Los tamberos de nuestro país vienen siendo afectados por diversas circunstancias negativas, tanto climáticas como económicas. En nuestra región la mayoría de los productores que se mantuvieron en la actividad pudo dejar atrás los excesos hídricos, aunque el fenómeno continúa en otras zonas. Por ejemplo en la provincia de Buenos Aires se registra una importante cantidad de hectáreas muy afectadas por las inundaciones, con perjuicios a distintos sectores agropecuarios.
Desde la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste (CAPROLECOBA), una entidad que gestiona por los tamberos como lo hace MEPROLSAFE en nuestra provincia, expresan su preocupación por la situación climática, que afecta fundamentalmente los caminos rurales. Dialogamos con Francisco Verges, presidente de la entidad, quien nos contó que "muestra cuenca es bastante amplia, tenemos 28 distritos dentro de la provincia de Buenos Aires, agarramos todo el oeste y de norte a sur. La situación en la mayoría de los distritos es de complicada a muy complicada, estamos con muchos problemas de caminos, mucha intransitabilidad. Los que llevamos muchos años en esto sabemos que con el agua dentro del campo, en cierta medida, uno se puede acomodar para producir de una u otra manera. Cuando llega a un punto límite lo que termina sacándonos de la cancha a los productores lecheros es poder entrar y salir del campo, el camino. Es una producción bastante intensa con respecto a las demás producciones agropecuarias y requerimos todos los días poder sacar la leche, todos los días poder meter los insumos. Con familias, niños viviendo dentro de los campos, que tienen que hacer la vida como cualquiera, ir al colegio, salir a un hospital, tener asistencia y cuando no hay caminos la cosa se pone muy complicada. Ahí es donde un productor toma la decisión lamentablemente de tener que cerrar su establecimiento".
Respecto de la producción que se registra en este momento Francisco puntualizó que "hay partidos de nuestra cuenca que ya llevan un año y medio, dos años sufriendo las inclemencias del tiempo, amén del negocio económico, la actividad que recién ahora para aquellos que no están sufriendo las inclemencias se están acomodando un poco. Algunos están teniendo un respiro pero veníamos de dos años en los que el negocio fue realmente muy malo. Esto sumado al agua, la ecuación es muy perjudicial".
Respecto a los niveles de rentabilidad que se han logrado explicó que "sirven básicamente para pagar deudas, para realizar inversiones muy postergadas. Inversiones importantísimas que uno tiene que hacer para poder producir, pero totalmente postergadas. Creo que el negocio para el que no está complicado con el agua hoy es potable, pero no es para tirar manteca al techo ni mucho menos. Simplemente está sirviendo para poder levantar, como se dice habitualmente, el muerto que venimos acarreando hace dos, tres años".
Sobre el cierre de tambos detalló que se registraron "muchos cierres, de diversa magnitud. No estamos observando que son cierres de tambos chicos o medianos, se dan con los grandes también. Es un tema muy coyuntural, al que le toca le toca. Hay un camino que está bueno, no tiene problemas, y a los 3 kilómetros está muy complicado, genera quizás que un productor cierre. En cuanto al tema económico lo que hemos visto más que nada fue decisiones de empresarios de cambiar el negocio. Ese fue el motivo principal por el cual han cerrado desde lo económico".
En nuestra zona sobreviven por cuestiones hereditarias, históricas, de tradición familiar, pero casi todas son explotaciones mixtas y en el oeste bonaerense la situación es similar. "Es realmente así también aquí. El que tiene una explotación mixta, que tiene la posibilidad de tener otras armas dentro de esa actividad agropecuaria tiene otra fortaleza para poder sobrellevar el muy mal momento que hemos pasado del negocio lechero. Los que estaban abocados 100% a la producción láctea son los que estaban resistiendo. Igualmente convengamos que los tamberos somos bastante tozudos, el que hace tambo es porque le gusta y no lo deja tan fácil. No es una decisión tan fácil de tomar y decir cambio de explotación. Normalmente lo que vemos es que uno trata de resistir hasta las últimas consecuencias", remarcó el presidente de CAPROLECOBA.
Respecto de la producción que se registra en este momento Francisco puntualizó que "hay partidos de nuestra cuenca que ya llevan un año y medio, dos años sufriendo las inclemencias del tiempo, amén del negocio económico, la actividad que recién ahora para aquellos que no están sufriendo las inclemencias se están acomodando un poco. Algunos están teniendo un respiro pero veníamos de dos años en los que el negocio fue realmente muy malo. Esto sumado al agua, la ecuación es muy perjudicial".
Respecto a los niveles de rentabilidad que se han logrado explicó que "sirven básicamente para pagar deudas, para realizar inversiones muy postergadas. Inversiones importantísimas que uno tiene que hacer para poder producir, pero totalmente postergadas. Creo que el negocio para el que no está complicado con el agua hoy es potable, pero no es para tirar manteca al techo ni mucho menos. Simplemente está sirviendo para poder levantar, como se dice habitualmente, el muerto que venimos acarreando hace dos, tres años".
Sobre el cierre de tambos detalló que se registraron "muchos cierres, de diversa magnitud. No estamos observando que son cierres de tambos chicos o medianos, se dan con los grandes también. Es un tema muy coyuntural, al que le toca le toca. Hay un camino que está bueno, no tiene problemas, y a los 3 kilómetros está muy complicado, genera quizás que un productor cierre. En cuanto al tema económico lo que hemos visto más que nada fue decisiones de empresarios de cambiar el negocio. Ese fue el motivo principal por el cual han cerrado desde lo económico".
En nuestra zona sobreviven por cuestiones hereditarias, históricas, de tradición familiar, pero casi todas son explotaciones mixtas y en el oeste bonaerense la situación es similar. "Es realmente así también aquí. El que tiene una explotación mixta, que tiene la posibilidad de tener otras armas dentro de esa actividad agropecuaria tiene otra fortaleza para poder sobrellevar el muy mal momento que hemos pasado del negocio lechero. Los que estaban abocados 100% a la producción láctea son los que estaban resistiendo. Igualmente convengamos que los tamberos somos bastante tozudos, el que hace tambo es porque le gusta y no lo deja tan fácil. No es una decisión tan fácil de tomar y decir cambio de explotación. Normalmente lo que vemos es que uno trata de resistir hasta las últimas consecuencias", remarcó el presidente de CAPROLECOBA.
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