miércoles, 24 de agosto de 2011

Crece el uso de grupos más cortos

 La soja busca más rinde


Rodolfo Rossi afirmó en el reciente Congreso de AAPRESID que crece la tendencia a utilizar variedades de grupos más cortos en soja para aprovechar mejor los recursos. Sin embargo, apuntó que el grupo de madurez debe relacionarse con la fertilidad del suelo.

            La superficie sojera pareciera haber alcanzado un límite y la Argentina necesita incrementar sus rindes para aprovechar el contexto mundial. La clave es lograr un sistema sustentable que obtenga los mayores beneficios en cada uno de los rincones del país. En el XIX Congreso de AAPRESID, Rodolfo Rossi, director de Investigaciones de Soja de Nidera Semillas, fue el responsable del taller “¿Cómo aumentar los techos de rendimiento de soja en las distintas regiones?”. El especialista se enfocó en la interacción genotipo-ambiente y destacó la importancia de una correcta elección de los grupos de madurez. “Los ciclos cortos continúan ganando terreno a escala mundial y eso es una buena noticia, ya que permiten una mejor exploración de los recursos disponibles”, sostuvo.
            Para sacar la mayor ventaja del ambiente, Rossi indicó que, si bien cada zona tiene que considerar la temperatura o la cantidad de horas luz, la mejor forma es ocupar al máximo la estación de crecimiento del cultivo. En este sentido, mencionó que los grupos de crecimiento indeterminado logran una planta “más joven”, manteniendo las hojas con mayor eficiencia fotosintética por un período mayor de tiempo y captando más recursos.
            La tendencia al uso de los grupos cortos puede verse en regiones como Goiás, en el sur de Brasil, y algo similar ocurre en los EE.UU., ya que, “toda la zona que contaba con grupos VII y VIII no existe más y se están viendo materiales más cortos”.
            Se analizó por qué en el NOA se siguen sembrando las sojas grupo VIII. El agua disponible marca la diferencia, dado que en esa región de Brasil llueven entre 1500/2000mm y, en los EE.UU., a su vez, se hace agricultura bajo riego y se manejan las fechas de siembra. “Si se pudieran asegurar 1000 mm en Tucumán, una soja grupo 4.9 podría estar perfectamente adaptada”, indicó Rossi.
Estos conceptos siguen tan vigentes como en los primeros pasos que dio la soja en nuestro país, pero el mejoramiento genético ha modificado positivamente la reducción de la interacción con el ambiente. Se mostraron 26 puntos para la toma de decisiones al elegir el cultivar de soja adaptado a cada situación, tanto en siembras de primera como en siembra consecutiva.
Rossi concluyó que “la estrategia del grupo hay que acomodarla a la fertilidad”. Así, hay que considerar dos pivotes fundamentales para la siembra de soja: manejar estratégicamente las fechas de siembra y considerar la disponibilidad de agua.

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