lunes, 30 de julio de 2018

Apuestan a que el campo aporte hasta dos puntos al PBI en el 2019 electoral


Representaría hasta el 80% del 2,5% del crecimiento anual. Se anticipan US$ 10 mil más en exportaciones, aunque advierten que “la soja ya no es el negocio dinamizador que era”.
En medio de los recortes para obra pública y su consecuente impacto en la actividad económica, el Gobierno abraza la idea de que una posible cosecha récord en 2019 le asegure las divisas y el dinamismo necesario para llegar con tranquilidad a las elecciones.
Según los cálculos de los economistas, sin sequía y con inversiones, el campo podría explicar entre un punto y medio y dos del PBI, lo que implicaría entre un 60 y 80% del crecimiento estimado para el año próximo, aunque hay cálculos conservadores que no llevan mucho más allá de un punto y medio al PBI total en 2019 de elecciones.
La negativa oficial de frenar la baja de retenciones a la soja, pese a las recomendaciones del FMI, es un indicativo de la apuesta por el motor agrícola ya que la intención es que durante la próxima campaña se siembre en cada centímetro de tierra.
Según una encuesta del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el 72% de los productores prevé realizar inversiones en los próximos cinco años. En los próximos doce meses la tendencia es menos clara. El 50% de los medianos dice que sí aunque solo el 32% de los grandes productores responde afirmativamente.
Algunos analistas se animan a pronosticar que un buen rendimiento del agro puede equilibrar la balanza comercial argentina durante el año que viene. Es temprano para relajarse en la idea de que la campaña agrícola vaya a ser histórica, principalmente por la baja de precios.
“De no mediar un factor negativo, como la sequía de este año, nuestras proyecciones indican que el sector podría estar en condiciones de lograr que Argentina elimine su déficit comercial en 2019”, pronosticó el presidente del Centro de Exportadores de Cereales y de la Cámara de la Industria Aceitera, Gustavo Idígoras. El especialista añadió: “En 2018, el complejo cerealero oleaginoso va a haber exportado US$ 22.500 millones y esperamos que el año que viene, US$ 32.500 millones”.
Por su parte, Ezequiel de Freijo, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural, consideró que las exportaciones de 2019 podrían superar “en ocho mil millones de dólares las de este año”, en línea con lo anunciado por el presidente de la SRA, Daniel Pelegrina. En sintonía con los pronósticos optimistas, Fausto Spotorno, de OJF & Asociados, había mencionado en la semana que el campo podría aportar dos puntos extras al PBI del año que viene.
Quien discrepa de estas proyecciones es el especialista en agronegocios Salvador Di Stéfano. “La soja no es el negocio dinamizador que era y los precios están en el nivel más bajo de los últimos diez años”, destacó.
Parte de las expectativas que despierta la próxima campaña tiene que ver con un aumento en el precio internacional del trigo, que se disparó esta semana. Sin embargo, Di Stéfano apuntó: “Acá se cosechan 20 millones de toneladas de trigo, 40 de maíz y 60 de soja. Si el precio de la soja sigue en un nivel bajo, se complica”.
Por su parte, Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario, añadió: “Los precios internacionales están volátiles, por el conflicto entre China y Estados Unidos. Y como es un tema político, es difícil de predecir qué pasará”. Pese a la aclaración, Terré es optimista respecto de la próxima campaña. De hecho, hace un mes participó en la elaboración de un documento que proyecta una siembra de 37 millones de hectáreas y una inversión total de US$ 10.100 millones.
Tanto el Gobierno como la mayoría de los analistas del sector confían en que el clima será un factor clave para un salto productivo, aunque el director del Instituto de Clima y Agua del INTA, Carlos Di Bella, prefirió ser cauto: “Los pronósticos para La Pampa húmeda y gran parte del país, en materia de agua en el suelo y clima, son positivos, pero es muy pronto para asegurar una cosecha récord. Para la soja y el maíz los meses críticos son enero y febrero, por lo que habría que esperar a octubre o noviembre para tener mayores certezas”.
Más allá de que las esperanzas están depositados en el complejo oleaginoso cerealero, la recuperación de la ganadería es otra de las cartas que espera jugar el Gobierno. En este sentido, De Freijo puntualizó: “Gracias a la apertura del mercado chino, las exportaciones ganaderas crecieron un 60% interanual en el primer semestre de este año y esperamos que sigan creciendo en 2019”. Asimismo, el analista le restó relevancia a la reciente exportación de carne patagónica a Japón. “Es una nota de color, ya que es solo carne patagónica y representa una porción pequeña del mercado”.
Trabajo. Desde el Gobierno aspiran a que una buena campaña agrícola traccione el empleo. “Si comparás 2015 con 2017, creció un 82% la venta de tractores y un 110% la de cosechadoras”, marcó De Freijo. “Si sale todo bien, todo ese movimiento se puede reactivar”.
Idígoras agregó: “Se habla de un 40% de aumento en las ventas de fertilizantes por la buena campaña que está teniendo el trigo y se espera que el movimiento de camiones que llegan a Rosario aumente significativamente”.

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