La expansión del cultivo de la colza abre horizontes económicos a agricultores, industrias y comerciantes gracias a su versatilidad para fabricar piensos o biodiésel y como ingrediente alimentario.
El aceite de colza puede ser un ingrediente de bollería, galletas, aperitivos, mayonesas, conservas o cosméticos, y formar parte de la composición de “aceites de semillas” para freír y biocarburantes; las tortas y semillas, por su parte, son una fuente de energía para el ganado.
El cultivo sufrió un parón en los años 80 tras la mayor crisis alimentaria de la historia de España, cuando aceite industrial fue desviado ilegalmente a consumo humano, con miles de damnificados.
Limagrain Ibérica
Javier de Sebastián, experto de Limagrain Ibérica (LG Seeds), recuerda que desaparecieron cerca de 100.000 hectáreas, pero que en los últimos años se recuperó el cultivo hasta las 80.000-90.000.
Según De Sebastián, en Andalucía, auspiciada por la demanda de firmas como Sovena, se han alcanzado las 10.000 hectáreas, aunque hay más compradores. Es el caso de Migasa, Borges, Acesur y algunos operadores de cereales y pipa de girasol, que acopian para venderlo en los canales industriales, mientras que una parte de la colza del norte de España y Valle del Ebro recala en la francesa Saipol.
LG Seeds lidera la distribución de esta semilla en Europa y, entre sus prioridades, está el desarrollo de variedades productivas, resistentes a clima y a enfermedades -como el temido hongo “phoma“-, y con más ácidos grasos y rendimiento industrial. Explica que el aceite de colza es una grasa saludable, equivalente al girasol “altooléico“, pero cree que tendrá que pasar una generación aún para que llegue a los supermercados españoles.
De momento, los aceites “mezcla de semillas” que se venden en los lineales pueden contener colza -pocos consumidores lo saben-, pero ninguna gran envasadora española se ha decidido a lanzar un producto exclusivo con esta categoría, por miedo al rechazo del ama de casa.
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente estima un alza de cosecha del 15 % este año, con 165.300 t y 68.300 hectáreas, aunque el sector eleva esta cifra de forma notable. Castilla y León, Cataluña, Castilla-La Mancha, Navarra, Aragón, País Vasco, Rioja, Extremadura y hasta Madrid y Cantabria le dan una oportunidad al cultivo, aunque España esta lejos de Francia (1,45 millones de has); Alemania (1,27 millones); o Reino Unido (560.000).
ACOR, el referente
ACOR (Olmedo, Valladolid) es el principal referente y una parte de la producción de sus socios es transformada en biodiésel en una factoría de Lisboa (Portugal), en virtud de la alianza de esta cooperativa con Sovena -que data de 2014 y permitió crear la “joint venture” Agropro para la compra de semillas y venta de graneles-.
El 4 de julio comenzaba la recepción en ACOR, que se alargó hasta finales de ese mes, con rendimientos en secano de 2.500 kg/ha y de más de 4.000 regadío, detallan desde su servicio agronómico. Este año, se han superado las 43.000 hectáreas en Castilla y León, según ACOR, 14.000 más que la campaña 2014-15. ¿Una revolución?
“Es un cultivo interesante, ya que aporta al agricultor beneficios agronómicos y económicos”, destacan las mismas fuentes.
Dekalb
Nacho Bañuls (Dekalb) afirma que los granjeros urgían un cultivo “de hoja ancha” para usar en la rotación -después de trigos y cebadas- para evitar plagas y que tuviera valor comercial. Así, la colza es más rentable que trigo, cebada, centeno, avena y triticale -con un precio estable en 300-350 euros/t-; se adapta a todo tipo de terrenos -excepto a los “encharcados”-; es resistente a condiciones extremas y de salinidad, y se siembra a final de agosto o principios de septiembre, cuando no se pueda cultivar nada más. Las raíces -de 2 o 4 centímetros de diámetro-, añade Bañuls, permiten “descompactar” el suelo, mejora nutrientes y fertilidad.
“Trabajamos en variedades que sean útiles para consumo humano”, resalta Bañuls, quien señala que franceses o alemanes fríen con este aceite por su bajo precio y durabilidad; además -insiste- “es sano”.
El secretario general de UPA en Castilla y León, Aurelio González, confirma el buen momento del sector: la provincia de Zamora ha pasado de sembrar 6.000 a 11.400 hectáreas esta última campaña y, en Salamanca, de 2.000 a 7.000 hectáreas. ¡Todo un boom.-
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