sábado, 31 de octubre de 2015

La segunda vuelta de Massa


No se animó a expresar el apoyo a Macri, hizo piruetas con eufemismos para expresar que su espacio y sus dirigentes no respaldarán a Scioli y sugestivamente apoyarán un “Cambio” y no la continuidad. Se esforzó por dejar claro que “Scioli no es peronista”.
Solo la ingenuidad puede hacer pensar a los desprevenidos de que Sergio Massa está preocupado por un candidato que apoye sus propuestas que la mayoría ciudadanía no votó. Ese rechazo lo convierte en un derrotado político, pero él se empecina en todo lo contrario.
 
En la conferencia de prensa brindada este miércoles por Sergio Massa, Gustavo Sanz, José Manuel De La Sota y Roberto Lavagna, en nombre del espacio UNA para fijar posición de cara al balotaje, no aportó más que lo sucedido el domingo.
 
Claramente quien vea el resultado electoral en Córdoba (Macri sacó el 53%), comprobará que el respaldo de ese conglomerado político es para el Jefe porteño. ¿Por qué? Por la simple razón de que Massa que se sabía impedido de llegar al balotaje aspira a ser el conductor del PJ a futuro.
 
Sucede que para lograrlo deberá hacer todo lo posible para borrar cualquier recuerdo del kirchnerismo y propinarle a Daniel Scioli una derrota electoral tan aplastante que lo mande a su casa y lo retire de la política. 
 
Por eso Massa (al igual que Cambiemos y los analistas afines) coinciden en que el domingo el gran derrotado fue el gobierno actual y el candidato Scioli. Una conclusión que soslaya no solamente que el último fue el más votado, sino que el propio Massa no pudo lograr su objetivo. 
 
El tigrense abundó en los “encuestadores” como los otros derrotados. Las encuestas no mienten, pero los seres humanos sí. Antes y después de votar, sobre todo cuando sienten vergüenza de su propio sufragio. Las bocas de urna daban como ganador a Aníbal Fernández en Buenos Aires, incluso las que manejaba el PRO. Pero al contar los votos el resultado fue diferente: la gente votó una cosa y dijo otra. 
 
El diputado se vio en problemas para explicar cómo Scioli podía perder si desde las Paso basó su campaña en decir que solamente él podría vencerlo en una segunda vuelta. Ahora cree que no es tan así la cosa. Y aunque no lo dice abiertamente es porque hará todo lo posible por convencer a su electorado de que como Scioli no es peronista ni una opción la continuidad… Se puede votar a Macru sin culpa.
 
Se entiende la preocupación de Massa cuyo futuro político será muy oscuro si Scioli gana en la segunda vuelta. Ese resultado lo deja sin chances de aspirar a una conducción “vacante” del peronismo. Si se mira la política como un tablero de ajedrez, Massa no tiene otro movimiento.
 
“Nosotros no buscamos cargos. Los cargos los peleamos en la elección, buscamos cambios en las políticas públicas”, dijo Massa, y enseguida remarcó que “entre el cambio y la continuidad ya ganó el cambio”. Antes Lavagna aseguró que él no votaría por la continuidad el 22 de noviembre.
 
¿Y Macri? El Jefe de Gobierno necesita de los votos de Massa como agua en el desierto y para lograrlo y llegar al gobierno hará todo lo que esté a su alcance. No le preocupa ahora que si Massa logra su objetivo (ser el nuevo líder de la oposición peronista), será el principal adversario al propio gobierno de Macri a partir del 11 de diciembre.

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