La frescura de las verduras es muy importante, tanto para el negocio de catering, como para el consumo interno. Los supermercados suelen rociar agua en las hortalizas de hoja para que se vean frescas y, sobre todo, para que sea imposible evaluar cuánto tiempo han estado en el estante. Sin embargo, no es posible almacenar estas verduras por mucho tiempo, ya que pueden pudrirse rápidamente. Por lo tanto, es importante utilizar herramientas de monitoreo rápidas y fáciles que puedan evaluar la frescura.

Investigadores de la Universidad de Jiangnan (China) analizaron el grado de frescura de la espinaca, el repollo y la lechuga después de unos días expuestos. Midieron la fluorescencia de la clorofila cada media hora durante tres días. Los datos se analizaron, y se encontró la correlación de los parámetros de ChlF con la frescura y el tiempo de almacenamiento.
Los investigadores identificaron algunos índices que pueden utilizarse como herramientas de detección temprana, para verificar la frescura de las hortalizas de hoja. El agua rociada hace que sea difícil evaluar inicialmente la frescura, pero estos índices permiten evaluarla después de 2 a 2,5 días en los estantes.
La investigación continuará evaluando la frescura de las hortalizas de hoja en diferentes condiciones de venta, es decir, temperatura y método de humectación, y también la evaluará en nuevas variedades.
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