
La arroba del ajo chino cuesta 160 bolivianos, un 40% menos que el nacional. Los comerciantes lo prefieren por su precio. Llega al país vía contrabando.
Ajo chino de contrabando inunda mercado y afecta a productores Una comerciante de la calle Chorolque muestra el ajo “chino-boliviano”.
El ajo chino, que es internado al país por la vía del contrabando, inunda el mercado local y se vende en un 40% menos que el producto nacional, lo que golpea a los agricultores nacionales concentrados en los valles de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, principalmente.
En un recorrido que Página Siete realizó ayer por los tambos del pasaje Ortega y la calle Chorolque, de la sede de Gobierno, se comprobó que las comerciantes ofrecen tres tipos de ajo: nacional, chino y peruano.
“Hace cuatro años, más o menos, que comenzó a llegar el ajo chino. Recibí una sola vez, tiene buena apariencia, pero nada de sabor, parece corcho. Es más barato que el nacional, por eso hay mucho comerciante que agarra”, explicó Marcelo Alba, quien vende frutos secos y otras especias en el pasaje Ortega.
En los mercados más populosos de la ciudad, el precio de la arroba de ajo nacional oscila entre los 190 y 200 bolivianos, mientras que el de origen chino cuesta de 160 a 170 bolivianos.
“Se consigue ajo chino todo el año, pero se vende más por esta época, cuando es invierno y ya no llega mucho de Tarija ni de Cochabamba”, detalló Alba.
En el caso del ajo peruano, las comerciantes de la calle Chorolque consultadas por este medio comentaron que “es menudo” y sirve “sólo para ciertas comidas”, a diferencia del producto nacional, que es utilizado hasta por los naturistas.
“Ajo chino y peruano llega de contrabando, por el Desaguadero. Aquí vienen a ofrecernos, muchos compran por el precio y porque en la helada (invierno) un poquito rebaja siempre lo que traen de Tarija, de Chuquisaca, de esos lados”, sostuvo doña Claudina, propietaria de un puesto que está cerca de la avenida Buenos Aires.
En el caso de la señora Arminda, además de las tres variedades mencionadas, agregó a su oferta el ajo “chino-boliviano”, que también ofrecen otras comerciantes de la zona.
“Recién está comenzando a aparecer, han usado la semilla de los ajos chinos, que son bien bonitos, para producir en Cochabamba y Chuquisaca, de ahí traen. Tiene bonita cara y buen sabor”, contó Arminda.
El precio de la libra de este tipo de ajo cuesta 10 bolivianos, mientras que la misma cantidad del producto de procedencia china o peruana cuesta ocho bolivianos.
“Tenemos puntos de control fronterizo, para realizar la verificación de productos vegetales, que los alimentos tengan los permisos fitosanitarios de importación, pero como el contrabando es incontrolado, entonces los productos sin permisos igual entran, mayormente por Desaguadero y Guaqui”, reconoció Marco Machicado, funcionario del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) de La Paz.
Al respecto, el director de Planificación del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, Nilo Candia, informó que por cuestiones del clima ingresan al país ciertos productos, entre ellos el ajo chino y peruano.
“Tenemos algunas debilidades en la producción por cuestiones climatológicas. (En el caso del ajo) tendríamos que revisar exactamente cuánto (llega), porque eso se registra, pero ahora no dispongo de esa información”, declaró Candia.
Observan uso de pesticidas en los cultivos del gigante asiático
Un documento publicado en el portal forotransporteprofesional.es advierte que en China muchos agricultores utilizan pesticidas ilegales y perjudiciales para acelerar la cosecha del ajo con el objetivo de subir la producción.
Cita un informe del Ministerio de Protección del Medio Ambiente y el Ministerio de Tierras y Recursos de China, publicado en 2014, que mostró que casi una quinta parte del suelo de ese país está contaminada por cadmio y arsénico, así como cantidades excesivas de pesticidas y fertilizantes, cuyo uso prohíben varios países.
Al igual que lo comentado por los comerciantes consultados por este medio, en la página web antes citada se explica que el ajo chino “tiene buen aspecto, suele ser grande y blanco, pero es pobre en sabor”.
En cuanto a las regulaciones de internación, la Unidad Nacional de Sanidad Vegetal, dependiente del Senasag, exige a los importadores la presentación del Permiso Fitosanitario de Importación (PFI).
Asimismo, entre la documentación requerida por la autoridad está la presentación del certificado que acredite el “origen vegetal con carácter orgánico” del producto, emitido por el país de origen.
La fuente consultada en el Senasag sostuvo que las certificaciones garantizan la calidad del producto importado en Bolivia.-
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