lunes, 27 de febrero de 2017

Cómo limpiar las tetinas de los biberones


La limpieza cuidadosa de biberones y tetinas elimina las bacterias nocivas que podrían suponer un riesgo para el bebé.
Las condiciones de preparación, manipulación y limpieza de los biberones son primordiales para prevenir la contaminación microbiana que podría causar infecciones. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), es muy importante que todos los utensilios usados para alimentar a los bebés, desde biberones a tetinas o cucharas, se limpien y esterilicen a conciencia. Si bien estas recomendaciones han sido condiciones sanitarias indiscutibles, desde hace unos años la esterilización y la desinfección de biberones, tetinas y chupetes podrían no ser necesarias, según apunta la Asociación Española de Pediatría (AEP). El artículo explica los motivos por los que no sería necesario esterilizar biberones y tetinas y cómo debe ser la limpieza de estos utensilios.
En la preparación de biberones entran en juego tres aspectos fundamentales: el agua, la leche y el biberón. Es común fijarse sobre todo en la limpieza y desinfección del biberón y la tetina pero, ¿qué pasa con el agua? Es necesario utilizar materia prima segura, por lo que hay que cerciorarse de que se puede emplear la del grifo de casa o es mejor optar por agua embotellada. Algunos expertos aconsejan hervir el agua del grifo unos cinco minutos para eliminar posibles microorganismos (al menos hasta los seis meses de edad). El agua embotellada, en cambio, no es preciso hervirla porque, si se ha manipulado del modo correcto, se mantendrá libre de microorganismos patógenos.
En el caso de la leche, se trata de un producto de bajo riesgo microbiológico, ya que los casos de contaminación de este tipo de alimentos no son habituales. Siempre deberán respetarse las fechas de uso, las condiciones de conservación recomendadas por el fabricante y, después de abrir el envase, mantenerlo cerrado de forma hermética en un lugar fresco y seco.

Tetinas y biberones, ¿esterilizar o no?

En el documento ‘Cómo preparar biberones de alimentos para lactantes en casa’, la Organización Mundial de la Salud enumera algunas recomendaciones para evitar que las preparaciones en polvo contengan bacterias nocivas. Una de las más destacadas es la limpieza, para la que es imprescindible lavarse las manos con agua y jabón y secarlas bien antes de preparar el biberón. Además de las manos, los utensilios que se utilicen también deben limpiarse bien, preferiblemente con un cepillo limpio especial para biberones y tetinas. Es importante, en este aspecto, entretenerse en los rincones y zonas de difícil acceso. También recomienda, una vez limpios, la esterilización, bien con un aparato destinado a ello o con agua hirviendo.

No es necesario esterilizar los biberones y tetinas cada vez que se usan, sí lavarlos bien evitando restos de leche en rincones

Además, los expertos de la OMS aconsejan preparar el biberón justo antes de la toma, no con antelación. El alimento preparado “ofrece las condiciones idóneas para la proliferación de bacterias, sobre todo si se mantiene a temperatura ambiente”, asegura la OMS. Si no hay más remedio que tener que prepararlo horas antes de la toma, deberán enfriarse lo más rápido posible y conservar en la nevera.
Si bien estas recomendaciones (desinfección y esterilización) han servido durante muchos años, ahora parece que estos dos procedimientos no serían necesarios. La Asociación Española de Pediatría justifica estas acciones en que hace unos años las condiciones higiénicas en las casas dejaban mucho que desear y el acceso a agua potable no era como el actual, por lo que la esterilización garantizaba la eliminación de una posible contaminación bacteriana. Pero todo esto ha cambiado, aunque las empresas de leches artificiales continúan explicando en la etiqueta cómo esterilizar el biberón, pero no mencionan, destaca la AEP, que antes de preparar un biberón es muy importante lavarse bien las manos, imprescindible para evitar contaminaciones. Y es que de nada sirve esterilizar biberones y otros utensilios, si no se manipulan con las manos limpias. Según la AEP, hay estudios que demuestran que no hay diferencias entre los biberones lavados y los esterilizados. En esta misma línea se pronuncia la American Academy of Pediatrics (AAP), que aconseja la esterilización de biberones, tetinas y chupetes antes de usarlos por primera vez; para el resto de ocasiones recomienda lavarlos con detergente. Por tanto, no es necesario esterilizar los biberones y tetinas, si se tiene una higiene adecuada, como tampoco es preciso que las madres que amamantan se esterilicen los pechos.

La higiene, clave en la seguridad de los biberones

La esterilización puede dar, en ocasiones, una falta sensación de seguridad. Lo más importante, por tanto, es mantener una higiene de las manos adecuada antes de preparar los biberones y una limpieza correcta de los biberones después de cada uso. Los siguientes pasos pueden ayudar a conseguirlo:
  • Lavarse bien las manos antes de preparar el biberón.
  • Tirar la leche que sobra, no guardarla para otra toma.
  • Fregar bien el biberón y la tetina con agua templada y jabón, eliminando los restos de leche con un cepillo largo, sin olvidarse de la rosca y el cuello del biberón. Se puede dar la vuelta a la tetina para llegar a todos los rincones. Enjuagar bien para quitar todo el jabón.
  • Dejar que se sequen bien al aire.
  • Guardar biberones y chupetes en un recipiente limpio y tapado para que no llegue el polvo.

Hay biberones de vidrio o plástico. Ambos resisten altas temperaturas sin degradarse ni liberar sustancias tóxicas. En general, los biberones de cristal se usan durante los primeros meses, mientras que los de plástico son más apropiados para cuando el niño ya empieza a manipularlos.
Otro aspecto muy importante es el tiempo que se puede mantener el biberón preparado. Se debe tener en cuenta que la leche es un alimento que se contamina a temperatura ambiente, lo que obliga a conservarla en el frigorífico. A la hora de calentar el biberón, el microondas puede dejar zonas frías, mientras que los calientabiberones también pueden aumentar la contaminación microbiana. Los restos de leche que queden no se guardarán, ni siquiera en la nevera.
También deben extremarse las medidas en la preparación de biberones para todo el día. En este caso, se pondrá la medida de agua y la leche en un envase aparte. Se conservará el agua en frío (en termo o similar) y, cuando se necesite prepararlo, hay que calentar el agua y añadir la leche. También se puede guardar caliente, con un termo específico para ello.

Lavar, desinfectar o esterilizar

No es lo mismo lavar que desinfectar y esterilizar. Son tres conceptos distintos para tres funciones diferentes. La limpieza elimina los restos de las superficies y se hace con agua y un detergente. La desinfección consiste en acabar con las bacterias a través de productos bactericidas o germicidas. La esterilización destruye los microorganismos existentes. Para la esterilización se necesitan utensilios especializados o hacer hervir agua, uno de los procesos más tradicionales. Para algunos expertos alergólogos, una higiene excesiva, junto con otros factores, puede incrementar las alergias alimentarias.

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