haber sido la salvadora del sector, que prometió el ex diputado Carlos Nolasco Vásquez, nunca se elaboró. Miguel Sedas Castro, que estuvo al frente de la comisión de Caña de Azúcar, ni siquiera pronunció una palabra relacionada con este sector en el Congreso del estado.
El “Talón de Aquiles” para los piloncilleros es la calidad del producto. Algunos ofrecen un producto de calidad, pero otros adulteran la panela con azúcar refinada para elevar su producción, lo que afecta en el mercado. Los cientos de socios que llegó a tener el Consejo Veracruzano del Piloncillo, hoy se agruparon en varias organizaciones pequeñas. La división continua, debilitando al gremio.

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