jueves, 27 de octubre de 2016

Tras la quiebra, Cresta Roja se vendió por u$s121 millones y promete empleo


La compró el consorcio Proteinsa, que la administraba. Ahora la empresa prevé aumentar la producción y lograr el pleno empleo para el 2017. Mientras tanto, cerca de 1.000 despedidos piden ser reincorporados y un aumento de la ayuda estatal.
Cresta Roja fue comprada por la actual administradora de la empresa Proteinsa. El consorcio, integrado por Ovoprot, Tanacorsa y Gurpo Lacau, adquirió por u$s121 millones a la segunda avícola más grande del país, que había quebrado en diciembre pasado.

“El año que viene vamos a tener pleno empleo y plena producción”, aseguró a iProfesional el gerente general de Ovoprot Santiago Perea, quien precisó que todavía resta instrumentar el pago.
La firma, que vende pollos y huevos a nivel internacional, ganó la licitación este miércoles a las 17 con una oferta de u$s121 millones. Asísuperó a Granja Tres Arroyos, que ofreció u$s80 millones al contado y u$s60 millones en inversiones.

Las ofertas fueron presentadas el lunes pasado en el juzgado nacional en lo comercial 18 que sigue la quiebra, a cargo de Valeria Pérez Casado. La empresa avícola salió a la venta en septiembre con una base de u$s110 millones.

El dinero será destinado a pagar sus deudas, incluidas las mantenidas con los trabajadores, en el marco del concurso tramitado bajo la carátula “Rasic Hermanos“, la anterior propietaria de la firma.

Hoy la empresa trabaja al 60% de su capacidad de producción, produce 180 mil pollos por día y emplea a 1.800 empleados, luego de que el año pasado despidiera a más de la mitad de su plantilla de 3.600 trabajadores.

La expectativa es normalizar la actividad y retomar el nivel previo de empleo en 2017. “Depende del proceso biológico de los animales. Cuando terminen su desarrollo volvemos a los volúmenes previos“, aseguró Perea.

Mientras tanto, hay más de 1.000 trabajadores que aún no fueron reincorporados en el proceso de normalización y que hoy perciben $6.000 mensuales a partir del subsidio estatal de Recuperación Productiva (Repro), luego de que fueran despedidos.

“Desde diciembre cobramos $6.000 y nos cortaron la obra social. Con los aumentos que hubo no llegamos a fin de mes”, reclamó el líder del sindicato de trabajadores de la Carne, Silvio Etchehún.

Los exempleados piden un aumento de los Repro a $11.000, que se les exceptúen del pago de la luz y bolsones de alimentos y garrafas sociales.

En mayo pasado, el Presidente eligió la planta de Cresta Roja, ubicada en el partido bonaerense de Esteban Echeverría, como el escenario para anunciar el veto a la Ley Antidespidos, sancionada por la Cámara de Diputados.

A dos semanas de asumir, Macri se encontró con un conflicto laboral de proporciones, que incluía prolongados piquetes en la autopista Ricchieri.

La intervención de la gestión macrista en el conflicto empezó el 23 de diciembre, es decir, horas antes de la Navidad. El día previo la Justicia había decretado su quiebra.

Considerada un símbolo por el kirchnerismo, la firma entró en crisis el año pasado, a raíz de la pérdida de mercados externos y su dependencia de los subsidios cruzados.

La parálisis de la empresa, que seguía recibiendo subsidios, derivó luego en acusaciones cruzadas con las autoridades. Los Rasic responsabilizaron a los funcionarios por el faltante de $200 millones que debían ser girados a la empresa.

En cambio, el ex-jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, apuntó la semana pasada contra los ex-dueños: “Mires por donde lo mires los que vaciaron la empresa fueron los Rasic“.

De ese modo, Fernández rechazó que la expresidenta Cristina Kirchner haya querido adueñarse de la avícola.

Antes de cancelar su actividad, Cresta Roja faenaba 400.000 pollos por día y había ampliado su planta procesadora de Monte Grande para aumentar un 50% su producción.

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