La producción de Turquía no era suficiente para consumir las necesidades del mercado local hasta mayo de 2016, “pero ya hemos conseguido incrementar el volumen de producción y es posible empezar a compartir en el mercado internacional”, comenta Kerem Baltu de la empresa Tumen Tarim. “Nuestro volumen de producción cada campaña es de 3.000 toneladas, pero si contamos la producción de pequeños cultivos de alrededor, esta cantidad se puede incluso duplicar”, añade Baltu.

En la actualidad, Turquía exporta ajo blanco, variedad prue, a países como Francia, Georgia, y planean abrir mercado en Alemania, y Polonia próximamente. “Creemos que este año el precio será más competitivo que años anteriores, por lo que estamos dispuestos a expandirnos cuanto más, mejor”, comenta Baltu. No obstante, Turquía no es el único país exportador de ajo, por lo que tiene que competir con la producción de China, Egipto y, en una pequeña parte, España. Esto es debido a que sus productos son comercializados en las mismas áreas. En cuanto al mercado local, “no tenemos competidores fuertes porque nosotros tenemos la capacidad de suplir durante los 12 meses del año, algo que otras empresas no pueden hacer”, indica Baltu.
Los precios, según Baltu, “van cambiando cada año dependiendo de la oferta y la demanda. En estos momentos, no sabemos muy bien el precio internacional porque este año nuestra recolección aun no ha comenzado”, comenta Baltu.
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