martes, 28 de junio de 2016

Por el desastre climático este año casi no hubo descuentos estacionales en los precios de la soja


Dos fenómenos generados por las tormentas destructivas ocurridas en abril.
Este año ocurrió una situación insólita: los precios de la soja prácticamente no registraron descuentos estacionales en la época de cosecha debido al desastre climático registrado en la zona de influencia de las industrias oleaginosas localizadas en la zona de influencia de Rosario.
En el presente mes de junio las fábricas aceiteras pagaron “premios” del 2% al 6% (diferencia entre el FAS teórico Minagro y el FAS promedio Matba para la Soja Rosario) para poder cumplir con las compras programadas en un contexto en el cual, además de una importante pérdida productiva, abundan las partidas con granos dañados por el desastre climático ocurrido en abril pasado en el norte de la zona pampeana.
Un año atrás –junio de 2015– los valores promedio abonados por la soja con entrega en las terminales de la zona de influencia de Rosario operaban con un “descuento” de -2% a -5%, mientras que en junio de 2014 el recorte era de -3% a -6% (ver gráfico).
En lo que va de 2016 apenas se observaron “descuentos” en apenas seis jornadas registradas en la segunda quincena de marzo. Y los mismos fueron muy limitados (se ubicaron en un rango general de -1% a 2%).
En el actual escenario de restricción de oferta de partidas de soja de calidad óptima la mayor parte de las industrias aceiteras incrementaron el umbral de recibo de granos fuera de estándar para promover una mayor originación de mercadería (ver aquí listado de condiciones de recibo por empresa).
El estándar de calidad vigente en el mercado argentino para la comercialización de soja establece un umbral de hasta 5% de granos brotados o fermentados con una humedad de hasta el 13,5% (niveles a partir de los cuales se aplican mermas progresivas en la liquidación final).
El desastre climático ocurrido en el norte de la zona pampeana permitió que los productores de soja del sector sur de dicha región –quienes en general lograron muy buenas cosechas este año– pudiesen comercializar su producción a precios superiores a los presupuestados. Pero el apuro por vender está generando un caos logístico en las terminales portuarias del Bahía Blanca y Quequén.
“No se puede acondicionar la nueva cosecha en Quequén. No hay espacio ni planta por la soja”, se quejó Julio Costa, personal de logística de Vireyes Agropecuaria, en su cuenta personal de Twitter.
“Nudo infernal de camiones en los puertos y plantas del sur: Quequén y Bahía Blanca. Hasta siete días de demora para acondicionar con humedad”, apuntó Iván Maliani del área comercial del Grupo Los Grobo.

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