jueves, 31 de marzo de 2011

Consecuencias de la intervención gubernamental en el mercado de la carne



Como ha venido advirtiendo la Sociedad Rural Argentina, la implementación por parte del Gobierno de políticas que falazmente suponían cuidar la “mesa de los argentinos” hacen que, paradójicamente, sean los consumidores quienes hoy enfrenten el aumento de los precios de la carne en el mostrador. En efecto, la intervención gubernamental en el mercado de la carne que comenzó en 2005 con la fijación del peso mínimo de faena, y que continuó con el aumento de los derechos de exportación, con la intervención a los mercados concentrados a través de la implementación de precios máximos, así como con el cierre de las exportaciones redundó en una menor oferta de carne en el largo plazo.



Se redujo en un 20% el stock bovino, desaparecieron miles de productores, observamos una estrepitosa caída de las exportaciones y del consumo de carne en 15 kilos por habitante por año. El efecto irreversible en el corto plazo es el aumento de los precios de la carne. La industria de la carne también se ha visto perjudicada por la disminución de la oferta de hacienda que se manifiesta a través del cierre de una veintena de frigoríficos afectando a más de 10.000 trabajadores.



Hoy, una vez más, y ante una menor faena, el gobierno continúa con las erróneas políticas que podrían traer un nuevo aumento de los precios. Desde hace varios años prevenimos que el desaliento de la producción haría que miles de productores liquidaran vientres, que nos comiéramos las vacas. En consecuencia, hoy producimos menos terneros y menos kilos de carne.



Hemos empeñado el futuro y nos quedamos sin reservas. Para volver a recuperar el stock perdido necesitamos al menos cinco años. Pero, además resulta indispensable que se implemente una política ganadera de largo plazo que contemple a las exportaciones como uno de sus puntos fundamentales. Esto permitirá impulsar la inversión y generar más carne para proveerla en forma accesible a los argentinos y aprovechar la demanda internacional.



Es primordial que se dejen de intervenir los mercados. Sólo así se generarán las condiciones necesarias y el atractivo suficiente para volver a invertir en esta actividad. Sólo así la ganadería podrá expresar todo su potencial, y recuperar el espacio que perdió en el mercado internacional, fomentando a la vez el arraigo y el bienestar en las comunidades del interior.

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