viernes, 26 de marzo de 2021

Soja y maíz versus miel: las abejas están amenazadas por los agroquímicos

 


“La cría intensiva de animales y la producción actual de granos conspira contra las plantas y sin flores no hay miel”, dijeron a Carbono News desde la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA)


Aunque parezca increíble, casi todas las comidas que ingerimos a diario nos las proporcionan, directa o indirectamente, las abejas. Estos nobles insectos voladores polinizan las plantas y por ello casi el 70% de los alimentos que se encuentran en la mesa dependen de este proceso natural.

La polinización es la transferencia de polen desde los estambres hasta los óvulos de la flor. Gracias a este movimiento sincronizado se da la germinación y fecundación que permiten producir semillas y frutos.

Las abejas, además, fabrican uno de los productos más dulces del planeta: la miel, un alimento casi perfecto que es muy rico en nutrientes y minerales, y que se consigue sin necesidad de grandes inversiones.

(Pixabay)

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Se trata de una sustancia con muchas bondades, que van desde propiedades curativas para el corazón y la piel, hasta una ayuda eficaz para la digestión y el descanso.

La Cámara Argentina de Exportadores ubica a ese país como el segundo productor mundial en el último lustro. En el ranking mundial Brasil está octavo y Uruguay decimosexto.

En la Argentina, existen unos 12.000 productores de miel que obtienen su mercadería de más de tres millones de colmenas. Pero, a pesar del liderazgo regional, el número de emprendimientos está en descenso año tras año.

¿Qué es lo que ocurre?

La frontera de la agricultura en las pampas avanza de manera progresiva y acorrala a las flores silvestres que las abejas necesitan como al aire para poder vivir. Casi todo el espacio disponible en los campos se destina al cultivo de soja y maíz.

Por otro lado, el uso de herbicidas y plaguicidas para proteger a esos cultivos conspira contra la producción apícola. Es que los productos utilizados para mejorar y proteger a los sembradíos industriales son tóxicos y dañan a la población de abejas.PlayLas abejas están amenazadas por los agroquímicos

Abejas limpiadoras, nodrizas, cereras, almacenadoras, guardianas, ventiladoras, reinas y zánganos sucumben ante el avance de los productos transgénicos que consumen toneladas de fertilizantes.

Concretamente, la profesión de apicultor está desapareciendo para convertirse cada vez más en un hobbie. Los jóvenes prefieren dedicarse a labores más rentables y, a menudo, menos sacrificadas.

Consultado por Carbono.news, Pedro Kaufmann, secretario de la Mesa Directiva de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), sostuvo: “Nuestro país se encuentra entre los cinco que más agroquímicos utiliza en el planeta. Herbicidas, como el glifosato, insecticidas y fungicidas suman un total de 500 millones de litros por año que terminan en el aire, el agua y la tierra. Estamos hablando de unos 11 litros por cada habitante cada 12 meses. Todo esto ha generado un serio deterioro de las colonias de abejas. Si las matamos el conjunto de la cadena alimentaria podría estar en peligro”.

(Pixabay)

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Además, los rindes de la actividad vienen bajando década tras década, según datos oficiales de SADA. “Hace 50 o 60 años, antes de la consolidación del modelo agroindustrial, una colmena podía generar hasta 100 kilos anuales de miel. Hoy, los números oscilan entre 15, 20 y hasta 30 kilos cada año. La cría intensiva de animales y la producción actual de granos conspira contra las plantas y sin flores no hay miel. Se necesita una apicultura profesional, con alta capacitación. No podemos transformar a esta importante fuente de divisas en un mero entretenimiento de fin de semana”, pidió Kaufmann.

“El sistema basado en semillas de diseño, apoyado por la industria química, está modificando muy rápidamente nuestro ambiente y muchos insectos no alcanzan a adaptarse a las nuevas condiciones. Las bondades de la apicultura deberían ser mejor difundidas para que la sociedad en su conjunto pudiera valorar su utilidad”, cerró.

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