En el marco de la 83° Exposición Rural de Río Gallegos y 48° Industrial y Comercial.
Este año tenemos doble responsabilidad institucional pues desde Río Gallegos también nos toca la conducción de la FIAS, y todos somos FIAS. Con un buen núcleo de delegados y representantes provinciales, nos hemos propuesto potenciar la institución para poder servir mejor a nuestros 600 o más productores en actividad.
Entre todos hemos acordado que la primera medida concreta es poner en funcionamiento el “Instituto para la Ganadería de Santa Cruz”, que fue formalizada en el 2010 mediante la Ley 3144. Hoy le estamos solicitando al ejecutivo provincial el decreto reglamentario correspondiente para comenzar a trabajar cuanto antes en el mismo.
Este Instituto será dirigido y financiado con los propios aportes del sector, cuyo objeto es apoyar las estrategias para el mejoramiento y desarrollo agroindustrial en la provincia. Lo integrarán diferentes organismos públicos y privados que directa o indirectamente tienen que ver con nuestra actividad.
Durante el año 2016 han habido múltiples señales de madurez y no solo hemos podido organizarnos mejor, sino que junto a la autoridad de aplicación de la provincia, el INTA, el Ministerio de la Producción, el SENASA, la UEP de la Ley Ovina, Agricultura Familiar, la COPROSA, Policía provincial, la FLA, la CAFROPAT y las Federaciones Rurales de la Patagonia, hemos ido convergiendo desde distintas direcciones para focalizarnos en muchos objetivos comunes: el manejo de la fauna, el funcionamiento de la Ley Ovina, la eliminación de la sarna, el desarrollo de las técnicas de suplementación estratégica, la eliminación de las retenciones, el costo patagónico, la delincuencia rural, la emergencia agropecuaria, la calidad de nuestros productos, la genética, los paradigmas de producción futura, la calidad de vida en el campo, entre algunos otros.
Si bien avizoramos luces verdes en el horizonte, aun estamos en amarillo, naranja y rojo en varios frentes.
Regionalmente han desaparecido las diásporas generadas por las zonas A, B y Sur de la aftosa, y Patagonia vuelve a ser una sola. La hacienda lanar y vacuna ahora transita por toda la región y los precios se han ido acomodando de acuerdo a la oferta y la demanda. Las cinco provincias patagónicas nos apoyamos mutuamente en varios temas centrales: La conservación de la Barrera en el Rio Colorado, cuyo funcionamiento actualmente asusta. Y no solo hablamos de aftosa, sino de consolidar nuestras provincias como libres de muchas enfermedades, como han ido avanzando en Chubut y Tierra del Fuego.
Insistimos con la prohibición del ingreso del asado con hueso o hueso plano del norte del país. Nuestro status sanitario no lo tiene cualquiera en el mundo y debe ser el objetivo nacional tratar de equipararse con Patagonia. Mientras nuestros socios comerciales del mundo no aprueben formalmente la unificación sanitaria del resto del país con nosotros, es nuestra obligación defender los intereses patagónicos. No puede ser que 5 o 6 operadores comerciales extra regionales intenten sembrar el terror de los asados a mitad de precio cuando todos los cortes vacunos sin hueso ya ingresan con grandes sobreprecios. Para nosotros esto es cuestión de estado y agradecemos a las autoridades del SENASA y el MINAGRO que así lo entienden.
Celebramos que finalmente se haya organizado un plan provincial y nacional para erradicar la sarna de la provincia de manera definitiva, objetivo que hemos impulsado desde la FIAS hace muchos años.
Aplaudimos la reducción de retenciones y adecuamiento de los reintegros que equiparan a la industria nacional con las exportaciones de lana sucia. El 70% de nuestras lanas se procesan dentro del país y así debería seguir siéndolo pues depender de unos pocos exportadores de lanas en sucio sería de alto riesgo a largo plazo, y esos mercados son mucho más acotados.
En cuanto a la Ley Ovina, nuestra preocupación es mayúscula: aun no se distribuyen los fondos 2017 puesto que la propuesta nacional promueve beneficiar a miles de pequeños tenedores de ovejas y no a productores ovinos que viven casi en exclusividad de la especie. Nos parece irracional que el 70% de los fondos prestables se destinen a tenedores de ovinos que en promedio no superan 25 cabezas por cada uno, mientras que a los productores monocultivo de Santa Cruz le tocarán fondos a repartir que solo alcanzarán para darle créditos al 1 - 2% de los mismos. Apelamos al buen criterio de la Coordinación Nacional para subsanar este problema, que también comparten las demás provincias del sud.
Instrumentos como la Ley Ovina, con un presupuesto estratégico nacional quintuplicado, podría promover un aumento en la producción regional y nacional. El impacto de la Ley Ovina en Patagonia ha sido sustancial en el tiempo y si “desagiamos” los impactos de las sequías, nevadas, fauna y volcanes, hoy sin dudas tendríamos muchos más ovinos que en el año 2.000.
Hemos escuchado de distintas provincias que el Prolana ya cumplió su función. A nuestro juicio, sería un grave error estratégico dejar este tema de lado pues las pequeñas producciones sin los acondicionamientos adecuados, son los que arrastraron por el suelo la imagen negativa de las lanas argentinas por décadas. Como ya lo hemos planteado varias veces en foros y en la CAT, hay que actualizar, fortalecer y potenciar al Prolana para asegurar la mejor calidad, prestigio y precio de nuestras lanas.
La fauna es un capítulo aparte, los problemas son varios y los actores son diversos. En ello, se está avanzando demasiado lentamente. El resumen de todo esto lo definió recientemente un conocido e histórico poblador de la zona de San Julián. “Con profunda angustia, acabo de cerrar el campo: me ganó la fauna”
El retorno del puma y zorro colorado a toda la región ha duplicado la mortandad promedio anual de ovinos: de un histórico 5% ya estamos en un 10% y sin soluciones a la vista. Campos vacíos por abandono u ocupación minera son letales para un productor que no tiene contención. Aquí apelamos una vez más a las autoridades provinciales para ver como podemos solucionar estas cosas entre todos.
Con el guanaco nos está empezando a pasar lo que venimos advirtiendo desde hace varios años: la indiferencia, la incomprensión de la realidad, la falta de una acción global y equilibrada al respecto, están haciendo brotar el odio hacia la especie. Esto era impensado durante mucha décadas puesto que siempre fue emblema y orgullo provincial. Hoy la actual generación de productores ya ha cambiado su sentimiento. Por más que desde la dirigencia agropecuaria hemos evitado usar la palabra PLAGA en todos los foros y encuentros nacionales al respecto, la realidad supera el equilibrio. Lo que más debe preocupar es que la nueva generación de gente de campo ya tiene incorporada la imagen de predador de su actividad de sustento, que además está en jaque por otros motivos. Instalar el odio, o dejarlo instalar, es un grave error estratégico, político y dirigencial.
Cada guanaco come por dos ovejas y su dieta se superpone en un 80% con el del ovino. Eso quiere decir que cada nuevo guanaco equivale a dos ovejas menos, que generaban $ 1.000 por año. Agravado por la sequía 2016 y las de años previos, estamos con apenas dos millones de ovinos, 120 mil vacunos y cada vez menos asalariados en el campo. Las pruebas de esquila en silvestría ya llevan tres años, con alentadores pero dudosos resultados. Las faenas de prueba ya están en marcha y hay que pasar a escala comercial. El campo santacruceño necesita bajar las densidades de manera significativa para equilibrar y controlar su principal patrimonio que es el pastizal, y por otro lado hay una enorme expectativa para poner en valor ésta nueva carne exótica a escala. Hoy aun estamos a merced de timoratos, obtusos y obcecados funcionarios y científicos a nivel regional y nacional, salvando las distancias. Otros ignorantes tienen la liviandad de expresar que la culpa de la desertificación ha sido por de la impericia de los antiguos ganaderos, grosera simplificación de gente inadecuadamente formada en el tema.
Mientras las dilaciones siguen, proliferan las actividades ilícitas y clandestinas. A ver si somos mínimamente capaces de hacer un pan de acción racional como en Chile, por ejemplo. Apelamos a los equilibrados del mundo científico que tengan la sensatez de escuchar a los cientos de productores regionales que están en condiciones de bridar valiosísima información sobre el comportamiento y la evolución del guanaco sin olvidar lo siguiente: El productor ha sido el principal custodio de la especie, pues de otro modo no estaríamos discutiendo si tenemos 1.5 o 2 millones de cabezas en Santa Cruz.
El año 2016 fue uno de los más secos en 80 años. La falta de agua en primavera fue fulminante para la producción de paso y el resultado está a la vista: ovejas en condición corporal 1 y 2 para la parición, con la consiguiente mortandad de más de 400 mil corderos. Agradecemos el pronto despacho por parte de la provincia para determinar la Emergencia Agropecuaria y también ya contamos con la homologación por parte del Comité Nacional. Si las estimaciones se confirman, las pérdidas entrando a 2017 superarán los $ 900 millones, sumando la merma en kilos y calidad de lana, menor cantidad de corderos y refugo, menor calidad y peso de carcasas y mermas proporcionales en vacunos. La mayor preocupación será la pérdida de reposición para el corriente año y la nueva merma de ovinos en la provincia, que afectará severamente los ingresos de la mayoría de los productores pequeños y medianos del centro norte de la provincia.
Esta merma también perjudica el funcionamiento de los frigoríficos locales, quienes cerrarán sus puertas un mes antes de lo habitual por la gran merma de hacienda.
A la falta de competitividad regional por la apreciación artificial del peso y la debilidad del euro y la libra esterlina, se le suma nuestro notable sobrecosto patagónico. Además de las diferencias por logística tanto de ida como de vuelta se le agrega el 20% de costo adicional por zona en todos los sueldos de la cadena agroindustrial. Este sobrecosto, no lo paga ningún cliente y solo se traslada hacia atrás en menores precios para los productos agropecuarios.
La concepción del reembolso patagónico durante la década del ’80 fue en parte para esto y si bien fue cuestionado, cumplió su cometido durante un par de décadas. Si la breve reinstalación del mismo beneficio durante 2016 generó asimetrías con otras actividades, aspiramos al menos que su cancelación fuese reemplazada con algún incentivo regional que compense la lejanía de los productos regionales y renovables. La modificación de los reintegros a las lanas subsanó en parte el problema, mientras que para las exportaciones de carnes ovinas no ha sido así. Los cueros ovinos quedaron de lado y aun tienen un precio referencial de exportación, más un 10% de derechos que inhiben su comercialización. Lo triste es que de los estimados 3.5 millones de cueros nacionales hay varios millones que se queman o tiran a la basura anualmente, ya que la industria nacional solo consume cerca de 1 millón.
Al contrario del escaso valor comercial actual de los cueros, en los últimos años los precios de las lanas han ido en aumento y la carne ovina patagónica ha virado su destino hacia el mercado interno, que con mejor presentación, trazabilidad y penetración, se ha posicionado en el segmento gourmet y de grandes superficies del mercado argentino. Si hoy Argentina quisiera aumentar el consumo de carne ovina de 1 a 1,5 kg per cápita, no tiene la producción para hacerlo.
Volviendo a las persistentes sequías esto nos conduce a nuestro tema central en estos tiempos: la Suplementación Estratégica. La iniciativa de un gran proyecto comenzó a finales de 2014 y junto al INTA se desarrolló un plan de largo plazo para aumentar la producción ovina, vacuna y potencialmente del cerdo, que agregaría un 50% de actividad regional. Por diversas razones la instalación de un polo de silos para descarga marítima en Punta Quilla no se ha podido materializar aun, y lo que no queremos es que se pierda de vista lo siguiente: el sistema pastoril extensivo está agotado para buena parte de la provincia y hay que reconvertir a sistemas intensivos mixtos. Si la viabilidad de la provisión marítima es cuestionada, necesitamos planes alternativos y por ende, ayuda técnica competente. Apelamos a la inteligencia provincial y nacional para que entre todos logremos el cometido de largo plazo: aumento de producción, reconversión de las unidades productivas y arraigo de la vida en el campo, proveyendo herramientas para ello y mejorando las condiciones de vida rural.
Apelamos al CAP y al INTA para la masiva preparación y capacitación en las cuestiones de suplementación, en conjunto con el sector ganadero, los fabricantes de maquinarias, los proveedores de grano y forraje, con los frigoríficos y las empresas laneras. Ya se están cometiendo errores caros por parte de individuos que no tienen el conocimiento necesario, y eso no es sosteniblemente replicable a escala. Seguramente el CAP sea el mejor organismo para coordinar una gran mesa al respecto y necesitamos que dicha institución vuelva a contar con un buen plantel de profesionales, como lo supo tener durante muchas décadas.
También a nivel provincial, debemos abocarnos a la simplificación de los trámites: aunque cueste más dinero, ir por la Guía de Campaña de autogestión, como hacen Chubut y Tierra del Fuego. Actualizar Marcas y Señales y Catastro, para lo cual estamos a disposición. Todo esto se capitalizará mediante un buen sistema de red de comunicación regional, que debe incluir internet como herramienta básica. Se ahorrarían miles de horas en trámites y kilómetros recorridos sin necesidad, convirtiéndolos en horas productivas.
A medida que aumenta el delito rural debido a la facilidad de comunicación con celulares, y consiguientemente el narcotráfico, celebramos que la Policía de la Provincia haya consolidado y puesto en marcha al GEOR en las tres regiones. Nos resta trabajar juntos en las áreas donde la cobertura todavía no es la ideal y los recursos aun escasean.
En nombre de todos los productores ribereños del Río Santa Cruz afectados por las obras de las nuevas represas, sujetos a expropiación de tierras donde se explicita una quita de 200 metros de cada margen que limitaría el acceso esencial de la hacienda al agua, y con su potencial ocupación y reventa de tierras a terceros como se interpreta actualmente, solicitamos formalmente a todos los legisladores provinciales que deroguen o modifiquen la ley 3389/14 al respecto.
El sector apoya estas mega obras pero sin injusticias para nuestros históricos pobladores cuyo arraigo ha desarrollado la región desde hace más de 130 años.
Tenemos pendiente la terminación del Plan Ganadero provincial, que será el eje de trabajo de los próximos 15 años. Otra vez, esto saldrá de un esfuerzo conjunto entre todas las partes intervinientes y promovemos que esto se lleve a cabo durante los próximos 180 días.
Gracias a todas las autoridades presentes por demostrar interés y participación para con nuestra institución. No son muchas las oportunidades cuando las relaciones transversales son buenas y los objetivos son comunes, salvando matices. Es un buen mensaje para el hombre y la mujer de campo, quienes resumen todo lo antedicho en palabras más gráficas y contundentes. Es nuestra responsabilidad como dirigentes llevar adelante la gestión de nuestra Rural y la FIAS, para todos y entre todos.
Miguel O'Byrne, presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos y FIAS.
Entre todos hemos acordado que la primera medida concreta es poner en funcionamiento el “Instituto para la Ganadería de Santa Cruz”, que fue formalizada en el 2010 mediante la Ley 3144. Hoy le estamos solicitando al ejecutivo provincial el decreto reglamentario correspondiente para comenzar a trabajar cuanto antes en el mismo.
Este Instituto será dirigido y financiado con los propios aportes del sector, cuyo objeto es apoyar las estrategias para el mejoramiento y desarrollo agroindustrial en la provincia. Lo integrarán diferentes organismos públicos y privados que directa o indirectamente tienen que ver con nuestra actividad.
Durante el año 2016 han habido múltiples señales de madurez y no solo hemos podido organizarnos mejor, sino que junto a la autoridad de aplicación de la provincia, el INTA, el Ministerio de la Producción, el SENASA, la UEP de la Ley Ovina, Agricultura Familiar, la COPROSA, Policía provincial, la FLA, la CAFROPAT y las Federaciones Rurales de la Patagonia, hemos ido convergiendo desde distintas direcciones para focalizarnos en muchos objetivos comunes: el manejo de la fauna, el funcionamiento de la Ley Ovina, la eliminación de la sarna, el desarrollo de las técnicas de suplementación estratégica, la eliminación de las retenciones, el costo patagónico, la delincuencia rural, la emergencia agropecuaria, la calidad de nuestros productos, la genética, los paradigmas de producción futura, la calidad de vida en el campo, entre algunos otros.
Si bien avizoramos luces verdes en el horizonte, aun estamos en amarillo, naranja y rojo en varios frentes.
Regionalmente han desaparecido las diásporas generadas por las zonas A, B y Sur de la aftosa, y Patagonia vuelve a ser una sola. La hacienda lanar y vacuna ahora transita por toda la región y los precios se han ido acomodando de acuerdo a la oferta y la demanda. Las cinco provincias patagónicas nos apoyamos mutuamente en varios temas centrales: La conservación de la Barrera en el Rio Colorado, cuyo funcionamiento actualmente asusta. Y no solo hablamos de aftosa, sino de consolidar nuestras provincias como libres de muchas enfermedades, como han ido avanzando en Chubut y Tierra del Fuego.
Insistimos con la prohibición del ingreso del asado con hueso o hueso plano del norte del país. Nuestro status sanitario no lo tiene cualquiera en el mundo y debe ser el objetivo nacional tratar de equipararse con Patagonia. Mientras nuestros socios comerciales del mundo no aprueben formalmente la unificación sanitaria del resto del país con nosotros, es nuestra obligación defender los intereses patagónicos. No puede ser que 5 o 6 operadores comerciales extra regionales intenten sembrar el terror de los asados a mitad de precio cuando todos los cortes vacunos sin hueso ya ingresan con grandes sobreprecios. Para nosotros esto es cuestión de estado y agradecemos a las autoridades del SENASA y el MINAGRO que así lo entienden.
Celebramos que finalmente se haya organizado un plan provincial y nacional para erradicar la sarna de la provincia de manera definitiva, objetivo que hemos impulsado desde la FIAS hace muchos años.
Aplaudimos la reducción de retenciones y adecuamiento de los reintegros que equiparan a la industria nacional con las exportaciones de lana sucia. El 70% de nuestras lanas se procesan dentro del país y así debería seguir siéndolo pues depender de unos pocos exportadores de lanas en sucio sería de alto riesgo a largo plazo, y esos mercados son mucho más acotados.
En cuanto a la Ley Ovina, nuestra preocupación es mayúscula: aun no se distribuyen los fondos 2017 puesto que la propuesta nacional promueve beneficiar a miles de pequeños tenedores de ovejas y no a productores ovinos que viven casi en exclusividad de la especie. Nos parece irracional que el 70% de los fondos prestables se destinen a tenedores de ovinos que en promedio no superan 25 cabezas por cada uno, mientras que a los productores monocultivo de Santa Cruz le tocarán fondos a repartir que solo alcanzarán para darle créditos al 1 - 2% de los mismos. Apelamos al buen criterio de la Coordinación Nacional para subsanar este problema, que también comparten las demás provincias del sud.
Instrumentos como la Ley Ovina, con un presupuesto estratégico nacional quintuplicado, podría promover un aumento en la producción regional y nacional. El impacto de la Ley Ovina en Patagonia ha sido sustancial en el tiempo y si “desagiamos” los impactos de las sequías, nevadas, fauna y volcanes, hoy sin dudas tendríamos muchos más ovinos que en el año 2.000.
Hemos escuchado de distintas provincias que el Prolana ya cumplió su función. A nuestro juicio, sería un grave error estratégico dejar este tema de lado pues las pequeñas producciones sin los acondicionamientos adecuados, son los que arrastraron por el suelo la imagen negativa de las lanas argentinas por décadas. Como ya lo hemos planteado varias veces en foros y en la CAT, hay que actualizar, fortalecer y potenciar al Prolana para asegurar la mejor calidad, prestigio y precio de nuestras lanas.
La fauna es un capítulo aparte, los problemas son varios y los actores son diversos. En ello, se está avanzando demasiado lentamente. El resumen de todo esto lo definió recientemente un conocido e histórico poblador de la zona de San Julián. “Con profunda angustia, acabo de cerrar el campo: me ganó la fauna”
El retorno del puma y zorro colorado a toda la región ha duplicado la mortandad promedio anual de ovinos: de un histórico 5% ya estamos en un 10% y sin soluciones a la vista. Campos vacíos por abandono u ocupación minera son letales para un productor que no tiene contención. Aquí apelamos una vez más a las autoridades provinciales para ver como podemos solucionar estas cosas entre todos.
Con el guanaco nos está empezando a pasar lo que venimos advirtiendo desde hace varios años: la indiferencia, la incomprensión de la realidad, la falta de una acción global y equilibrada al respecto, están haciendo brotar el odio hacia la especie. Esto era impensado durante mucha décadas puesto que siempre fue emblema y orgullo provincial. Hoy la actual generación de productores ya ha cambiado su sentimiento. Por más que desde la dirigencia agropecuaria hemos evitado usar la palabra PLAGA en todos los foros y encuentros nacionales al respecto, la realidad supera el equilibrio. Lo que más debe preocupar es que la nueva generación de gente de campo ya tiene incorporada la imagen de predador de su actividad de sustento, que además está en jaque por otros motivos. Instalar el odio, o dejarlo instalar, es un grave error estratégico, político y dirigencial.
Cada guanaco come por dos ovejas y su dieta se superpone en un 80% con el del ovino. Eso quiere decir que cada nuevo guanaco equivale a dos ovejas menos, que generaban $ 1.000 por año. Agravado por la sequía 2016 y las de años previos, estamos con apenas dos millones de ovinos, 120 mil vacunos y cada vez menos asalariados en el campo. Las pruebas de esquila en silvestría ya llevan tres años, con alentadores pero dudosos resultados. Las faenas de prueba ya están en marcha y hay que pasar a escala comercial. El campo santacruceño necesita bajar las densidades de manera significativa para equilibrar y controlar su principal patrimonio que es el pastizal, y por otro lado hay una enorme expectativa para poner en valor ésta nueva carne exótica a escala. Hoy aun estamos a merced de timoratos, obtusos y obcecados funcionarios y científicos a nivel regional y nacional, salvando las distancias. Otros ignorantes tienen la liviandad de expresar que la culpa de la desertificación ha sido por de la impericia de los antiguos ganaderos, grosera simplificación de gente inadecuadamente formada en el tema.
Mientras las dilaciones siguen, proliferan las actividades ilícitas y clandestinas. A ver si somos mínimamente capaces de hacer un pan de acción racional como en Chile, por ejemplo. Apelamos a los equilibrados del mundo científico que tengan la sensatez de escuchar a los cientos de productores regionales que están en condiciones de bridar valiosísima información sobre el comportamiento y la evolución del guanaco sin olvidar lo siguiente: El productor ha sido el principal custodio de la especie, pues de otro modo no estaríamos discutiendo si tenemos 1.5 o 2 millones de cabezas en Santa Cruz.
El año 2016 fue uno de los más secos en 80 años. La falta de agua en primavera fue fulminante para la producción de paso y el resultado está a la vista: ovejas en condición corporal 1 y 2 para la parición, con la consiguiente mortandad de más de 400 mil corderos. Agradecemos el pronto despacho por parte de la provincia para determinar la Emergencia Agropecuaria y también ya contamos con la homologación por parte del Comité Nacional. Si las estimaciones se confirman, las pérdidas entrando a 2017 superarán los $ 900 millones, sumando la merma en kilos y calidad de lana, menor cantidad de corderos y refugo, menor calidad y peso de carcasas y mermas proporcionales en vacunos. La mayor preocupación será la pérdida de reposición para el corriente año y la nueva merma de ovinos en la provincia, que afectará severamente los ingresos de la mayoría de los productores pequeños y medianos del centro norte de la provincia.
Esta merma también perjudica el funcionamiento de los frigoríficos locales, quienes cerrarán sus puertas un mes antes de lo habitual por la gran merma de hacienda.
A la falta de competitividad regional por la apreciación artificial del peso y la debilidad del euro y la libra esterlina, se le suma nuestro notable sobrecosto patagónico. Además de las diferencias por logística tanto de ida como de vuelta se le agrega el 20% de costo adicional por zona en todos los sueldos de la cadena agroindustrial. Este sobrecosto, no lo paga ningún cliente y solo se traslada hacia atrás en menores precios para los productos agropecuarios.
La concepción del reembolso patagónico durante la década del ’80 fue en parte para esto y si bien fue cuestionado, cumplió su cometido durante un par de décadas. Si la breve reinstalación del mismo beneficio durante 2016 generó asimetrías con otras actividades, aspiramos al menos que su cancelación fuese reemplazada con algún incentivo regional que compense la lejanía de los productos regionales y renovables. La modificación de los reintegros a las lanas subsanó en parte el problema, mientras que para las exportaciones de carnes ovinas no ha sido así. Los cueros ovinos quedaron de lado y aun tienen un precio referencial de exportación, más un 10% de derechos que inhiben su comercialización. Lo triste es que de los estimados 3.5 millones de cueros nacionales hay varios millones que se queman o tiran a la basura anualmente, ya que la industria nacional solo consume cerca de 1 millón.
Al contrario del escaso valor comercial actual de los cueros, en los últimos años los precios de las lanas han ido en aumento y la carne ovina patagónica ha virado su destino hacia el mercado interno, que con mejor presentación, trazabilidad y penetración, se ha posicionado en el segmento gourmet y de grandes superficies del mercado argentino. Si hoy Argentina quisiera aumentar el consumo de carne ovina de 1 a 1,5 kg per cápita, no tiene la producción para hacerlo.
Volviendo a las persistentes sequías esto nos conduce a nuestro tema central en estos tiempos: la Suplementación Estratégica. La iniciativa de un gran proyecto comenzó a finales de 2014 y junto al INTA se desarrolló un plan de largo plazo para aumentar la producción ovina, vacuna y potencialmente del cerdo, que agregaría un 50% de actividad regional. Por diversas razones la instalación de un polo de silos para descarga marítima en Punta Quilla no se ha podido materializar aun, y lo que no queremos es que se pierda de vista lo siguiente: el sistema pastoril extensivo está agotado para buena parte de la provincia y hay que reconvertir a sistemas intensivos mixtos. Si la viabilidad de la provisión marítima es cuestionada, necesitamos planes alternativos y por ende, ayuda técnica competente. Apelamos a la inteligencia provincial y nacional para que entre todos logremos el cometido de largo plazo: aumento de producción, reconversión de las unidades productivas y arraigo de la vida en el campo, proveyendo herramientas para ello y mejorando las condiciones de vida rural.
Apelamos al CAP y al INTA para la masiva preparación y capacitación en las cuestiones de suplementación, en conjunto con el sector ganadero, los fabricantes de maquinarias, los proveedores de grano y forraje, con los frigoríficos y las empresas laneras. Ya se están cometiendo errores caros por parte de individuos que no tienen el conocimiento necesario, y eso no es sosteniblemente replicable a escala. Seguramente el CAP sea el mejor organismo para coordinar una gran mesa al respecto y necesitamos que dicha institución vuelva a contar con un buen plantel de profesionales, como lo supo tener durante muchas décadas.
También a nivel provincial, debemos abocarnos a la simplificación de los trámites: aunque cueste más dinero, ir por la Guía de Campaña de autogestión, como hacen Chubut y Tierra del Fuego. Actualizar Marcas y Señales y Catastro, para lo cual estamos a disposición. Todo esto se capitalizará mediante un buen sistema de red de comunicación regional, que debe incluir internet como herramienta básica. Se ahorrarían miles de horas en trámites y kilómetros recorridos sin necesidad, convirtiéndolos en horas productivas.
A medida que aumenta el delito rural debido a la facilidad de comunicación con celulares, y consiguientemente el narcotráfico, celebramos que la Policía de la Provincia haya consolidado y puesto en marcha al GEOR en las tres regiones. Nos resta trabajar juntos en las áreas donde la cobertura todavía no es la ideal y los recursos aun escasean.
En nombre de todos los productores ribereños del Río Santa Cruz afectados por las obras de las nuevas represas, sujetos a expropiación de tierras donde se explicita una quita de 200 metros de cada margen que limitaría el acceso esencial de la hacienda al agua, y con su potencial ocupación y reventa de tierras a terceros como se interpreta actualmente, solicitamos formalmente a todos los legisladores provinciales que deroguen o modifiquen la ley 3389/14 al respecto.
El sector apoya estas mega obras pero sin injusticias para nuestros históricos pobladores cuyo arraigo ha desarrollado la región desde hace más de 130 años.
Tenemos pendiente la terminación del Plan Ganadero provincial, que será el eje de trabajo de los próximos 15 años. Otra vez, esto saldrá de un esfuerzo conjunto entre todas las partes intervinientes y promovemos que esto se lleve a cabo durante los próximos 180 días.
Gracias a todas las autoridades presentes por demostrar interés y participación para con nuestra institución. No son muchas las oportunidades cuando las relaciones transversales son buenas y los objetivos son comunes, salvando matices. Es un buen mensaje para el hombre y la mujer de campo, quienes resumen todo lo antedicho en palabras más gráficas y contundentes. Es nuestra responsabilidad como dirigentes llevar adelante la gestión de nuestra Rural y la FIAS, para todos y entre todos.
Miguel O'Byrne, presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos y FIAS.
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