domingo, 30 de octubre de 2016

USA: casos por intoxicaciones alimentarias por la bacteria E.coli son un 5.300% más frecuentes que en UE


Las condiciones de trazabilidad, seguridad alimentaria y manejo en matadero en EE.UU. distan mucho de las exigidas en la UE por lo que necesitan la utilización de fuertes desinfectantes cárnicos, prohibidos en Europa, para evitar más casos de intoxicaciones por bacterias.
El informe afirma que, en un escenario de eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, las importaciones de EE.UU. podrían dispararse un 3.983% en carne de porcino, un 966% en carne de vacuno, un 901% en leche en polvo y un 988% en quesos.
En el caso de España, el análisis apunta a un impacto especialmente negativo en los sectores de vacuno de carne, porcino, leche, frutas, hortalizas y cereales.
Amigos de la Tierra lanza un informe que muestra las pérdidas para el sector agroalimentario español de aprobarse el Tratado de Comercio e Inversión entre EE.UU. y la UE. El informe encargado a los Servicios Técnicos de la organización agraria COAG expone también la amenaza que representa el TTIP para la seguridad alimentaria europea. Los casos por intoxicaciones alimentarias por la bacteria E.coli verotoxigenica son un 5.300% más frecuentes en EE.UU. que en la UE, según el análisis comparativo de los datos de los Centros de control de enfermedades de la UE y de EE.UU. que recoge el informe.
En concreto, el citado informe apunta a una ratio de 82,5 casos por cada 100.000 habitantes en EE.UU. frente a testimonial 1,5 por cada 100.000 habitantes en Europa. La intoxicación por E.coli verotoxigenica suele darse a través del consumo de carne picada contaminada por la toxina que produce la bacteria. La bacteria se aloja en el intestino de los animales y, si no se maneja de manera apropiada, la toxina pasa a la carne que después llega al consumidor. Los síntomas de la intoxicación pueden ser más o menos peligrosos aunque, en el caso de niños y ancianos, pueden llegar a causar incluso la muerte.
“Es un ejemplo que ilustra en sí mismo los peligros de un posible acuerdo entre la UE y EE.UU. para el modelo agroalimentario de la UE y la apuesta estratégica de nuestros agricultores y ganaderos por la calidad, la seguridad alimentaria, el bienestar animal y el respeto al medio ambiente”, ha subrayado Miguel Blanco, Secretario General de COAG.
Por su parte, Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra, ha señalado que “el TTIP va a apuntalar el modelo agrario industrial, perjudicial para el medio ambiente y la salud de las personas. En un contexto de cambio climático y escasez de recursos naturales es urgente promover una agricultura local y familiar, que proteja el agua, el suelo y la biodiversidad, produzca alimentos sanos y mantenga el medio rural vivo”.
En el informe, se afirma que, en un escenario de eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, las importaciones de EE.UU. podrían dispararse un 33.505% en carne de ave, un 3.983% en carne de porcino, un 966% en carne de vacuno, un 901% en leche en polvo y un 988% en quesos [1].
En el caso de España, el análisis apunta a un impacto especialmente negativo en los sectores de vacuno de carne, porcino, leche, frutas, hortalizas y cereales:
Cereales: un acuerdo de libre comercio podría beneficiar las exportaciones estadounidenses de trigo de calidad baja y media y de maíz, cuyo destino es la alimentación animal. El desmantelamiento arancelario podría impulsar las exportaciones de cereales de EE.UU. a la UE un 122 %, provocando un descenso del valor agregado agrícola de los cereales en la UE, que en España podría llegar a un 6,4%, uno de los mayores.
Frutas y hortalizas: la principal cuestión en el sector de frutas y hortalizas son los aspectos no arancelarios. Se trata de regulaciones diferenciadas en ambas zonas en temas fitosanitarios o burocráticos. En la actualidad, la exportación europea de frutas y hortalizas a EE.UU. se basa en una autorización por parte del APHIS (Servicio de Inspección de Sanidad Vegetal y Animal de EE.UU.) planta por planta, Estado miembro por Estado miembro y productor por productor de la UE. En cambio, para las importaciones estadounidenses a Europa, el sistema no requiere de una autorización individual, sino que la apertura sería para todos los países de la UE. Por tanto, de producirse un acuerdo de liberalización comercial, las producciones europeas se verían penalizadas y la entrada de productos estadounidenses en la UE sería mucho más sencilla que los envíos de la UE a EE.UU. Por tanto, el argumento de que el TTIP es positivo para los intereses del sector de frutas y hortalizas no resulta veraz.
Vacuno de carne: según las previsiones, el sector de vacuno de carne se vería gravemente afectado en caso de formalizarse el Tratado. A pesar de que EEUU es un destacado importador tanto de carne de vacuno como de bovinos vivos, sus principales proveedores a nivel internacional de este tipo de productos son países que también permiten la utilización de métodos de producción prohibidos en la UE (Australia, Canadá, Méjico y Nueva Zelanda), como los promotores del crecimiento o las harinas cárnicas, por ejemplo. Esto hace que, como en EEUU, tengan costes de producción menores que los europeos y, por tanto unos estándares de calidad muy bajos.
Leche: la imposibilidad de que los productos transformados europeos pudieran competir en precio con los productos llegados de EEUU daría lugar a un grave desequilibrio de mercado que se traduciría en excedentes de leche líquida que acabarían por venderse a países deficitarios de la Unión, como el nuestro, con el consiguiente riesgo de desplome de los precios en origen. Sería la puntilla para nuestros 17.000 ganaderos tras la crisis que arrastran.
Según Amigos de la Tierra y COAG, este informe demuestra una vez más la grave amenaza que supone el TTIP para la seguridad alimentaria, la agricultura y la ganadería europea. Es urgente avanzar hacia unas políticas económicas que garanticen el derecho a una alimentación sana y justa, que beneficie a los consumidores y trabajadores y proteja el medio ambiente. El TTIP supondría un retroceso sin precedentes en los derechos de los consumidores, al tiempo que supondría una competencia desleal para nuestros agricultores en base a un modelo de producción como el de EEUU que permite la inyección de anabolizantes, antibióticos y hormonas de crecimiento en ganado o la utilización del cloro para desinfección de carnes (sustancias prohibidas desde hace años en la UE por sus perniciosos efectos).

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