Es el incremento interanual logrado por una fruta roja premium en el MCBA durante la semana 51 del año pasado.
Mucho se ha hablado del mercado interno argentino en estos últimos años. Sobre sus bondades, la necesidad de preservarlo de la oferta externa y las posibilidades de incrementar su potencial ampliando la demanda.
El modelo que implementó la administración Kirchner apuntalaba este ideario.
Consideró que cerrando la economía al mundo, la Argentina podía crecer sólo con lo que producía fronteras adentro.
Se consolidó la idea de una nueva industrialización del país, pero sin un programa serio para ello. Se buscó el atajo mágico hacia la prosperidad; la “vía argentina” para el desarrollo… una constante en la historia del país.
Y fue en este contexto en el que llegaron las brutales transferencias de recursos que partieron año tras año desde el sector agropecuario hacia las arcas del Estado y parte de la industria que se consideraba “estratégica” para el poder.
Este esquema, que se sostuvo inmutable durante una década, generó serios desequilibrios dentro de los actores de la economía. Al poco tiempo de aplicarse aparecieron los cuellos de botella y, con ellos, los ganadores y perdedores del modelo. Sin dudas, gran parte de la estructura productiva del campo estuvo entre estos últimos, siendo la fruticultura del Valle de Río Negro y Neuquén una de las economías regionales que más sufrió estas inequidades.
En lo que fue la denominada “década ganada” para el kirchnerismo, la fruticultura regional transfirió recursos adicionales a las arcas centrales por un valor superior a los 250 millones de dólares, a través de las retenciones a las exportaciones; perdió competitividad en los mercados externos, cediendo destinos clave y la posibilidad de generar un mayor ingreso de divisas al país; y marginó a miles de productores del sistema, rompiendo el precario equilibrio que ya existía en el modelo agroexportador del Valle. Paradójicamente, en ese mismo período la economía del país crecía a tasas chinas.
La estadística, en este sentido, es categórica. Datos consignados por la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa) señalan que en el 2003 partieron desde la región del Valle hacia los mercados externos 196.000 toneladas de manzanas. En el 2012, último dato oficial de año cerrado, las ventas externas tocaron las 118.000 toneladas. En otras palabras, las exportaciones se desplomaron 40% en la nueva “década ganada”.
Aunque no tan marcada, esta misma tendencia se observó en peras: entre el 2003-2012 las exportaciones cayeron 15%.
Cabe señalar que el comercio mundial de manzanas creció en este mismo período 8%, mientras que el de peras lo hizo a una tasa del 1%. Es decir, la región exportó menos en un momento en que el mundo demandaba más fruta. Delicias del modelo nacional y popular.
Pero las voces oficiales del gobierno defienden la destrucción de parte importante del sistema frutícola argumentando, entre otros puntos, la positiva evolución de precios y demanda de volumen que ha tenido el mercado interno en este período.
Los datos oficiales señalan en este sentido que en el 2003 el 24% sobre el total de la cosecha de manzanas en el Valle de Río Negro y Neuquén tuvo destino final la exportación. El mercado interno local se llevó el 29% del total de esta oferta, mientras que la industria de concentrados absorbió el restante 47%.
Una década después (los últimos datos cerrados oficiales corresponden a la temporada 2012) la participación de la exportación en el total de fruta comercializada había cedido siete puntos, el mercado interno creció en esa misma proporción y la industria se mantuvo inalterable.
Pese al importante incremento, la participación del mercado interno local nunca pudo compensar las millonarias pérdidas generadas por el modelo económico, sobre todo el sistema frutícola regional.
Algunos mitos del mercado interno
No se puede dejar de mencionar que varias han sido las empresas que se beneficiaron en estos últimos años con los buenos resultados logrados en el mercado interno, en especial cuando se habla de manzana.
Sin embargo existen algunos puntos que hay que tener en cuenta a la hora de hacer un repaso sobre este importante destino para la fruta del Valle.
• En primer lugar los “buenos precios” conseguidos en las góndolas de los supermercados o grandes tiendas de verdulerías de Capital Federal (CABA) y el cordón norte del Gran Buenos Aires (GBA) no se terminan reflejando en forma lineal sobre los retornos finales que percibe el productor por su fruta. Sobre una manzana premium que hoy vemos en una góndola a 20 pesos el kilo, menos del 50% de ese valor termina en manos de la producción primaria.
• Del total de peras y manzanas que llegan al mercado interno local, menos del 25% presenta la calidad Premium que paga muy buenos precios. De ahí que cuando se toman los promedios logrados por la fruta del Valle, éstos suelen ser más bajos que en cualquier otro mercado regional e inclusive muchas veces se ubican por debajo de la cotización lograda por otras especies.
• Se observa una sensible caída en la relación que se da entre el precio de una manzana premium y una de calidad común. Hacia fines del 2009 esta relación era de 2,41 (precio de premium/ común). Los últimos datos del año pasado dan cuenta que esa relación se ubicó en 1,53 (ver infograma).
• Gran parte de la fruta que se orienta al mercado local elude impuestos, lo que suma una sensible “ventaja” comercial sobre aquella que se orienta hacia la exportación. La elusión impositiva en el comercio frutícola local es de una gran magnitud y, según señalan los organismos de control, es difícil su fiscalización.
• El crecimiento interanual tomando la semana 51 del año anterior fue mayor en la calidad común que en la superior, tanto en lo que se refiere a las peras como a las manzanas. Lo mismo ocurre, y más acentuado, cuando se toma la relación 2013/2009 para ambas especies (ver infograma).
• Por otra parte, las cotizaciones que se obtienen por la pera y la manzana en el mercado interno muestran crecimientos interanuales por debajo del resto de las especies bajo análisis (ver infograma).
Javier Lojo jlojo@rionegro.com.ar
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