"Típico de Italia. Concedemos licencias de cultivo y vendemos nuestras uvas patentadas por todo el mundo sin problema; el único país que nos da problemas es Italia", asegura Maurizio Ventura, gerente de concesión de licencias para Europa en Sun World.
"Es como si una empresa que dedica todos sus esfuerzos en la creación de una marca, un envase o un eslogan viese copiada sus ideas por otro".
Michele Melillo, Maurizio Ventura y Marzia Zani, en el estand de Sun World.
Se tiende a creer que la fraudulencia vale la pena. Sin embargo, la opinión pública es cada vez más sensible a las cuestiones de honestidad y transparencia.
"Violar una patente vegetal significa que los negocios honestos pierden competitividad. No es casualidad que algunos obtentores se nieguen a compartir los productos más exitosos con los productores italianos".
Y si hablamos de la innovación varietal como herramienta para hacer destacar un producto, la idea de no ser tomado en cuenta debe de tener algún efecto sobre la empresa obtentora.
Por descontado, las nuevas variedades ofrecen ventajas en términos de productividad o menores costes de cultivo. Y, por supuesto, la mayoría de las ventajas son para los productores.
Los creadores de nuevas variedades ofrecen un servicio para los productores y los comerciantes, puesto que ponen a su disposición genes mejores que los anteriores. La innovación es el motor del crecimiento.
"Los productores y los comerciantes pagan al resto de sus proveedores, así que no entendemos por qué no habría que pagar a los proveedores de innovación (mediante regalías)".
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