lunes, 12 de octubre de 2015

Eliminar retenciones para desarrollar el interior


 
Por las últimas declaraciones de dirigentes y 
políticos en la campaña electoral sobre la imposibilidad de 
eliminar todas las retenciones a las exportaciones, están 
confesando que las mismas continuarán en la próxima gestión si son 
gobierno, cuando mejore la económica macro. 
   Se vuelven a olvidar de las nefastas consecuencias que tiene su 
aplicación en el sector agropecuario, el interior y para todo el 
país, como quedó demostrando con la actual crisis económica. 
   Así se paró el sector agropecuario por falta de rentabilidad y 
se detuvo el país. 
   Siempre fue muy fácil poner en vigencia el impuesto por 
exportar en años de vacas gordas, pero muy difíciles de eliminar, 
cuando las vacas están flaca como ocurre actualmente.
   Solamente el espacio de Cambiemos tiene una propuesta de 
eliminar definitivamente todos los impuestos por exportación, 
salvo en el caso de la soja que propone una eliminación gradual de 
5 puntos por años. 
   Lamentablemente como consecuencia de la política macro 
aplicada por este gobierno desde abril del 2014, fecha que se hizo 
la propuesta, ha quedado totalmente desfasada y es necesario su 
total eliminación si no se quiere promover una mayor devaluación 
para poder recuperar un dólar competitivo para poder exportar.
   Todos los otros espacios políticos no eliminan las retenciones. 
Dejan abierta la puerta que cuando mejore la situación las vuelve 
a imponer. 
   Pareciera que la Argentina esta predestinada a vivir con este 
tipo de políticas clientelistas y demagógicas con la mayoría de 
nuestros políticos, para vivir con lo nuestro, sustituir 
importaciones y exportaciones, cuidar la mesa de los argentinos o 
cualquier otra intervención de los burócratas estatales que 
pretende reemplazar a la iniciativa privada. 
   Esta es la única fábrica que no dejó de funcionar en la 
Argentina desde hace 70 años y responsable del actual atraso 
crónico del país, con desempleo, marginación y empobrecimiento que 
genero los actuales 12 millones de pobres e indigentes a pesar de 
ser la última década la de mayor ingresos fiscales y dólares por 
exportación que se tenga memoria.
   La propuesta de mantener las retenciones por la mayoría de los 
políticos en la actual campaña electoral, repite los mismos 
errores y limita la capacidad del sector privado para hacer las 
inversiones necesarias en los procesos de transformación de la 
materia prima en su lugar de producción. 
   A mayor distancia, hay que transportar menor peso y bienes de 
mayor valor para atomizar el costo de flete. No hay otros 
paliativos para las distancias que la transformación de la materia 
prima en alimentos y bienes terminados de su lugar de producción 
para que el costo relativo del flete sea menor. 
   ¿De qué le puede servir a un productor alejado del puerto que 
le reconozcan las retenciones a cuenta de ganancias si en su 
explotación trabaja a pérdida? 
   ¿Cuándo las va a poder recuperar y quién va a financiarle su 
desarrollo? ¿Sinceramente alguien puede proponer un sistema para 
la segmentación de las retenciones dependiendo del tamaño de 
productor y zona de producción? 
   ¿Se dan cuenta los dirigentes que proponen la segmentación para 
pequeños productores que con esas políticas están apoyando la 
existencia de esta confiscación? 
   ¿Estamos dispuestos a que por falta de rentabilidad los 
productores se endeuden nuevamente en los Bancos y a repetir el 
mismo escenario que provocó la convertibilidad? 
   Como primera medida para cambiar el país se necesita recuperar 
las instituciones que aseguren el funcionamiento pleno del 
federalismo y la independencia de los poderes. 
   Hoy estamos viviendo las consecuencias de la reforma 
constitucional del 94 en una elección presidencial centrada en la 
provincia de Buenos Aires
   Necesitamos tener una verdadera burocracia nacional con un 
proyecto estratégico para el desarrollo y crecimiento planificado 
del país, que nos integre al mundo definitivamente en forma 
permanente y que trascienda los cambios de gobierno. 
   Hay que terminar con los individualismos, la confrontación 
entre sectores y las propuestas cortoplacistas para quedar bien 
con los funcionarios. 
   No puede ser que con cada cambio de gobierno, cambie 
toda la política. El país necesita una renovación de la dirigencia 
con ideas modernas y con capacidad de copiar cómo funciona el 
mundo desarrollado.
   Los dirigentes del sector agropecuario tenemos que hacer una 
propuesta respalda por ley para poder unirnos para un trabajo 
gremial por mayoría para sentarnos a la mesa grande de las 
decisiones del país. 
   El Complejo Agroindustrial es la industria más importante del 
país por su capacidad de dar trabajo, por su producto bruto 
interno, por el volumen de nuestras exportaciones, por la 
importancia de los impuestos pagados, pero principalmente, 
porque está radicada en cada pueblo del interior, un hecho 
geopolítico que no se repite en ningún otro sector para dar 
inclusión a la gente. 
   Los impuestos por exportar tienen que ser eliminadas 
definitivamente si queremos volver al federalismo fiscal para 
volver a aspirar a ser un país desarrollado en unos años. 
   Necesitamos discutir y concretar una profunda reforma 
impositiva que grave proporcionalmente a lo que se gana, a lo que 
se gasta y a lo que se tiene, para poder eliminar todos los 
impuestos distorsivos y todos los sistemas ilusorios que existen 
por ley. 

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