
La comercialización de uva de mesa se ha visto complicada en Estados Unidos por el largo y duro invierno. Sin embargo, Europa estará despejada por la abrupta caída de los envíos de la India. En kiwis se esperan embarques por 150 mil toneladas, con un precio cercano a los US$ 0,6 el kilo, lo que es menor al año pasado, pero un tercio superior al promedio del último lustro. Las manzanas deberán jugar a una comercialización tardía, a partir de junio, para evitar las altas existencias de Estados Unidos y Europa.
Juan Cristóbal Fernández ya tiene bastante avanzada su tarea como fruticultor esta temporada. Buena parte de los carozos y cerezas del agricultor de la Región Metropolitana ya salieron de los puertos chilenos.
Fernández, como todo el mundo, está consciente de que el alza del dólar en el último año, que la semana pasada llegó a sobrepasar los $640, es un buen estímulo. También, como muchos productores de fruta, ha recibido comentarios de terceros sobre cómo el tipo de cambio habría mejorado la rentabilidad de su negocio. Sin embargo, la realidad de la temporada ha sido menos halagüeña de lo que se preveía, afirma el agricultor.
“Me parece que el alza del dólar no compensa totalmente factores negativos de esta temporada, como la debilidad de mercados como Europa, Rusia y Brasil, o la baja en los precios de nuestros productos”, argumenta Juan Cristóbal Fernández.
Es que la temporada 2014-2015 partió con muy buenas expectativas, motivadas por el alza de la divisa norteamericana, los bajos stocks de uva de mesa en Estados Unidos y el fuerte interés de los importadores chinos por cerezas chilenas. Sin embargo, con el paso de las semanas los resultados se fueron complicando para la mayoría de los frutos.
Aumentos de producción que afectaron los precios, problemas de logística en Estados Unidos y la devaluación del euro o el real brasileño, afectaron la comercialización de la uva de mesa y los carozos. En el caso de las cerezas, los chilenos atocharon China a costa de dejar desabastecidos terceros mercados.
De ese paisaje de claroscuros, solo se despegaron los arándanos, que pudieron aumentar el volumen exportado en forma significativa con precios sólidos durante la mayor parte de la temporada. No deja de ser llamativo que ese es uno de los pocos sectores en que la industria frutícola se ha unido para promover el desarrollo de sus exportaciones. En casi todo el resto de los rubros prima el individualismo y la falta de información sobre la producción y los mercados. Ni hablar de campañas de promoción.
A continuación, algunas de las principales tendencias que están marcando el complicado remate de la temporada frutícola 2014-2015.
Mercado helado en uva de mesa
La recuperación de la economía norteamericana se comenzó a notar en la temporada pasada en rubros como la uva de mesa y los arándanos, que encontraban en Estados Unidos un destino atractivo para buena parte de sus volúmenes.
De hecho, esta temporada la uva de mesa chilena partió con precios altos y una demanda sólida. Ni siquiera los calibres más pequeños que se han apreciado este año en esa fruta hicieron mella en los valores pagados en Estados Unidos. Por lo menos, hasta que el invierno del hemisferio norte se hizo sentir fuerte con el cambio de año. Demasiado, de hecho, pues provocó demoras de cerca de diez días en los puertos de la costa Este. Además, se alargó hasta bien entrado marzo.
Los expertos han señalado que este es el invierno boreal más crudo en el último medio siglo.
Los problemas de logística hicieron que la fruta no llegara a tiempo a los consumidores estadounidenses. Los que tampoco se veían muy tentados a salir de sus casas con los fríos polares. Adicionalmente, el paro durante febrero de los trabajadores del puerto de Los Ángeles, que es el punto de entrada para la fruta chilena en la costa oeste, aumentó aun más la oferta en los puertos de la costa Este.
La ley de la oferta y la demanda funcionó con todo su peso.
“A medida que avanzó la temporada, los recibidores comenzaron a ser más selectivos. No quieren calibres pequeños y están atentos a la condición de poscosecha de la uva”, afirma Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.
Es que en Estados Unidos hay preocupación por la presencia de botrytis en las uvas chilenas, especialmente en la fruta proveniente de la VI Región. La mayor presión a desarrollar esa enfermedad se debería al efecto de un par de lluvias veraniegas, las que pillaron a las uvas con un nivel relativamente más alto de azúcar y, por lo tanto, más sensibles al desarrollo del hongo.
Este panorama ocurre justo en momentos en que está llegando el grueso del volumen chileno de uva de mesa. En todo caso, no se trata de que todas las cartas estén jugadas.
En los últimos días se volvió a activar la demanda en el país del norte, pues el clima comenzó a mejorar.
Adicionalmente, la producción de uva de mesa de India, que es competidor de Chile en Europa Continental y el Reino Unido, sufrió una merma muy importante a mediados de marzo por la caída de granizos, lo que le implicó terminar abruptamente su temporada exportadora. La salida de los indios permitiría redestinar uva de mesa hacia el Viejo Continente, lo que ayudaría a descomprimir el mercado de EE.UU.
Manzanas al aguaite
No es un secreto que hay temor entre los productores de manzanas. Estados Unidos y Europa vienen de cosechas generosas, con aumentos superiores al 10%. A eso hay que agregar que el veto de Rusia a las exportaciones europeas aumentó aún más esos stocks.
Lo bueno es que esos factores negativos ya están internalizados en las estrategias de los chilenos. La apuesta es por retrasar la salida de la oferta chilena a la espera de que los mercados se despejen. Según Antonio Walker, presidente de los fruticultores de la Región del Maule, esta va a ser una temporada tardía, con énfasis en la comercialización entre junio y agosto.
“Eso sí, hay que tener especial cuidado con cosechar fruta con buena presión, aun a expensas del color, con el fin de asegurar una buena vida de poscosecha. Obviamente, también es importante que la tecnología de guarda sea la adecuada”, explica Walker.
Adicionalmente, este año la producción chilena debería caer cerca de 20% como respuesta a los grandes volúmenes del año pasado, que genera en los árboles la necesidad de “descansar” a la siguiente temporada. Ese menor volumen ayudará a disminuir la necesidad de una venta urgente.
Donde sí se requiere celeridad es para enfrentar las sobretasas arancelarias impuestas por Ecuador a varios productos chilenos, entre ellos las manzanas. Aunque es un mercado pequeño, casi no cuenta con producción propia y Chile es su principal proveedor, por lo que algunas exportadoras de menor tamaño se han especializado en vender a ese país. Para ellas el golpe será bastante duro.
Quienes tendrían un escenario más positivo en las próximas semanas dentro de las pomáceas serían las peras. Aunque no se prevén precios altos, sí se verán beneficiadas por un año con mayor volumen y calidad en Chile, junto con la caída de producción en Argentina, un importante oferente mundial, por tormentas de granizo.
Aterrizaje suave de los kiwis
Como un espejo de feria de atracciones, la comparación con el año pasado puede distorsionar la realidad que se espera para el kiwi. Aunque la cosecha comenzó hace casi dos semanas, hay claridad de que los precios no serán como los del año pasado, en que se movieron entre el US$ 1 y US$ 1,2 el kilo. Esa temporada, la escasa producción chilena producto de las heladas, sumada a problemas en Nueva Zelandia y Europa, colaboró en obtener precios mayores de los tradicionales US$ 0,45 el kilo.
Este año, según Christian Abud, asesor de kiwis, los precios serán más cercanos a los US$ 0,6 el kilo. Es decir, será un aterrizaje suave. El profesional destaca que en los últimos cuatro años no ha habido nuevas plantaciones, de hecho, se produjeron arranques de huertos por el temor a la PSA, la principal enfermedad de ese frutal, por lo que la oferta permanecerá acotada.
Para la actual temporada, además, se espera que todavía quede por mostrarse una parte del efecto en las plantas de las heladas de 2013, con problemas de polinización y de defectos en la forma de las frutas. De hecho, las estimaciones iniciales hablaban de una oferta exportable de 180.000 toneladas para esta temporada, las que fueron corregidas a la baja y ahora se espera rondar las 150.000 toneladas.
“Creo que Chile no va a pasar más allá de las 200 mil toneladas en los próximos años”, afirma Abud.
Historia de dos frutas
Aunque ya están prácticamente cerradas las temporadas de las cerezas y los arándanos, hay lecciones importantes que rescatar.
Las cerezas tuvieron un crecimiento relevante en sus exportaciones al llegar a 99.500 ton, 45% más que en la temporada anterior. Según datos de iQonsulting, de ese total, el 83% se fue a Asia y China representa el 90% de ese total. Ayudó a la comercialización que el Año Nuevo chino fuera tardío, el 19 de febrero; sin embargo, el alza de la oferta generó una disminución en los precios.
“A pesar de ello, la fruta de muy alta calidad se sigue vendiendo muy bien y el negocio en términos generales, todavía resiste bajas en los precios”, afirma Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting.
Antonio Walker cree que los retornos promedio a los productores pasarán de los US$ 5,6 por kilo de la temporada anterior a US$ 3 por kilo en la actual.
En cambio, en los arándanos, a pesar de un aumento de cerca de 20% en los volúmenes respecto de la temporada anterior, los precios se mantuvieron firmes, incluso con una ligera alza en Estados Unidos, el principal mercado.
La explicación pasa por una activa campaña de apertura de mercados y de promoción del Comité de Arándanos, que permitió el ingreso a China y Corea del Sur desde hace tres temporadas.
“Si esos mercados no hubieran estado abiertos, el aumento de volúmenes hubiera dañado el precio de los arándanos este año en Estados Unidos”, explica Andrés Armstrong.
“Esta temporada ha sido complicada por temas climáticos en Estados Unidos y por el paro portuario en la costa oeste. La demanda rusa desapareció, Europa está débil, pero los mercados asiáticos han estado dinámicos. El alza del dólar ayuda a compensar en parte las bajas en los precios”.
MANUEL JOSÉ ALCAÍNO,
PRESIDENTE DE DECOFRUT
“Los precios en Estados Unidos se han comportado bien para la uva de mesa de calidad, especialmente para la blanca sin semilla, que es donde Chile tiene ventaja sobre la competencia (…) La mayor oferta del hemisferio sur, ha puesto en evidencia la alta proporción de fruta con calidad al límite enviada por Chile a este mercado”.
ISABEL QUIROZ,
DIRECTORA DE IQONSULTING
ISABEL QUIROZ,
DIRECTORA DE IQONSULTING
“Estamos en la parte más alta de los envíos de uva de mesa y todavía es una ‘noticia en desarrollo’. Es posible que haya un impacto en el volumen producto de un menor peso de los racimos. El calor y la falta de agua han afectado los calibres. Es importante que el Estado ‘se ponga las pilas’ con el tema del riego”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.