sábado, 27 de febrero de 2021

Fertilización integral, la más efectiva para cultivar mora

 


Entre la fertilización química, la orgánica y la integral, esta última –a la que se le agregaron biofertilizantes– demostró mejorar de manera significativa el rendimiento del cultivo y la calidad de los frutos. Los biofertilizantes son microorganismos benéficos, una mezcla de cepas microbianas –como hongos y bacterias– que cumplen la función de mejorar la nutrición del suelo con diferentes actividades biológicas como la fijación de nitrógeno, la movilización de fósforo y de otros minerales, y la asociación micorrizal; además son promotores de crecimiento vegetal.

Así lo explica la ingeniera agrónoma Daniela Giraldo Jiménez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien participó en una investigación que buscó evaluar el efecto de la fertilización a base de fuentes químicas y orgánicas, y además determinar cómo influyen los microorganismos benéficos (biofertilizantes) en la nutrición de la especie.

Este estudio forma parte del proyecto “Incremento de la competitividad sostenible en la agricultura de ladera en todo el Valle del Cauca, occidente”, administrado y ejecutado por la UNAL Sede Palmira y dirigido por Pedro Zapata, asesor del cultivo de mora del proyecto.

Los análisis se hicieron mediante una investigación participativa en la finca Potosí –productora de mora– del corregimiento La Magdalena, en Guacarí (Valle del Cauca), donde se tienen sembradas 1.600 plantas de mora (Rubus glaucus Benth) variedad Castilla, ecotipo sin espinas, distribuidas en cinco lotes, tres de los cuales se tomaron para establecer los tratamientos.

Estos consistieron en seis planes de fertilización: química, orgánica y combinada (química y orgánica). Las aplicaciones se realizaron mensualmente y la dosis de cada uno de los tratamientos, que también contenía biofertilizantes, se determinó según el análisis inicial del suelo, pues lo importante era suplir sus necesidades nutricionales cada mes.

Se analizaron tanto macronutrientes –nitrógeno, fósforo y potasio– como meso y micronutrientes –azufre, magnesio, calcio, boro, zinc, cobre–. Las variables evaluadas con todo el proceso fueron el rendimiento y la calidad de fruto; en la primera se analizó la producción y el número de frutos, y en la segunda el diámetro, la longitud y la concentración de sólidos solubles totales (azúcares).

Producción y frutos

En términos de producción, los investigadores observaron que el plan de fertilización que obtuvo el mejor resultado fue el que combinaba fertilizantes químicos y orgánicos (compostaje y lombricompuesto), ya que produjo 2,39 kilos por planta en promedio mensual, mientras que antes se producía alrededor de 1,5 kilos.

Sobre este plan, la ingeniera Giraldo señala que “se trabaja una fertilización integral, pues se maneja tanto la materia orgánica como la fertilización química”.

Sin embargo también destaca que la fertilización solo orgánica –que es a base de compostaje y lombricompuesto y se aplica a nivel foliar– también obtuvo uno de los mejores resultados: 2,26 kilos mensuales por planta, por lo que se considera una estrategia alternativa para aquellos productores que desean establecer sistemas productivos agroecológicos.

En cuanto a la asociación, uno de los objetivos era reconocer qué planes mejoraban la concentración de azúcares, ya que comercialmente algunos sectores les exigen a los productores una buena concentración de estos para conservarles el precio de la fruta o para ampliar la comercialización.

Por eso se pudo determinar que al aplicarle microorganismos al tratamiento combinado –que es integral y tiene buena producción– tenía el efecto de aumentar las concentraciones de azúcares en el fruto. En promedio, la mora tiene de 6,5 a 7 grados Brix, pero en la investigación se obtuvieron hasta 7,5 u 8 grados Brix.

Es importante mencionar que como el cultivo de mora siempre ha sido de economía campesina (agricultores familiares), el tema de la investigación aún está en crecimiento: “todavía se desconocen los requerimientos nutricionales propios de la especie, y sobre todo en diferentes fases fenológicas”, señala la ingeniera Giraldo.

Por lo anterior, las investigaciones como esta son importantes pues –en este caso– representan aportes significativos a la etapa de producción, reflejados en datos que podrían ser determinantes para disminuir impactos ambientales, mejorar los rendimientos y la calidad de la mora, e incluso para potenciar la comercialización de este cultivo.

Esta investigación fue apoyada por la Asociación de Fruticultores y Mujeres Transformadoras de Productos Agropecuarios (Frutymat).

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